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Si bien es cierto que en el mundo hay más agua que tierra firme, sólo el 3% es dulce y de ella, el 2% está en forma de nieve y hielo. La ecuación da escalofrío: la sed del mundo se debe saciar con el 1% que queda.

Cifras tan simples como éstas ponen en su justa perspectiva lo que la repetición infinita ha convertido en cliché: sí, en verdad el agua es un líquido “preciado” y en el mundo cada día son más las personas que enfrentan una realidad marcada por una escasez de tragedia. Según reciente artículo publicado por National Geographic, dentro de 15 años esa cantidad será de 1,800 millones de personas, o sea un 25% de los cerca de 7,000 millones que somos ahora.

La importancia vital de este elemento -con una dimensión inversamente proporcional a su simpleza química: dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno- ha sido puesta nuevamente de relieve con la celebración -el pasado martes- del Día Mundial del Agua al que Puerto Rico se unió en solidaridad con la iniciativa orquestada por Organización de las Naciones Unidas y Habitat.

Con la Laguna del Condado como escenario, la profesora Yiria Muñiz-Costas, de la escuela José Aponte de la Torre -de Carolina- y Gladys Rivera, del Programa del Estuario de la Bahia de San Juan, encabezaron un sencillo ritual que consistió en un monitoreo del PH de las aguas de este cuerpo, proceso que imitó al que se llevó a cabo en diversas ciudades alrededor de todo el orbe.

“El tema de este año del proyecto lanzado por la ONU y Habitat es ‘Agua para las ciudades: respondiendo al desafío urbano’, con el objetivo fundamental de exaltar la enorme importancia de este recurso”, dice la profesora Muñiz-Costas. “Somos parte del Programa de Vigilantes del Estuario de la Bahía de San Juan y esto se combina con otros dos hechos: por un lado, la organización Nature tiene este año como tema ‘La mujer y el agua’ , y por otro, el 2011 es el Año Internacional de la Química, y uno de sus ejes es ‘Water: a Chemical Solution’”.

Por su parte, Rivera explica que los monitoreos a los diversos cuerpos de agua que integran el Programa del Estuario son parte de un protocolo mensual al que están incorporadas doce escuelas intermedias y superiores.

“Nuestra área de trabajo es la cuenca hidrográfica del Estuario de la Bahía de San Juan y la misma incluye los afluentes de los ríos y quebradas que bajan de las montañas hasta los cuerpos de agua del sistema”, apunta. “No nos limitamos a la zona de mezcla, que es donde se une el agua salada con la dulce, sino que vamos más tierra adentro porque hemos detectado que muchos de los contaminantes que llegan al Estuario vienen desde más arriba”.

La cuenca comprende desde Isla de Cabra hasta Loíza e incluye cuerpos de agua en San Juan, Cataño, Bayamón, Guaynabo, Carolina y Trujillo Alto, entre ellos, la Bahía de San Juan, la Laguna del Condado, la Laguna San José, el Caño Martín Peña, el Canal Suárez y la Laguna Torrecillas.

La actividad del pasado martesserá replicada el 30 de abril en el marco del Día Nacional del Monitoreo de la Calidad del Agua -como parte del World Water Monitoring Day- y en él participará no menos de un centenar de ciudadanos alrededor de toda la Isla.

La nueva savia

Al monitoreo en la Laguna del Condado se unieron las estudiantes Laura Roldán -de la escuela José Aponte de la Torre- y Cristina Corujo -de la Academia María Reina.

Roldán -de 17 años y quien cursa el undécimo grado- triunfó el pasado viernes en el Junior Sciences and Humanitiers Symposium y nos representará en el Simposio Nacional, a celebrarse del 26 de abril al 1º de mayo en San Diego, California.

La joven -apasionada de los temas ambientales- fue parte de la terna de discípulos del profesora Muñiz-Costas que llegó a la final celebrada en la Antilles High School de Fort Buchanan, en competencia con 96 proyectos de toda la Isla. Los otros dos estudiantes fueron José González, interesado en genética, y Odemaris Carrasquillo, con experiencia en robótica

Roldán defendió con éxito su proyecto, concretado en un filtro para tratar las aguas pluviales antes de que se incorporen a los cuerpos de agua.

El proyecto que Laura defenderá en San Diego ya ha sido presentado en San Luis, California y también en Vermont, donde obtuvo un galardón.


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