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Para determinar que una persona tiene una presión arterial alta, los números deberían sobrepasar de 120 en la sistólica y de 80 en la diastólica.
Para determinar que una persona tiene una presión arterial alta, los números deberían sobrepasar de 120 en la sistólica y de 80 en la diastólica. (Shutterstock)

En los últimos años, se ha prestado más atención a las situaciones que podrían afectar la presión arterial en las personas. Estas fluctuaciones en el flujo arterial son uno de los detonantes para provocar un ataque cardíaco, por lo que tanto profesionales de la salud como los pacientes buscan las estrategias adecuadas para mantenerla en niveles correctos.

“La presión arterial elevada -o hipertensión- es el término clínico para definir la presión que hace la sangre a las paredes de las arterias. Para determinar que una persona tiene una presión arterial alta, los números deberían sobrepasar de 120 en la sistólica y de 80 en la diastólica. Por ejemplo, parámetros superiores como 130 sobre 80, ya caería en la categoría de hipertensión”, explicó el doctor Pedro A. Rivera Caballero, médico generalista en la sala de emergencias del Doctors Hospital Center, en Carolina.

El galeno, quien lleva alrededor de 20 años en la profesión, señaló que los síntomas más comunes de la presión arterial alta son: dolor de cabeza fuerte, náuseas, vómitos, confusión, cambios en la visión, sangrado nasal, dolor de pecho y fatiga, entre otros. Igualmente, destacó que existen diversos factores tales como: la edad en personas (mayores de 60 años), peso, altura, el uso de alcohol, tabaco, dietas altas en sodio, poca actividad física, obesidad o sobrepeso, comorbilidad o enfermedades adyacentes. También acentuó que, a nivel de género, los más propensos a sufrir hipertensión son los hombres en comparación con las mujeres. De acuerdo con el Departamento de Salud de Puerto Rico, la prevalencia de enfermedades crónicas en la población de adultos mayores estima la hipertensión en un 66.4%.

Existen diversas alternativas que pueden ayudarte a controlar o a mantener una presión arterial estable. Con esto se evitan complicaciones que podrían tener resultados fatales.

“Cuando las personas identifican a tiempo este problema de salud es una de las mayores estrategias de prevención”, mencionó Rivera.

El médico generalista enumeró algunas de las tácticas que las personas pueden seguir para lograr el control de la condición. Estas son:

  • Mantener un peso saludable- el aumento de peso provoca cambios en la presión arterial, hasta podría provocar cambios respiratorios como el trastorno conocido como apnea del sueño.
  • Comer saludable- comer alimentos como cereales, frutas, verduras y lácteos bajos en grasas y menos grasas saturadas logra bajar la presión.
  • Consumir alimentos bajos en sodio- limitar el consumo de sal a 2,300 miligramos por día y tratar de llegar a lo ideal que sería de 1,500 miligramos por día.
  • Hacer ejercicio regularmente- con solo 30 minutos de ejercicio por lo menos tres días en semana podrá reducir su presión arterial. Caminar, trotar, nadar, correr bicicleta están entre los mas recomendados.
  • Evitar el alcohol y el tabaco- tomar alcohol en exceso puede aumentar muchos puntos de la presión arterial y reducir la efectividad de los medicamentos para controlarla. Por otra parte, disminuir o eliminar el consumo de tabaco, reduce el riesgo de enfermedades cardíacas y mejora la salud en general. Dejar de fumar ayuda a que la presión arterial vuelva a parámetros normales.

“Pero, sobre todo, lograr canalizar las emociones para controlar los niveles de estrés. Esto, además de identificar las situaciones que actúan como detonantes y alteran su ánimo, son las herramientas para llegar a la meta de bajar la presión arterial. Buscar espacios para relajarse y meditar es lo ideal para el control de emociones; por ende, lograr una mejor salud arterial”, añadió Rivera.

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