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Donald Trump. (AP)

Washington — Socavando las explicaciones previas dadas por la Casa Blanca, el presidente Donald Trump declaró el jueves que siempre fue parte de su plan despedir al director del FBI, James Comey, sin importar si los altos funcionarios del Departamento de Justicia recomendaban o no la sorprendente decisión.

Sus declaraciones se presentan mientras el reemplazo temporal de Comey se integra a la discusión y contradice otras declaraciones del gobierno en torno a la creciente controversia.

En una entrevista con NBC News, Trump también declaró que le había preguntado de frente a Comey si estaba siendo investigado, sin mostrar preocupación alguna sobre la posibilidad de interferir con una indagatoria activa del FBI. Indicó que Comey le dijo tres veces — durante una cena y en dos llamadas telefónicas — que no era el caso, mientras la agencia realizaba una pesquisa sobre los posibles nexos de su campaña presidencial con la interferencia de Rusia en las elecciones.

“Dije: ‘De ser posible, ¿me harías saber que estoy bajo investigación?’. Respondió que no estaba bajo investigación”, contó Trump a NBC.

Las versiones contradictorias sobre la decisión de despedir a Comey, a quien Trump se refirió como un “exhibicionista” y “fanfarrón”, se suma a la creciente incertidumbre y caos en el Ala Oeste, donde sus asistentes buscan homologar versiones y apaciguar a un molesto mandatario. Ni siquiera el vicepresidente Mike Pence evitó la vergüenza de dar una versión de los hechos que Trump desacreditó posteriormente.

Las explicaciones de la Casa Blanca fueron desmentidas durante todo el jueves. En el Capitolio, el director interino del FBI, Andrew McCabe, rechazó enérgicamente las aseveraciones de la Casa Blanca de que Comey fue despedido en parte porque había perdido la confianza del personal del FBI.

“Eso no es preciso”, recalcó McCabe. “El director Comey gozaba de extenso apoyo del FBI y todavía cuenta con él”.


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