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Queen’s Park Savannah, Trinidad (horizontal-x3)
Los puestos de comida son populares luego del ocaso en Queen’s Park Savannah. (Foto: Meridith Kohut para The New York Times)

Comparada con sus vecinos caribeños, Trinidad recibe pocos turistas excepto durante su vibrante carnaval de febrero. Ello significa que este diminuto crisol de país (que comparte nacionalidad con la vecina Tobago y que tiene un rico patrimonio indio-criollo-africano-chino-británico) se siente acogedor y auténtico. No existen rascacielos; en cambio, hay cautivadoras casas estilo "pan de jengibre" con celosías de fantasía. La cocina local, que refleja su mezcolanza de culturas, es fascinante y deliciosa, pero no lujosa. Las mejores comidas se comen en la calle y en barras como de cafeterías, no en restaurantes finos, que tienden a estar europeizados. Pasa el viernes en la capital, Puerto España, y luego usa el sábado para salir a excursiones al norte hacia la playa, y al sur para explorar las tranquilas vías fluviales y aves silvestres del Pantano Caroni.

Viernes

3:00 p.m.

En el clavo

Una de las mejores incorporaciones al paisaje culinario de Puerto España es un coche fijo de comida que se llama G-Spot, sobre Maraval Road. Aquí encontrarás la que posiblemente sea la comida más sana y contemporánea de toda la isla: tazones de cereales preparados con una mezcla de arroz jazmín blanco y oscuro coronado con verduras asadas, salsa de tamarindo y chutney; crepas rellenas con salchicha de cerdo y res hecha a mano por el productor local Del Mano, y guarniciones de puré de dasheen (taro) con mantequilla, leche y hierbas frescas. Para el postre, prueba la Trinitella: una crepa dulce rellena con una pasta de untar preparada con avellanas y chocolate trinitense. G-Spot cierra a las 4:00 p.m., pero, ocasionalmente, tiene “noches de trampa”; revisa su página de Facebook para mayores detalles.

5:00 p.m.

El arte del chocolate

A una breve caminata desde G-Spot está una impactante casa con elaborados accesorios de madera diseñada por Isabel Brash, una arquitecta convertida en chocolatera. Aquí es donde Brates crea Cocobel, exquisitos chocolates producidos con granos de cacao de clase mundial de la propiedad de su familia, al sur de Trinidad, saborizados con ingredientes locales como mango, pimientos rojos del Caribe, maracuyá y miel. 

Chocolates de Cocobel
Chocolates de Cocobel. (Foto: Meridith Kohut para The New York Times)

Compra barras de chocolate, trozos de chocolate y granos de cacao, y luego baja las escaleras de caracol hasta la Galería de Arte Medulla, que se enfoca en arte contemporáneo trinitense y del Caribe y en el trabajo de la diáspora caribeña.

7:30 p.m.

Comida callejera de Savannah

El desparramado Queen’s Park Savannah es el corazón de la ciudad, con jugadores de criquet amateurs, bateando en los verdes pastos del parque los fines de semana, y con puestos de comida sirviendo de la mejor comida casual de la ciudad después del ocaso. 

Queen’s Park Savannah
Adolescentes jugando fútbol en el desparramado Queen’s Park Savannah, en el corazón de la ciudad. (Foto: Meridith Kohut paraThe New York Times)

Ve al grupo de tiendas de campaña blancas, con luces brillantes y música, y recorre el lugar, probando la sopa de maíz con sabor a vinagre, salpicada con trozos de zanahoria, “pholourie” (dumplings ligeramente fritos, servidos con una salsa dulce para untar) y patas de pollo y de res en salmuera con rebanadas de pepino. Después, termine con una bolsa de dulce y sabroso “chow”: rebanadas de fruta pelada con sal, a menudo mango verde, empapada en una salsa picante con ajo. Cena para dos, aproximadamente $100 de Trinidad y Tobago, o aproximadamente $15 estadounidenses. Los vendedores abren cocos frescos por $10.

