Aclaran algunos mitos de la alimentación (horizontal-x3)
Hay una moda que invita a consumir productos sin gluten con la idea de que son más ligeros y saludables, pero no necesariamente es así. (Archivo/Getty Images)

Al iniciar un estilo de vida saludable, dejamos ciertos hábitos en nuestra alimentación, en algún momento te has preguntado si el pan tostado es mejor que el fresco, si la fruta se debe tomar fuera de las comidas o si se puede tomar agua después de comer, estas y otras interrogantes habrán surgido.

La experta en nutrición Anabel Aragón aclara estos y otros mitos.

Comer sin gluten adelgaza

No es cierto. La obesidad y el sobrepeso son consecuencia de la descompensación entre lo que se ingiere y lo que se gasta. El gluten es una proteína presente en cereales como trigo, cebada o avena, entre otras funciones, es el cemento que une los diversos ingredientes en panadería y pastelería, responsable de la consistencia elástica de las masas. Causa problemas digestivos a quienes tienen intolerancia o alergia a estos componentes.

Hay una moda que invita a consumir productos sin gluten con la idea de que son más ligeros y saludables, pero no necesariamente es así.

No se pueden tomar alimentos ricos en hidratos por la noche

No existe ninguna evidencia científica de ello. Los carbohidratos son nutrientes básicos en la alimentación; aportan más del 50% de la energía de cada día.

La cena debe ser ligera e incluir productos de fácil digestión, como pescados, huevos, carnes magras, verduras, patatas, y mejor con un cocinado sencillo.

No se pueden comer más de dos huevos a la semana

El huevo es un alimento muy nutritivo, con proteínas de alta calidad que el cuerpo asimila bien. El tipo de grasas que aporta y su contenido en vitaminas, minerales y sustancias bioactivas es muy interesante. Se pueden tomar hasta tres o cuatro raciones a la semana, teniendo en cuenta que una ración son uno o dos huevos.

El pan, la pasta, el arroz y las papas engordan

El pan, dentro de una alimentación equilibrada, aporta minerales, vitaminas y fibra, sobre todo si es integral. La pasta y el arroz ofrecen energía. No hay que excluirlos porque engorden. Influye la forma de cocinarlos; por ejemplo, no es igual unas papas hervidas, al vapor o cocidas que fritas. No hay que temer su consumo, pero sí controlar la forma de prepararlos.

Es importante seleccionar alimentos que aporten fibra, como cereales integrales, pasta, pan, legumbres, frutos secos, frutas y verduras, y reducir alimentos refinados.

No se puede tomar agua durante la comida

La regla general es tomar agua entre las comidas, pero también durante las comidas. En el caso de los niños o las personas con falta de apetito, puede no ser conveniente tomarla en las comidas porque aumenta el volumen del estómago y genera sensación de saciedad, y entonces se reduce la ingesta de lo que se debe, pero se puede comer con agua perfectamente.

La fruta se debe tomar fuera de las comidas

Esta regla está presente en muchas dietas milagro y de adelgazamiento, pero no tiene base científica. La fruta tiene las mismas calorías independientemente del momento y circunstancias en que se consuma, y sus nutrientes se aprovechan igual si se ingieren como parte de la comida.

La carne alimenta más que el pescado

Aunque ambos alimentos aportan una similar cantidad y calidad de proteínas, la diferencia radica en el tipo de grasa. La de la carne es más saturada que la del pescado, y su consumo excesivo aumenta el riesgo cardiovascular, mientras que la del pescado protege frente al riesgo.

El pan tostado es mejor que el fresco

Todo lo contrario, el pan tostado tiene más calorías. La deshidratación del pan, al ser tostado, tiene menos cantidad de agua, y hace que se concentren los nutrientes, de forma que 100 gramos de tostado llegan a las 400 calorías, y 100 gramos de fresco se quedan en 270 calorías.


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