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En Puerto Rico, mientras tanto, ya se han confirmado siete casos de defectos congénitos. (GFR Media)

El peligro es real y el escenario es aún más aterrador de lo proyectado. La posibilidad de que un recién nacido se afecte con  zika es innegable, pero que los efectos surjan    meses o años después del alumbramiento es aún más estremecedor.

Un reciente estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) acaba de encontrar evidencia de infección congénita y el desarrollo de microcefalia posterior al nacimiento.

Los hallazgos, publicados en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad del CDC, fueron encontrados en 13 bebés nacidos en Brasil, once de los cuales  comenzaron a manifestar  crecimiento lento de la cabeza a los cinco meses de nacidos. Los otros dos desarrollaron otras anomalías cerebrales que concuerdan con el síndrome de zika congénito.

En Puerto Rico, mientras tanto, ya se han confirmado siete casos de defectos congénitos, incluyendo dos bebés con microcefalia. Además, el Departamento de Salud ha anunciado que se mantiene vigilante a otros cuatro nacimientos de bebés con microcefalia asociada al virus, dos de ellos pautados para nacer en diciembre.

El Nuevo Día supo, sin embargo, que en Puerto Rico ya han nacido otros bebés afectados con zika, incluyendo más casos de microcefalia.

Más allá de microcefalia

El síndrome congénito por el virus del zika es un patrón de defectos de nacimiento que se observa en fetos y bebés infectados con este virus durante el embarazo.

Microcefalia severa, tejido cerebral disminuido con un patrón específico de daño cerebral, daño ocular, articulaciones con limitaciones de movimiento y demasiada tonicidad muscular al punto de afectar  la movilidad son algunos de los efectos.

El CDC advierte, sin embargo, que no todos los bebés nacidos con infección congénita por el virus del zika tendrán estos problemas.

“Algunos bebés con la infección por el virus del zika congénita que no tienen microcefalia en el nacimiento luego pueden experimentar un crecimiento tardío de la cabeza y desarrollar microcefalia posnatal”, informa el CDC, lo que ya ha sido validado en dos estudios que han realizado, ambos entre bebés nacidos en Brasil.

Según el estudio más reciente del CDC, publicado el pasado 22 de noviembre, la microcefalia se puede desarrollar después del alumbramiento en infantes con anormalidades del cerebro ocultas.

“Estos hallazgos enfatizan la importancia de neurorresonancias magnéticas en infantes que han estado expuestos al virus del zika en etapa prenatal”, enfatizan los autores del estudio, entre los que se encuentra la doctora Cynthia Moore, directora de la División de Trastornos Congénitos y del Desarrollo del CDC.

De los once  bebés que desarrollaron microcefalia en el estudio del CDC, solo en tres se habían identificado anomalías en  ecografías prenatales.

 Datos del Departamento de Salud indican que para el 13 de junio ya habían nacido 39 bebés de madres infectadas con zika durante el embarazo. La agencia proyectaba que, a enero de 2017, nacerían 135 bebés de embarazadas contagiadas con este virus. De esos 135 nacimientos, 16 bebés estaban pautados para nacer en octubre, 17 en noviembre, ocho en diciembre y cuatro en enero.

Cuidado en todo el embarazo. “Una tercera parte de los bebés con microcefalia morirán y dos terceras partes sobrevivirán con mucha discapacidad y necesidad de apoyo”, advirtió la doctora Carmen Zorrilla, especialista en obstetricia y ginecología que codirige la clínica multidisciplinaria del Hospital Universitario. Allí, las embarazadas reciben evaluación prenatal, sonogramas y otros cuidados, además de conversaciones grupales con otras participantes y apoyo de salud mental.

Según informó Zorrilla, aunque en la Isla  no ha nacido una gran cantidad de bebés con microcefalia asociado al zika, sí se han notado algunos casos con  desaceleración o reducción del útero, así como bebés cuyas cabezas dejan de crecer o se achican.

La doctora, cuyas investigaciones lograron eliminar la transmisión del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) de madre a infante, tildó al zika como un “virus neurotrópico” o uno que tiene  la capacidad de infectar las células del tejido nervioso.

