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Un método basado en la termografía, permite determinar si una persona está enamorada a través de los cambios de temperatura que experimenta su cuerpo al contemplar la imagen de la persona amada.

¿En qué consiste el amor? ¿Cómo funciona y nos afecta este sentimiento a menudo contradictorio, intenso e imprevisible? Las últimas investigaciones científicas ayudan a responder a estas preguntas desvelando aspectos sorprendentes sobre las relaciones amorosas y el enamoramiento que surgen entre dos personas.

Aunque el ímpetu inicial del enamoramiento se reduce con el paso de los meses, el amor y el romance tienen efectos duraderos y positivos en el desarrollo de la personalidad de los adultos jóvenes, de acuerdo a un trabajo de psicólogos de las universidades alemanas de Jena y de Kassel.

“Las personas con perfil neurótico, una condición frecuente que se caracteriza por sentirse ansioso, inseguro, fácilmente molesto, con baja autoestima, tendencia a la depresión e insatisfacción con la propia vida, se vuelven más estables cuando viven una relación amorosa y su personalidad se estabiliza”, según la doctora Christine Finn, de Jena (www.uni-jena.de).

“Las experiencias y emociones positivas adquiridas por quienes tienen una pareja cambian su personalidad de manera indirecta y el amor que viven les ayuda a enfrentar la vida con más confianza, en lugar de ver de manera pesimista las cosas que están por llegar”, añade Finn, la autora principal de este estudio.

Hormona del amor

Científicos de la Universidad de Oslo, en Noruega, han comprobado que el contenido en el plasma y en el suero sanguíneos de la oxitocina, también conocida como la “hormona del amor” u “hormona de los abrazos”, es 100 veces más elevada de lo que se suponía hasta ahora.

La oxitocina, producida en el hipotálamo, tiene numerosas e importantes funciones en el cuerpo de los humanos y otros mamíferos y, por ejemplo, ayuda a crear la conexión emocional entre madre e hijo, en las mujeres que dan a luz, y se cree que aumenta nuestra empatía y atención hacia las señales sociales de los demás, según estos investigadores noruegos (www.uio.no).

Los métodos para medir la oxitocina en la sangre y averiguar su papel exacto en las conexiones emocionales humanas y aprovecharlo para crear fármacos, eran imprecisos, pero con este nuevo método de medición, que rompe el vínculo entre las proteínas y la hormona, este problema se ha resuelto, según la neurocientífica Siri Leknes, de Oslo, impulsora de este trabajo.

Amor pasional

Los españoles de todas las edades tienen mayoritariamente una concepción “romántica” del amor. Lo ven como una pasión irresistible que implica sentimientos intensos, gran intimidad y una fuerte atracción física, lo que se clasifica como amor “Eros”, según una investigación de la Universidad de las Islas Baleares, UIB, basada en encuestas telefónicas.

El 80% de los entrevistados se mostraron de acuerdo con el estilo de amor pasional y, en eso, España ofrece el mismo perfil que los países de Latinoamérica y se diferencia de otros más cercanos geográficamente en Europa, pero con una cultura más diferente, señala al portal SINC Victoria Ferrer, directora de la investigación y profesora de Psicología Social de la UIB.

Esta investigadora de la UIB (http://www.uib.es) piensa que la cultura más expresiva de las personas latinas es uno de los factores que influyen en este fenómeno.

Mapa térmico

Los investigadores Emilio Gómez Milán y Francisco Tornay Mejías, de la española Universidad de Granada (UGR), han desarrollado un método basado en la termografía, que permite determinar si una persona está enamorada a través de los cambios de temperatura que experimenta su cuerpo al contemplar la imagen de la persona amada.

Según el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la UGR (www.ugr.es) este es el primer “mapa térmico del amor” que se realiza en el mundo.

Aunque los autores advierten de que “el patrón térmico del amor es muy complejo”, aseguran que sus resultados demuestran que el amor sube la temperatura en las mejillas, las manos, la zona de la boca, el pecho y los genitales, entre uno y dos grados centígrados.

“La termografía, técnica que permite obtener imágenes de las temperatura en distintas zonas, nos indica que la pasión es como un acelerador que encendiera nuestro cuerpo”, según el profesor de la UGR Emilio Gómez Milán, investigador del Laboratorio de Termografía del CIMCYC.

Gómez Milán explica a Efe el contenido de la combinación de dos imágenes obtenidas en ese laboratorio durante este estudio, que acompañan este reportaje.

“La imagen de arriba corresponde a la línea de base del mapa térmico corporal de un sujeto antes de ver las imágenes de su amada, mientras que la de abajo fue obtenida después de cinco minutos observando estas imágenes, y en ella puede contemplarse cómo se incrementó la temperatura en determinadas partes del cuerpo”, señala.

“La imagen es de un chico que puntúa alto en pasión y bajo en intimidad y compromiso en su relación, que es muy reciente (menos de seis meses) y se observa un efecto “arousal” (subida general de la temperatura en cara, manos y pecho)”, explica el profesor Gómez Milán.


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