9:00 p.m.

Fuera de lo ordinario

Siendo uno de los sitios más cosmopolitas de Trinidad, Big Black Box auspicia eventos los viernes por la noche, desde surtidos de música electrónica de DJs para bailar hasta obras de escritores locales. Justo en Ariapita Avenue (conocida como “La Avenida”), Box es un sitio sofisticado, pero amigable donde jóvenes trinitenses modernos van para algo diferente. El lugar al aire libre tiene una barra, asientos básicos y un escenario. Revisa su página de Facebook para ver qué está dando.

Sábado

8:00 a.m.

Al mercado

Explora las partes al aire libre de Trinidad a las que se llega fácilmente desde Puerto España. Empieza en el Mercado Verde Santa Cruz, un mercado de productores ubicado en un jardín a 20 minutos en auto desde la ciudad, de camino a Bahía Maracas. Es parte de una granja en funcionamiento; los vendedores ofrecen productos orgánicos, chutneys de mangó y frascos de salsa chadon beni (preparada con una hierba similar al cilantro), flores y artesanías, así como bocadillos como arepas venezolanas y las singulares “dobles” trinitarias; la versión local se elabora con gandules en lugar de chícharos, bien condimentadas y apretujadas entre dos piezas de pan frito. Súmale una taza de té de cacao, una bebida dulce local elaborada con granos molidos de cacao y especias.

10:00 a.m.

Vaya a la playa

Conduce al norte desde el Mercado Verde hasta Bahía Maracas, sobre un angosto camino con curvas cerradas y hermosas vistas desde el filo del acantilado hasta el agua. Bahía Maracas es la playa más popular al alcance de la capital, y los sábados puede atestarse con gente nadando en el tibio y limpio mar que tiene como fondo exuberantes colinas verdes. 

Playa en Bahía Maracas, Trinidad
Palmeras alinean la playa en Bahía Maracas. (Foto: Meridith Kohut para The New York Times)

Uno de los motivos por los que la gente local visita el lugar es por el “shark n’ bake” que se vende en los puestos de comida de la costa: una porción de tiburón (aunque los escépticos dicen que es solo “pescado”) rebosado y frito que después se coloca en la “cocción” – un círculo plisado de pan frito – ($35). Pruébalo en Vilma’s, donde las salsas son caseras, y súmale una cerveza ...

Regresa a la ciudad para ir al Museo Nacional y Galería de Arte (entrada gratuita), en la orilla de Queen’s Park Savannah. El museo es anticuado, moderadamente climatizado y las exhibiciones están cronológicamente desordenadas, pero de todas formas vale la pena pasar una hora aquí ahondando en la fascinante historia de Trinidad. Hay evocadoras fotos viejas de las industrias azucarera, de ron y de aceite y de la capital, y muestras sobre la colonización española y británica, sobre la abolición de la esclavitud y el desarrollo de los sindicatos comerciales (la Galería Cazabon del segundo piso tiene obras de Michel Jean Cazabon, el pintor más famoso de Trinidad; revisa la página de Internet para ver los horarios). El museo está a una corta caminata de las históricas “Magníficas Siete”, una serie de mansiones grandiosas del siglo XX que alinean la parte oeste de Savannah y que existen en varios grados de mal estado. Queen’s Royal College, de color rojo y gris, es la más impactante; data de 1904 y sigue en uso.

2:00 p.m.

Aves en bote

Ve al sur sobre la autopista Uriah Butler Highway con dirección a Pêche Pâtisserie, a 30 minutos de la capital. Para para un bísquet de langosta y camarones rellenos con pulpa de cangrejo y yuca cremosa. Después, conduce 10 minutos al norte hasta los humedales del Pantano Caroni para hacer un poco de avistamiento de aves de primerísimo nivel. Nanan’s ofrece diariamente recorridos en bote de dos horas y media ($60) a las 4:00 p.m. 

