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Urge mejorar el sistema de telecomunicaciones

Las emergencias producto de los huracanes Irma y María demuestran con crudeza la necesidad de establecer en Puerto Rico y en las islas caribeñas propensas a estos fenómenos una infraestructura de telecomunicaciones más resistente.

El colapso de las redes de telefonía mantiene a municipios enteros aislados, justo cuando más falta hace saber lo que está pasado y mientras es crucial conocer necesidades particulares de la población, según la magnitud de los daños del ciclón por regiones.

La información interrumpida, retrasada o inexistente entre los municipios y las agencias de seguridad dificulta labores claves para la recuperación del país.

Sin flujo de comunicación constante, resulta cuesta arriba la adecuada coordinación y ejecución de múltiples labores de recuperación, así como trabajos vinculados a la atención a damnificados, entre otras gestiones urgentes.

En Puerto Rico, donde más de un millón de personas posee un teléfono móvil, ese servicio se ha tornado indispensable para la comunicación interpersonal, para acceder a internet y para recibir alertas e información de seguridad.

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) indicó el sábado que operaba solo el 10 por ciento de la red celular. Ese día, empresarios de la industria de telecomunicaciones reconocieron que el daño a torres, antenas y cables de fibra óptica es severo. Reunidos con directivos de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones (JRT) expresaron un compromiso de laborar unidos para rehabilitar la red a corto plazo.

Reconocemos la buena actitud de los empresarios, sobre todo la manifiesta intención de “dejar a un lado la rivalidad y competencia para lograr levantar los sistemas lo antes posible”. Para el avance en ese objetivo, es buen indicio la información de que está en camino la entrega de suministros y equipo para rehabilitar la infraestructura dañada. También se ha confirmado que llegarán al país peritos con la encomienda de apoyar para mitigar un daño sin precedente.

Miles de ciudadanos, con asombrosa persistencia, se aproximan a semi destartaladas torres de telecomunicaciones para intentar lograr comunicarse con sus seres queridos. En tanto, otros, a pesar de la escasez de gasolina, emprenden en sus vehículos viajes en los que van sorteando obstáculos que todavía bloquean vías principales y secundarias en un intento por visitar familiares.

Tras el paso cercano de Irma como huracán categoría tres se informó que 781 de las 1,600 torres de telecomunicaciones del país tuvo algún tipo de desperfecto. Con María fue otro cantar. Cuando arropó la isla, sus vientos de hasta 155 millas por hora se ensañaron con la zona montañosa y muchas torres no resistieron.

El servicio de línea fija no se afectó. Sin embargo, su alcance es limitado, al igual que el de la red local de radioaficionados (KP4), que antes del ciclón tenía unos 2,000 operadores voluntarios activos licenciados por la FCC, de 4,000 certificados antes de 2013.

Aunque persistan los sistemas basados en torres de transmisión, es pertinente considerar las redes soterradas y otras alternativas de ingeniería innovadora para evitar la trágica incomunicación que dificulta la respuesta de auxilio, rehabilitación y reconstrucción tras una emergencia mayor como la que se vive al presente.

Hay que tomar medidas que puedan hacer la gran diferencia, de repetirse un daño extremo producto de un gran ciclón u otro fenómeno natural. El buen equipamiento con generadores de electricidad y combustible es una preparación necesaria, especialmente en la temporada de huracanes.

Desarrollar la máxima colaboración entre el gobierno y la industria de telecomunicaciones puede hacer una diferencia en cuanto a la rapidez de la respuesta ante los desastres y la reparación de los equipos averiados.

Conexiones de teléfonos satelitales pudieron ayudar, pero no estuvieron operacionales de inmediato en los ayuntamientos o cuarteles. Por ello, es necesario que el gobierno central y sus principales funcionarios, así como los alcaldes tengan estos equipos funcionales en todo momento.

En casos de emergencias serias, las telecomunicaciones son indispensables. Su infraestructura local revitalizada y más resistente es imperiosa. Es medular que la comunicación fluya siempre.

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