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Tesón y talento deportivo boricua digno de emular

La selección de Carlos Beltrán como dirigente de los Mets de Nueva York en las Grandes Ligas acentúa el gran momento histórico que atraviesa el béisbol puertorriqueño y significa una reiteración adicional de que en la mejor pelota del mundo están reconociendo al fin que las aportaciones que los boricuas podemos hacer van mucho más allá que solo jugarlo.

Los Mets oficializaron el lunes, 4 de noviembre, el fichaje de Beltrán, quien fue un jugador de altísimo nivel por 20 temporadas, seis y media de estas en la misma novena de la que ahora es dirigente.

Durante su larga carrera, el manatieño, que disparó 435 cuadrangulares, ganó tres guantes de oro, participó en nueve juegos de estrellas y fue campeón de Serie Mundial con los Astros de Houston, se caracterizó por el decoro y la disciplina con las que siempre se condujo en el diamante. En sus últimas temporadas, además, se le conoció por su disposición a servir de mentor a peloteros más jóvenes y por su concienzudo análisis de todos los aspectos del juego.

Con su debut como dirigente, se une al cagüeño Álex Cora, de los Medias Rojas de Boston; al floridiano Charlie Montoyo, con los Azulejos de Toronto y a Dave Martínez, nacido en Nueva York de padres puertorriqueños, como los cuatro pilotos boricuas actualmente en las mayores.

Desde el primer puertorriqueño en Grandes Ligas, el lanzador santurcino Hiram Bithorn, quien comenzó su carrera con los Cachorros de Chicago el 15 de abril de 1942, hasta el más reciente en llegar al “gran circo”, el joven bayamonés Isan Díaz, quien debutó el 5 de agosto con los Marlins de Miami, 343 puertorriqueños han vestido los uniformes de todos los equipos de Grandes Ligas.

Entre estos están el súper astro Roberto Clemente y otros cuatro miembros del Salón de la Fama, el ultra exclusivo club de los mejores peloteros de la historia: Orlando “Peruchín” Cepeda, Roberto Alomar, Iván Rodríguez y Edgar Martínez. El béisbol, en resumen, es un deporte que los puertorriqueños hemos practicado con pasión y con gracia por más de un siglo.

No obstante, no fue hasta 2010, cuando el ponceño Edwin Rodríguez fue designado dirigente de los Marlins, que los boricuas empezaron a ser considerados para dirigir. Rodríguez renunció a mediados de la temporada del 2011 y no fue hasta el 2018, con los fichajes con algunas semanas de diferencia de Cora en Boston y Martínez en Washington, que los puertorriqueños volvieron a ser reclutados como dirigentes en la mejor pelota del mundo.

Este año, además de Beltrán, fueron entrevistados para puestos de dirigentes los también puertorriqueños Eduardo Pérez, Joey Cora y Josué Espada, quien sigue aún entre los finalistas para asumir el mando de los Gigantes de San Francisco.

Los resultados hasta ahora no han podido ser mejores. En el 2018, Cora se convirtió en apenas el quinto dirigente novato en llevar a su equipo al título de la Serie Mundial. Hace apenas unas semanas, Martínez llevó a los Nacionales deWashington al primer campeonato de su historia.

Los logros de estos compatriotas, más los que vienen, son ejemplo del tesón y del talento puertorriqueño tanto en la disciplina del béisbol, como en cualquier otra a las que nos dediquemos en cuerpo y alma. Representan para nuestra juventud un ejemplo de hasta dónde puede llevar a una persona la disciplina, el enfoque y la determinación y son, para el resto de la sociedad, un orgullo al ver de todo lo que somos capaces los puertorriqueños cuando no nos ponemos límites.

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