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En su hogar aún se conserva la casa de juegos de cuando era una niña. (Luis Alcalá del Olmo)

Crecer como hija única, hasta el nacimiento de su hermanita cuando ella tenía 14 años de edad, le dio a Miss Universe Puerto Rico 2017, Danyeshka “Danna” Hernández, la oportunidad de compartir más tiempo de calidad con sus papás, Mavelin Valentín y Daniel Hernández. Era la reina de la casa y todos sus antojos eran concedidos.

“Los amo y los admiro aún más porque salieron bien jovencitos de Adjuntas a buscar un mejor porvenir en San Juan. Además de que son unos seres humanos espectaculares”, dijo la reina de 20 años abrazada a sus progenitores desde su hogar en Cupey.

Los padres, sin embargo, decidieron que su hija debía saber que en la vida no todos los niños eran tan dichosos como ella, que existía otra realidad.

“Pensamos darle todo lo que ella quería y que nosotros no tuvimos porque venimos de familia humilde. Por ejemplo, mi mamá nos crió sola a los cuatro hijos. Así que cuando tenía cinco años me entró la preocupación de que si le seguíamos dando todo lo que ella quería, se criaría como una niña engreída”, explicó la madre, que al igual que su esposo, se dedica a la enfermería.

Entonces se les ocurrió llevar a Danna al Hogar Niñito Jesús en Cupey “para que ella viera cómo otros niños no tenían familia y sí muchas necesidades”, indicó Mavelin.

“Fue una experiencia muy bonita en nuestras vidas. Como yo no tenía hermanas, me llevaban a compartir con otras niñas y me gustaba mucho. Cuando tenía 14 años nació mi hermanita Daniela. Era lo que siempre anhelé, una niña bien deseada por la familia”.

Mientras transcurría la entrevista, Daniela de seis años, jugaba con la casa de muñecas en el interior de la casa, pues en el patio, junto a la piscina, está la otra casita que heredó de su hermana mayor.

Daniela acompañó a su mamá y a su hermana al desfile del Día de las Madres que se celebra en Plaza las Américas y les confesó que desea ser modelo también.

“Ya hizo su debut en la pasarela de Plaza y le gustó, ahora quiere ir a un campamento de modelaje en el verano”, indicó la estudiante de relaciones públicas con concentración en mercadeo.

Contó Mavelin que Danna fue siempre tranquila.

“Nunca tuve que pegarle ni regañarla porque uno le decía algo a la primera y no tenía que repetirlo. Nunca hizo una perreta”.

Tiene novio

Fue cuando entramos a su glamorosa habitación con cojines y cortinas plateadas, que nos llamó la atención un peluche de mono que estaba sobre su cama, y Danna nos confesó que era un regalo de su novio, Alan Cruz, de quien no quiso dar detalles.

“Pero no se parece a él”, corrigió de inmediato.

“Él está bien contento por todo lo que me está pasando. Me decía que el monito se llamaba Deseo y tenía que pedirle todas las noches al peluche que yo quería esa corona, y me la iba a dar. Él siempre creyó en mí y me apoya mucho”.

En una de las paredes de la habitación se pueden apreciar algunos símbolos religiosos y un espacio en donde coloca papeles con sus afirmaciones y proyecciones.

Las mismas leen: sueño, corazón, poder, el tiempo “como se distribuye”, fotos de animales “que despiertan la sensibilidad en el ser humano”.

“Esto describe la historia de uno como persona; la paz, el glamour, mi sueño que es alcanzar la corona de Miss Universe (representada por la imagen de una sortija de diamantes), la sonrisa porque me encanta ser feliz y busco el lado positivo de las cosas. También se ve reflejada la salud y la confianza, que es lo más importante en la vida además de la sencillez”.

Asimismo se distinguen la palabra Nueva York, “porque la chica que gane el Miss Universe vivirá en Nueva York y lo miro todos los días”. Al lado queda la foto de la filipina, Pia Alonzo Wurtzbach, Miss Universe 2015, de quien confesó es su reina favorita.

Coronan a su papá

Daniel Hernández, el papá de la reina, trabaja en el Hospital de Veteranos en Río Piedras al igual que su esposa, y cuando regresó al trabajo al día siguiente de ser elegida su hija, sus compañeros le hicieron una broma.

“Le pusieron cinta y corona porque todos vieron el concurso en Veteranos, dicen que se turneaban para no dejar los pacientes solos, estaban todos pendientes a los resultados”, comentó riendo Danna.

Desde muy pequeña la joven le dejó saber a sus padres que un día sería reina de belleza y a los cinco años ya había ganado un concurso de modelo.

Sus padres no sólo le dieron las herramientas para que lo lograra sino que la prepararon en otras disciplinas como el baile (ballet, danza del vientre, flamenco y jazz) y también en deportes (boxeo y Volibol), aunque su objetivo hasta el momento es convertirse en una figura de la televisión y tener su propio programa.

No obstante, la familia entiende que nada de eso hubiera sido posible de no ser por la ayuda de Silvia Luciano, abuela materna de la modelo.

“Venía de Adjuntas a Ponce en carro público y cogía otro para San Juan para cuidar a su nieta cuando mis padres tenían el mismo turno en el hospital”.

Visitó su escuela

A los pocos días de convertirse en Miss Puerto Rico, Danna fue recibida por la matrícula del colegio San Antonio en Río Piedras donde estudió.

“Fue bien emocionante, aguanté las ganas de llorar porque ese era, no sólo el lugar donde me formé, sino donde me crié y jugaba al escondite y al 123 pesca’o. El regresar ahí con la corona fue algo que siempre soñé, se lo decía a todos mis maestros y a todos mis amiguitos que se la llevaría. Cada vez que nos disfrazábamos, yo llegaba con la corona y la cinta. Finalmente después de varios años se hizo realidad. Tenía mucho sentimiento porque uno sigue creciendo, pero los profesores se quedan iguales”.


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