Juan Antonio Candelaria
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Sánchez Acosta no es especie de aguas turbias

Nos tomó por sorpresa la designación del licenciado José Sánchez Acosta como secretario de Asuntos Públicos, mas no el retiro de la misma. Fue sorpresa porque es raro en las administraciones de gobierno, que no pueden diferenciar administración de partido, nombrar personas con independencia de criterio, objetivas, bien intencionadas, de principios, convicciones e integridad probada. Sánchez Acosta acopia todas esas características. Hemos seguido su trayectoria como analista (no carrerista político como quisieran los personeros del PNP), desde que formaba trío con Inés Quiles y Alejandro García Padilla, muchos años atrás. Siempre serio, mesurado y firme, enérgico en la defensa de lo que cree, pero respetuoso y considerado con el debatiente. Atributos no concomitantes con el manso cordero del fanatismo político. Cualidades anti-sumisión, que no encajan con el modelo de imposición draconiano de Rivera Schatz.

Por otro lado, no nos sorprendió el retiro por la misma razón antes expresada. Con ese retiro de su designación, pierde el país y gana la politiquería. Muy triste y lamentable. Se comprueba, una vez más, que en el gobierno de Rivera Schatz no caben personas imparciales, honestas, de criterio propio, ni análisis crítico. Mordaza y gríngolas, para no decir lo que se piensa, ni ver lo que no deben. 

Por otra parte, el retiro de su designación nos hace recordar los de nominaciones de extraordinarios puertorriqueños, como fueron el doctor Rafael Cartagena y la doctora Gloria Esther Baquero al Departamento de Educación, quienes no permitían intervenciones indebidas, arreglos, ni componendas, como condición para ejercer sus cargos. El licenciado Pérez Acosta tampoco está al nivel de esa podredumbre que caracteriza la política en Puerto Rico. Su criterio personal, sus convicciones y valores no están a la venta. Sabiendo de su reciedumbre de carácter, estábamos seguros de que no se iba a doblegar a los caprichos y tramoyas del presidente del senado Rivera Schatz y su séquito. 

Nuestros gobiernos seguirán plagados de fanáticos y politiqueros hasta que el pueblo desarrolle conciencia y decida dar por terminada esta partidocracia que tanto daño le ha hecho el país. Instamos al distinguido abogado Sánchez Acosta a que no rinda sus principios, que continúe con su misión concienciadora, oponiéndose y denunciando los despilfarros, como hasta ahora. Colocándose, así, de frente a lo inmoral y a favor del pueblo. Sánchez Acosta está por encima del enfangado mundo de la politiquería, no es especie de aguas turbias. 




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