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En cuatro días, el proceso de mediación entre los estudiantes y los directivos de la Universidad de Puerto Rico (UPR) logró superar un punto muerto en las negociaciones, que se extendieron casi dos meses, porque ofreció un nuevo espacio físico para el diálogo, lejos de las interrupciones y la tensión del conflicto huelgario y niveló la cuestión de poder entre las partes, afirmó ayer el licenciado Frank Torres Viada.

Además introdujo a escena a los 13 miembros de la Junta de Síndicos, otra pieza clave para resolver el tranque en la negociación.

Al evaluar cómo la mediación aportó en la solución del conflicto, Torres Viada explicó que esta intervención brindó un escenario solemne y controlado por el mediador Pedro López Oliver.

“Ciertamente le dio más sobriedad y redujo el espacio emotivo de las negociaciones”, apuntó el abogado de los estudiantes demandados por la UPR, René Vargas y Verónica Guzmán, y uno de los dos portavoces elegidos por los estudiantes para participar en el proceso.

Según Torres Viada, antes de la mediación el proceso de negociación ocurrió en un contexto conflictivo.

Las reuniones entre el Comité Negociador Nacional y el presidente de la UPR, José Ramón de la Torre, y la presidenta de la Junta de Síndicos, Ygrí Rivera, se celebraban en la sede de la Presidencia, en el Jardín Botánico de Río Piedras.

Durante las negociaciones allí se realizaron protestas y manifestaciones. Se movilizó la Policía y la Unidad de Operaciones Tácticas. También se aumentó el número de guardias de seguridad que ofrecen vigilancia en el lugar.

Este estado de inestabilidad pesaba en el ánimo de las personas sentadas en la mesa de negociación.

Torres Viada también subrayó que la incorporación de los síndicos al proceso contribuyó a resolver la situación en cuatro días. Previo a este momento, los síndicos recibían únicamente los informes de Rivera sobre los avances y las propuestas de los estudiantes.

“Las propuestas no habían llegado a donde tenían que llegar, a esas otras voces que entendieron la razonabilidad de las peticiones de los estudiantes”, dijo.

Rivera y otros tres síndicos se negaron a firmar el documento de acuerdos con los estudiantes, mientras los otros nueve lo rubricaron.

Al solicitarle una reacción sobre su trabajo de mediador al ex juez López Oliver, éste indicó a El Nuevo Día que “me comprometí con las partes a no hacer expresiones sobre lo sucedido en esta mediación. Voy a cumplir con esa palabra empeñada”.

Además, López Oliver señaló: “Fui nombrado por el tribunal, formo parte de un proceso judicial y, por tal razón, debo mantener la norma de que los jueces no hacen expresiones públicas”.


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