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Unidos permanecemos

Hoy estamos unidos por Puerto Rico. No nos dividimos para no caernos. Nos tomamos de la mano y nos ayudamos mutuamente, nuestros vecinos, nuestras familias, los nuevos amigos, los viejos amigos, la gente que conocemos, la gente que no conocemos. No hay espacio para la división si queremos reconstruir. No perdamos el foco ni desperdiciemos nuestro tiempo en políticas divisorias ni en culparnos unos a otros. Nosotros, los 3.5 millones de ciudadanos estadounidenses en Puerto Rico, no tenemos tiempo para eso.

Las palabras "Unidos nos mantendremos en pie, divididos nos caeremos" simbolizan mucho del espíritu americano, pero sus orígenes datan del siglo VI, de las fábulas del filósofo griego Esopo. Esta tradición oral fue la inspiración para la famosa “Canción de la Libertad” de John Dickinson, uno de los padres fundadores, publicado por primera vez en la Gaceta de Boston (Boston Gazette) en julio de 1768.

Estos son algunos de sus versos más conmovedores:

Entonces unan sus manos todos los valientes americanos,

Uniéndonos nos mantendremos, dividiéndonos, caeremos;

En tan justa causa esperemos tener éxito,

Porque el cielo aprueba cada generosa obra.

No podemos darnos el lujo de perder un segundo. Sí, estamos sufriendo aquí y la retórica no va a sanar el dolor, entregar contenedores o distribuir alimentos y medicinas. Necesitamos que el gobierno local trabaje codo a codo con el Gobierno Federal, la comunidad, los líderes locales, los rescatistas y los militares. Así que dejemos de señalar con el dedo y culpar. No nos distraigamos con los asuntos sin importancia.

Este territorio estadounidense -que España cedió a los Estados Unidos en 1898, al final de la Guerra hispano-estadounidense y tras la firma del Tratado de París- necesita tanto ayuda inmediata como una enorme inyección de capital público y privado para reconstruir una infraestructura devastada.

El 20 de septiembre el mundo que una vez conocimos desapareció y nos despertamos con los estragos de la destrucción de María. Las casas se derrumbaron, los caminos desaparecieron, pueblos enteros fueron inundados por ríos y deslizamientos de lodo aislaron áreas del interior. Sin energía, sin agua, sin comunicación. Nos quedamos solos, entre nosotros , con lágrimas en los ojos y cicatrices en nuestras manos; y asustados, sí, asustados por lo que acabábamos de atravesar. Nos tomamos de las manos y abrimos caminos con lo que pudimos encontrar. Caminamos millas para encontrar a nuestras madres, nuestras familias, nuestros amigos, nuestros vecinos. Abrimos nuestras casas para los desamparados. Descubrimos nuevos amigos y nos reencontramos con los viejos. Caminamos para trabajar y dijimos "Estamos aquí para ayudar! ¡Úsame! Dame algo para hacer.

Han pasado trece días desde que María nos dejó al desnudo y con dolor, con una nueva realidad y frente a la desolación de una destrucción impiadosa. Puerto Rico era pobre antes de María. Hoy está en ruinas. Las imágenes e historias que se ven son verdaderas. Esperamos en colas once horas sólo para comprar hielo para mantener fría la medicina de nuestros vecinos, filas para conseguir gasolina para ir a trabajar, filas para encontrar combustible para el generador, filas para llevar comida a los refugios. No, no nos estamos quedando quietos, ¡pero necesitamos ayuda!

Hemos decidido que unidos nos mantendremos en pie. Hemos decidido estar agradecidos por la ayuda que podemos obtener o que podemos brindar. Hemos decidido unirnos y transitar el largo camino hacia la reconstrucción juntos. Esto es lo que somos. La gente de Puerto Rico se está poniendo de pie y trabajando duro para que cada hora cuente. No tenemos espacio para políticas divisorias en nuestra nueva realidad. El precio es muy alto.

Cuando uno atraviesa una devastación como esta y sale vivo, se da cuenta de que hay una oportunidad para empezar de nuevo,  aprender de los errores y reconstruirse a sí mismo; pero divididos no podemos y solos, tampoco.

Le damos la bienvenida a las visitas del gobernador Andrew M. Cuomo, el senador Marco Rubio y otros miembros del Congreso y le damos la bienvenida a las tareas de los generales Jeffrey S. Buchanan y Richard Kim. Y damos la bienvenida al presidente Donald Trump y al vicepresidente Mike Pence. Ustedes necesitan ver con sus propios ojos la devastación y la desesperación.

Señor Presidente, es sumamente importante que Puerto Rico sea incluido en el plan del gobierno federal para reconstruir la infraestructura estadounidense.

No tenemos tiempo que perder. Si queremos llegar lejos, unidos nos mantendremos en pie.

María Luisa Ferré Rangel

Editora GFR Media

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