Recalcó que el peligro por infección de este virus  reviste todo el embarazo, no  los primeros dos trimestres, como originalmente se había indicado.  Manifestó, además, que algunos de estos casos terminan en muertes fetales.

Zorrilla se refirió a una investigación donde se les dio seguimiento a 120 niños con microcefalia en Brasil, en los cuales se identificaron problemas de visión y audición,  irritabilidad, dificultad para tragar y respirar.

“Lo que hemos visto en Puerto Rico (hasta la fecha) ha sido menos intenso (que en Brasil)”, dijo. Anticipó que solo en el Hospital Universitario se espera el nacimiento de un bebé con microcefalia en diciembre y otro en enero.

No es emergencia

El Departamento de Salud advirtió este año  que a los bebés nacidos de madres infectadas con zika en el embarazo se les debía dar seguimiento en  sus primeros tres años de vida.

Mientras tanto, hace dos semanas, justo cuando en Puerto Rico se anunciaba el nacimiento del segundo bebé con microcefalia a causa del zika, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que este virus  ya no es  “una emergencia de salud global”.

Esta declaración ha levantado una ola de reacciones, algunas a favor y otras en contra, en esencia, porque el escenario de zika que vive Puerto Rico es diferente a lo observado en Estados Unidos y otras partes del mundo.

“Lo que afecta es la percepción pública de que el problema ya se fue. Es un mensaje en un mal momento. Me parece que fue inapropiado que la OMS eliminara esa notificación cuando aún no va un año del primer anuncio que hicieron (sobre los efectos del zika)”, dijo Zorrilla.

Advirtió que esta manifestación podría provocar que muchos piensen que ya se eliminó esta enfermedad, cuando en Puerto Rico aún se siguen reportando casos y sus secuelas.

Para el doctor Víctor Ramos, presidente del Colegio  Médico,  aunque es importante que siga el monitoreo de estos casos y se tome acción preventiva, como eliminar criaderos de mosquitos,  solo 1% de los embarazos han tenido consecuencias por el virus.

“El CDC insiste en una epidemia de zika, pero no va a ser esa hecatombe que ellos pintan, aunque sí va a traer efectos a largo plazo”, opinó Ramos.

El doctor Fernando Ysern, presidente de la Academia Americana de Pediatría, Capítulo de Puerto Rico,  comentó que, a pesar de la declaración de la OMS, en Puerto Rico no ha bajado el riesgo de  infección por zika.

Reconoció que aunque la transmisión de zika ha disminuido, sigue siendo de gran preocupación, tanto en la Isla como en el estado de  Florida.

 Coincidió en que el síndrome congénito por el virus del zika no se traduce solamente en microcefalia, sino en otras manifestaciones que ameritan tratamiento, como problemas de visión y audición, así como afecciones al sistema nervioso central que provocan convulsiones y otros síntomas.

“Una cosa que preocupa es que, con el cambio de gobierno, no se sabe cómo se va a implementar el seguimiento a estos niños”, dijo Ysern.

Cautela y sospecha. Para el doctor Nabal Bracero, presidente del capítulo de Puerto Rico del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, es importante que no se baje la guardia hasta que transcurran tres a cinco años y se conozca realmente el alcance del virus en los bebés nacidos  este año y el próximo. Enfatizó, además, en la importancia del cuidado prenatal, especialmente en embarazos de alto riesgo.

Mientras tanto, el doctor Johnny Rullán, exsecretario de Salud, recalcó  que hay médicos que lamentan lo mucho que están tardando los resultados de las pruebas de zika en embarazadas. Esto, dijo, provoca que nazcan bebés de embarazadas que desconocen si se contagiaron o no.

“Falta mucha vigilancia”, indicó y comentó que en estos casos se debe hacer una prueba de la placenta.

De acuerdo con Rullán, la cantidad de bebés afectados con zika luce muy por debajo de lo proyectado.

“Son dos mil y pico de bebés que no han nacido (número de embarazadas). Puerto Rico tiene un problema serio o hay más bebés por nacer o están escondidos”, puntualizó.


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