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El cuidador también necesita ser cuidado
Ofrecerle lo mejor a tu ser querido comienza asegurando tu bienestar
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Esta historia fue publicada hace más de 5 años.


Conscientes de que cuidar al cuidador, además del enfermo, es fundamental para proteger su salud física y emocional, el Centro de Servicios Integrados Gerontológicos y Apoyo Familiar (SIGA) —organización líder en servicios especializados en gerontología y geriatría—, ofrece a los cuidadores un servicio de formación para acompañar y velar por la persona afectada por un proceso neurodegenerativo asociado al deterioro cognitivo.
La carga silenciosa del cuidador
El desgaste físico y el deterioro psicológico que sufre la persona que atiende a este tipo de paciente puede llegar a tener un grave impacto en su calidad de vida, por lo que resulta esencial ofrecerle un apoyo específico que no solo repercuta en el bienestar del cuidador, sino también del paciente.
En este sentido, Mayra S. Ortiz Tapia, gerontóloga clínica y directora de SIGA, destaca que un cuidador es capaz de adaptarse a la situación de la enfermedad de su ser querido.
De esta manera, el cuidador encuentra un nuevo balance y armonía, algo así como una nueva sabiduría que irradia al paciente, quien, consciente o inconscientemente, percibe esta nueva situación, dice la especialista.
Esa mejoría repercute en la conducta, en la reducción de los índices de ansiedad y depresión, y en la recuperación de rutinas agradables. “Un cuidador capacitado y bien asesorado cambia su propia vida y la de la persona con demencia”, sostiene Ortiz Tapia.
En la mayoría de los casos, el acompañante suele ser la pareja, aunque también es habitual que acudan los hijos. Si se trata de un paciente soltero o viudo sin hijos, son los sobrinos o los hermanos los que generalmente asumen este rol. Por tanto, no es inusual que el cuidador, al igual que el paciente, tenga también una cierta edad. El perfil de cuidador en nuestra isla es de viejos cuidando viejos y mujeres en condiciones de pobreza. Por eso, debemos garantizar la seguridad, la alimentación adecuada, el control de los procesos médicos y el bienestar tanto del cuidador como del enfermo.
SIGA: Un espacio de ayuda al cuidador
Por todo lo mencionado, es útil contar con asesoramiento en el domicilio, sobre todo en aspectos como la adaptación del entorno, la ayuda para la movilización y el aseo, entre otros. SIGA cuenta con especialistas que podrán brindar la orientación y respuestas a sus necesidades.
Cuidar a estos enfermos requiere un enorme esfuerzo de adaptación, lo que conlleva un aprendizaje. Por eso, SIGA ofrece programas estructurados estratégicamente, como el de Cuidado Prolongado y Respiro, lo que permite al cuidador un tiempo para descansar y para el autocuidado.
“El cuidador no debe sentir culpa ni obligación. Debe ser práctico, confiar sus problemas y preocupaciones, solicitar ayuda y, por supuesto, renunciar a cosas. Pero nosotros vamos a acompañarle y asesorarle para que, en ese camino, pueda descubrir nuevos valores y modos de disfrutar de la vida. Lomás importante ver el acto de cuidar como una oportunidad para sanar, crecer, perdonar, amar y trascender lo ordinario”, afirma Ortiz Tapia.
Para conocer más de SIGA, puede llamar al 787-998-3788 o acceder al portal web www.sigapr.com

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