Nanan’s
Recorrido de avistamiento de aves ofrecido por Nanan’s, en los humedales del Pantano Caroni. (Foto: Meridith Kohut para The New York Times)

Los guías timonean pontones verdes entre las tranquilas vías fluviales, parando para señalar los distintos tipos de mangles que alinean los bancos, así como garcetas níveas, garzas y, dependiendo del día, caimanes, osos hormigueros y serpientes que cuelgan de ramas de los árboles. El recorrido hace una pausa antes del ocaso para la impactante vista de cientos de ibis escarlatas que vuelan a casa para pasar la noche.

9:00 p.m.

“Liming” en St. James

Alineada con restaurantes chinos, bares y tiendas que permanecen abiertas hasta tarde, Western Main Road, en el vecindario de St. James, es el lugar a ir para una noche de juerga (conocida como “liming”). Haz una larga y lenta caminata, partiendo en la calle Cawnpore Street, y toma hacia el oeste, parando para la ocasional Carib o Stag fría en un bar que tenga música soca a todo volumen. Cómete un bocadillo callejero fuerte, como un roti indio relleno con pollo, carne de res o cabra al curry acompañado con papas, calabaza o mango picante (pida chile “suave” para evitar demasiado picor; alrededor de $25). O agarra un “ponche” (la palabra trinitense para jugo); los vendedores ofrecen malteadas de guanábana, maracuyá y musgo de mar, mezcladas con hielo y leche condensada.

Domingo

9:00 a.m.

Desayuno al aire libre

A la sombra del hotel Hyatt Regency, frente a la concurrida Wrightson Road, el Breakfast Shed sirve comida local en puestos con nombres como Bern’s Tasty Pot y Dollo’s Delights. El Shed es el lugar para comer suave pan frito, quingombó cocido, berenjenas y pescado salteado o frito (alrededor de $35). Bájate el desayuno con un jugo de tamarindo o agua de Jamaica. Las sencillas mesas de día de campo miran al agua.

11:00 a.m.

Compras locales

Toma hacia el norte rumbo al vecindario de St. Ann’s para encontrar un tesoro de recuerdos para llevar en Shop at the Normandie, un minicomplejo de tiendas del Hotel Normandie que exhibe a diseñadores y fabricantes locales. Escoge botas, joyería, caramelos y barras de chocolate, jabones de manteca de karité y productos de belleza producidos con ingredientes locales, junto con trajes de baño y ropa colorida de playa de diseñadores como Meiling y Rebel. Después, cruza el estacionamiento para llegar a B3 Wine & Spirits, un negocio chic de venta de bebidas alcohólicas que también funciona como bar, donde puedes encontrar una de las exportaciones más famosas del país: Ron Angostura (el 1919 es una opción popular). Ya que estás, cómprate una botella de Amargos Angostura.

12:30 p.m.

Comida dominical

La comida dominical del medio día es una tradición trinitense. Ve a Creole Kitchen, un restaurante estilo cafetería que parece fuera de lugar entre las empresas más nuevas que han brotado a su alrededor. Los locales van para recoger abundantes cajitas “para llevar” con pollo, tarta de macarrones con queso tostado y callaloo, un plato de influencia africana-occidental con hojas de taro y leche de coco, pero también hay mesas para comer adentro.

Hospedaje

Localizado ligeramente fuera de la ciudad, en St. Ann’s, el Normandie Hotel (10 Nook Ave.; normandiett.com; habitaciones dobles desde $129) tiene una ubicación tranquila que funciona bien si tienes auto. Las habitaciones más nuevas del ala Samaan son modernas, espaciosas y con acondicionador de aire.

Las once habitaciones limpias y ordenadas del Culture Crossroads Inn (calles Bengal y Delhi Streets; culturecrossroadstt.com; habitaciones dobles desde $105) fueron nombradas en honor a aspectos de la cultura local, como la música soca y de tambores metálicos. La posada tiene una excelente ubicación en el animado vecindario de St. James.


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