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Urge afinar y agilizar la respuesta a la emergencia

A una semana del impacto del huracán María afinar la logística para garantizar la rápida distribución de ayudas y la asignación de recursos a las comunidades cobra la mayor urgencia.

Es imperioso que la repartición de combustible y plantas de generación de electricidad, así como de víveres, agua potable y otros suministros de emergencia se hagan mediante una coordinación precisa y prudente de las autoridades.

Una organización que siga una jerarquía y un orden lógicos es el mejor modo de garantizar que el socorro sea dirigido a los lugares a donde debe llegar, y en un tiempo razonable dentro de las circunstancias.

Apoyamos la revisión y la afinación de la cadena de mando en las labores de recuperación ordenada por el presidente Donald Trump, para asegurar que tanto la ayuda material como la asignación de recursos humanos se hagan inmediatamente.

El establecimiento de un centro de mando del Departamento de la Defensa en Puerto Rico debe suplir esta integración de las operaciones y de las directrices para encaminar de un modo más certero la recuperación.

El paso lento y los escasos avances iniciales demandan tal acción, que será dirigida por el Brigadier General Richard Kim, subdirector general de operaciones para el Comando Norte del Ejército. Bajo su mando quedarán las aeronaves, los barcos militares y el buque hospital USNS Comfort, con capacidad para llevar a cabo cirugías, entre otros recursos dirigidos a acelerar los esfuerzos de recuperación.

Las quejas recientes de que la ayuda no está llegando o que ha sido movida a sectores sin extrema necesidad es preocupante. De corroborarse, esto es algo impermisible.

En medio de la devastación causada por el evento ciclónico la rapidez de la respuesta demanda una estructuración específica y de la activación de recursos debidamente entrenados y dotados de medios para realizar los trabajos. Esto, por supuesto, incluye el importante potencial humano y organizativo que las Fuerzas Armadas y de seguridad de Estados Unidos poseen y que se han probado en otros eventos catastróficos.

El gobierno de Puerto Rico, por otro lado, ha informado sobre instalaciones estratégicas que resistieron el embate del huracán, como los aeropuertos de Mayagüez y Aguadilla, entre otros, que bien podrían ser utilizados para el recibo de suministros y de personal de apoyo para las labores de emergencia que en adelante serían coordinadas desde el centro de mando del Pentágono.

En esta etapa, además, las autoridades deben considerar si conviene dar un papel más activo a los alcaldes y sus equipos municipales. El conocimiento de primera mano que estos tienen de las situaciones de sus poblaciones les hace muy útiles a la hora de encabezar el suministro de alimentos, agua y combustible en sus jurisdicciones.

Conviene también, al disponerse ya de inventarios más adelantados de daños y necesidades, reevaluar el papel de cada agencia y su personal de apoyo.

Es importanteconocer cómo avanza la rehabilitación del fundamental servicio de energía eléctrica y explicar qué intervención, si alguna, ejercería el Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos para auxiliar en tales menesteres.

La agencia federal ha sido medular en la evaluación de puentes y carreteras impactadas por fenómenos naturales. Actualmente esa labor será crucial otra vez, por lo que gestiones adicionales con la Autoridad de Energía Eléctrica deben ser bien calibradas, en el marco de sus facultades estatutarias.

Es necesario que un buen ritmo organizacional en la respuesta de ayuda y gestiones para rehabilitar al país se mantenga y se agilice con la cadena de mando clara en todos sus niveles y la unidad en los procedimientos operativos ahora bajo control directo del gobierno federal.

La magnitud del daño a la infraestructura del país no tiene precedente y ya ha sido debidamente documentada. Por eso el esfuerzo monumental para reconstruir a Puerto Rico tiene que solidificarse de forma creciente. Y más eficiente.

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