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Gutiérrez Negrón ha publicado dos novelas. (Suministrada)

El escritor puertorriqueño Sergio Gutiérrez Negrón aún no sale de su asombro luego de conocer que será reconocido por el Festival de la Palabra con el premios Nuevas Voces 2015. Este galardón se le otorga a un escritor o escritora emergente, luego de un riguroso análisis que lleva a cabo el Comité de Escritores del Festival de la Palabra.

Gutiérrez Negrón, de 29 años, ha publicado dos novelas, “Palacio” y “Dicen que los dormidos”, ganadora en el 2014 del premio nacional de novela del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Nacido en Caguas, de madre puertorriqueña y padre dominicano, el autor cuenta con un bachillerato en periodismo de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras y una maestría y doctorado en literatura e historia de Emory University, en Atlanta. Actualmente, el escritor reside en Ohio, donde se desempeña como profesor de español y literatura  en Oberlin College. Desde su casa en dicha ciudad fue que conversó vía telefónica con El Nuevo Día sobre este premio, que según indicó, le sirve de recordatorio “de que uno está haciendo algo para uno, pero también para otras personas y con otras personas”.

¿Cómo recibes la noticia de este premio Nuevas Voces 2015?

La verdad es que con mucha sorpresa porque cuando publiqué mi primera novela ya yo estaba viviendo en Estados Unidos así que he tenido una relación distante con la parte de la recepción literaria. Escribo por acá, pero se publica por allá, es algo como virtual y fantasioso, así que cuando me dijeron de este premio fue una sorpresa, casi como si da constancia de que lo que estoy haciendo por acá solo, aislado, se recibe de cierto modo en Puerto Rico y tiene cierto eco.

¿Cuáles son las historias que te interesan contar?

El tema que he tenido en estas dos novelas y en los cuentos que escribí en la universidad, así como  en la que estoy escribiendo es explorar  la realidad y la existencia de la clase media en Puerto Rico. Es una clase media bastante específica, una clase media  cagüeña -porque es de donde soy y la que me interesa inmediatamente-, y es una clase media que vive en el Puerto Rico de los pasados diez años. Ese es como el tema de mi literatura. También me interesa trabajar el tema de la violencia y ese aspecto de lo contemporáneo.

¿Por qué la clase media?

Toda la historia política del siglo XX en Puerto Rico aseguraba que todo el mundo iba a poder mejorar su situación económica y formar parte de la clase media. Mi familia se tomó muy en serio ese sueño de que la clase media se supone llevaría a la gente más lejos y le garantizaría el estilo de vida, pero en los pasados diez años, nos hemos dado cuenta que no es tal cosa.

Estudiaste periodismo y literatura ¿de qué forma esas dos voces se unen en tu trabajo como escritor?

Creo que esa insistencia en la claridad y en que el idioma tiene que comunicar, estotodavía lo tiene lo que escribo.

¿Cómo surgió el salto  del periodismo a la literatura?

Lo que terminó sellando el asunto fue que en la universidad conocí a un montón de gente que escribía y cree un círculo de amistades que son todos poetas y escritores. Ahí comenzó una comunidad que fue con la que realmente comencé a hablar y ahí que la literatura cogió forma y otra seriedad para mí.

Tus novelas están repletas de imágenes muy cinematográficas.

Sí. Creo que casi todos los de mi generación nos criamos viendo televisión, cine, jugando videojuegos y leyendo cómics y ese realmente es como el sustrato desde el que uno parte. Digamos que yo llegué a la literatura de lado, accidentalmente. Para mí la literatura no era tan importante cuando era adolescente, era simplemente un arte entre muchos, así que yo creo que eso tiene que ver con el hecho de que escriba bastante visualmente, con  imágenes televisivas, medio de película.

Tu escritura también tiene mucha influencia de poetas estadounidenses, como Sylvia Plath y CK Williams.

Definitivo. Por un lado yo converso con la poesía puertorriqueña, pero la principal para mí es la estadounidense y hasta cierto punto la novela mexicana, que me interesa mucho. Pero sí, creo que mi literatura la he desarrollado con una conversación con estos poetas. Leer poesía para mí es como un taller porque me enseña otras formas de escribir.

¿Cómo observas la generación de escritores a la que perteneces?

Sé que mi generación -sea cual sea- está tratando de entender lo que es un momento de crisis. Rubén Ramos en su poesía está tratando de pensar en la crisis, también Xavier Valcárcel, que creo que ha escrito uno de los poemarios más importantes en los últimos diez años, “Restos de lumbre y despedida”. Pero una de las cosas interesantes de la literatura puertorriqueña de hoy es que no solo se escribe mucho, sino que no hay ninguna corriente literaria dominante. Creo que hay muchas cosas pasando, cosas muy diferentes.

¿En que trabajas actualmente?

En una novela que creo que se llamará “Los días hábiles” y trata sobre cinco muchachos relativamente jóvenes que trabajan en una heladería y que desde por la mañana están bromeando de que cuando se acabe el día van a robar la tienda. La pregunta es si al final deciden asaltar la tienda, y si lo hacen, por qué.  Es una novela más relajada que las que he escrito y lo que quiero es explorar la realidad del trabajo part time que muchos hemos tenido y del que no se escribe tanto.


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