Jorge Schmidt Nieto
💬

El Brexit peligra ante la pandemia

La pandemia del COVID-19 afectó al Brexit. Londres y Bruselas suspendieron las reuniones pautadas para la semana que viene. El primer ministro británico Boris Johnson asegura que no ha cambiado el calendario de salida de la Unión Europea (UE), pero la crisis salubrista mundial actual podría disuadirlo.

Reino Unido (RU) no pertenece a la UE desde el 31 de enero. Perdió su representación en el Parlamento europeo y el Consejo de Ministros de la UE. No obstante, la apertura comercial mutua se extendió hasta el 31 de diciembre de 2020, con la posibilidad de extenderlo hasta finales del 2021, si RU lo solicita. Johnson tiene hasta junio de este año para pedir la extensión, aunque juró en la campaña electoral pasada que no lo haría.

El Brexit primero tiene que resolver el espinoso dilema de la frontera de Irlanda del Norte, una fracción de la isla de Irlanda que forma parte de RU. El resto de la isla lo ocupa la República de Irlanda, que pertenece a la UE. Si se cerrara la frontera y se controlara el paso de personas, bienes y servicios, provocaría la furia de los irlandeses de ambos lados. Nadie quiere que se rompa la tregua que detuvo la guerra de 30 años entre protestantes y católicos, por la unificación de la isla. La paz depende de la apertura fronteriza. Por otro lado, si se conservara abierta y si tampoco se limitara el paso marítimo entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña, entonces RU habría mantenido en la práctica la frontera abierta con la UE y el Brexit sería letra muerta.

La opinión pública británica comenta la posibilidad de solicitar una extensión, para reducir la incertidumbre del sector empresarial, que ya ha sufrido cuantiosas pérdidas con la crisis del COVID-19. Muchos de los que rechazaron el Brexit exigen aplazar la salida del mercado común europeo. También señalan que la crisis se extenderá y que los esfuerzos del gobierno con el COVID-19, que ya han sido deficientes, no deben desviarse hacia las negociaciones con Bruselas.

Los defensores del Brexit, por su parte, señalan que la crisis salubrista demostró la importancia de controlar las fronteras. Indican que la prohibición de la entrada de extranjeros que impusieron Italia, España y otros países de la UE, demuestra la necesidad de controlar la migración. Además, RU ahora está en libertad de permitir la adquisición de fármacos y tratamientos médicos de otros países, sin limitarse por las estrictas regulaciones de la UE. Sostienen además que la reducción en los viajes internacionales reducirá el volumen de trabajo en las aduanas y simplificará la transición. Concluyen que la crisis ha reivindicado el Brexit.

Sería desastroso para RU salir de la UE sin un acuerdo comercial, pues se expondría al cobro súbito de aranceles a todas sus ventas a la UE, que representan la mitad del valor total de sus exportaciones. Pero Johnson parece interesarse más por el futuro acuerdo comercial con Estados Unidos que con el mercado de la UE. Se equivoca.




Otras columnas de Jorge Schmidt Nieto

miércoles, 29 de julio de 2020

La guerra de los consulados

A largo plazo, según Jorge Schmidt Nieto, hará falta una reformulación de la relación entre ambas potencias, basada en lazos de interdependencia

martes, 2 de junio de 2020

Un blanquito hablando de racismo

La indiferencia y pasividad ante actos de discrimen racial fortalecen y perpetúan el racismo y nos hace cómplices de su permanencia, dice Jorge Schmidt Nieto

viernes, 15 de mayo de 2020

La informalidad en el gobierno de Wanda Vázquez

Jorge Schmidt Nieto declara que un efecto de la informalidad es que les da más poder a las personas que a las instituciones, por lo que hace falta un gobierno con controles