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Urge acción contundente contra la inseguridad

La inusitada ola de violencia con la que ha comenzado el nuevo año merece la atención urgente y decidida de las autoridades. Es indispensable, por tanto, que el secretario de Seguridad Pública, Héctor Pesquera, asuma el liderato y el control del aparato policiaco, y que desarrolle los planes, imparta las directrices y ordene las acciones contundentes que den a la sociedad la certeza de que se atiende el descontrol en el que da la impresión que se sumió el país apenas llegado 2018.

Durante los primeros once días de este año, hubo en la isla más de 31 asesinatos, 16 más que a la misma fecha en 2017, que terminó con 679 asesinatos, uno más que en 2016.

De continuar el espantoso ritmo que hemos visto en estos primeros días de 2018, el año concluiría con 1,065 asesinatos, acercándonos a los críticos momentos que vivimos a principios de esta década, cuando se produjeron 1,137 asesinatos en 2011 y 977 en 2012.

La brutal ola de violencia, que incluye varios dobles asesinatos, una balacera en un concurrido centro comercial de Bayamón y el cadáver de un baleado tirado en un contenedor de basura, sorprende a la Policía en un momento sumamente delicado.

Recién fue despedida la comisionada Michelle Hernández de Fraley y apenas el organismo se recupera de la estampida de ausencias durante la época navideña de agentes descontentos por múltiples reclamos.

Entre estos, destacan las decisiones de no saldarles la deuda por horas extra trabajadas; no pagarles en efectivo los días de enfermedad no utilizados durante el año y cambios en sus sistemas de retiro que redujeron dramáticamente el monto de las pensiones que recibirían una vez se retiren.

Para colmo, vastas zonas de la isla, sobre todo en la ruralía, siguen a oscuras a causa del prolongado apagón ocasionado por el huracán María. Esto complica enormemente las labores de vigilancia y patrullaje, a la vez que las penumbras sirven de cobijo a delincuentes para cometer todo tipo de fechorías.

A causa de estos factores, se ha propagado entre la población una acuciante sensación de inseguridad y cobra auge la impresión de que nadie está a cargo de la situación.

Todos sabemos que el crimen es un fenómeno complejísimo de cuyo desarrollo no se puede responsabilizar solo a la Policía. El crimen nace, crece y se alimenta de la desigualdad social, de la pobreza, de la educación deficiente, de la pobre atención a los problemas de salud mental y de la ausencia de valores, entre muchos otros factores.

Ninguno de esos problemas es responsabilidad de la Policía. Pero el liderato policiaco tampoco puede lavarse las manos diciendo, como han hecho algunos de sus directivos en el pasado, que todo se trata de una crisis de valores, para no cumplir con las que sí son sus responsabilidades. La Policía puede, por ejemplo, poner mucho más empeño en resolver su inaceptable desempeño en el esclarecimiento de crímenes, lo cual se ha probado como uno de los más importantes disuasivos de la conducta delictiva.

Ese es solo un ejemplo de muchas acciones contundentes y con sentido que están al alcance de Pesquera y su cuerpo de coroneles, todas, por supuesto, en el marco de la reforma policiaca en marcha desde la demanda derechos civiles de 2010.

En este momento, le corresponde, pues, a Pesquera enrollarse las mangas, asumir el liderato de un cuerpo policiaco desmoralizado y apático, y darle al país la tranquilidad de que alguien está en control. Esto aliviaría la crítica sensación de inseguridad que reina en la isla y daría la esperanza de que el resto del año no será tan violento como estos primeros días.

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