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Estreno de la película “La Leyenda de las Luces del Norte”, en el Millennium Park de Chicago, con la Orquesta Sinfónica del Grant Park. (Suministrada / José Francisco Salgado Alicea)

José Francisco Salgado Alicea borró la línea que divide el juego del trabajo, pues como fundador y director ejecutivo de la organización sin fines de lucro KV 265, fusiona armoniosamente sus dos pasiones: ciencia y arte.

Salgado Alicea, criado en Carolina, estudió física y astronomía, pero desde pequeño se sintió atraído por la música y la fotografía. Lo que nunca imaginó es que hoy por hoy, a sus 47 años, estaría combinando dos campos tan disímiles y, de paso, recorriendo el mundo entero.

“Como director ejecutivo de esta organización, estoy organizando charlas con universidades y eventos con orquestas, pero a la misma vez estoy planificando y produciendo una nueva película, lo que me lleva a sitios tan remotos, como el noreste de Canadá, el Polo Sur o el desierto de Suráfrica, con el fin de  obtener visuales que pueda incorporar en mis producciones nuevas”, contó vía telefónica desde Chicago, donde reside.

Salgado Alicea tiene un bachillerato en física del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, y una maestría y doctorado en astronomía de la Universidad de Michigan, Ann Arbor.

¿Qué hace específicamente KV 265?

Es una organización sin fines de lucro, cuya misión es la comunicación de ciencia a través del arte.

¿Por qué esa combinación?

La astronomía es una ciencia muy visual. Cuando yo daba clases de astronomía a adultos en las noches, descubrí que mostrándoles mis propias fotografías de observaciones astronómicas los mantenía despiertos. Despertaba un interés en ellos, en parte, porque uno remueve grados de separación; no es lo mismo decir que son fotos del texto o internet, a decir que son fotografías que yo tomé cuando en un observatorio. Eso pasa a la misma vez que la Chicago Sinfonietta me pide que si yo puedo producir unos visuales para dos conciertos que iban a tener en 2006, con la pieza de Gustav Holst, “Los planetas”. Lo vi como una excelente oportunidad, pues estaba interesado en moverme de trabajar en fotografías y trabajo de ilustración a hacer películas. Ellos estaban esperando un “slide show” de fotos bonitas, pero yo, como soy amante de la música y la música clásica, hice una película que sigue y que presta mucha atención al tono y al ritmo. Los visuales iban en sincronización y armonía son lo que pasa musicalmente.

Learning World on KV 265 from Jose Francisco Salgado on Vimeo.

¿Qué aceptación tuvo esa primera película?

Cuando les mostré Marte, quedaron fascinados. Fue mucho más allá de las expectativas, así que tuvo una aceptación muy buena del público y de otras orquestas. Entonces decidí cuál era uno de mis objetivos profesionales: hacer películas.

¿Cuál fue su próxima producción?

Fue una película en cuadros de Modest Mussorgsky, que llevó a la fundación de la organización KV 265. Hay dos usos de las películas que produzco: las presento con orquesta sinfónica en vivo o con músicos de cámara o electrónicos, pero también las presento en charlas. En 2014 di como 30 charlas. Yo uso las películas y explico la ciencia detrás de las películas, pero también hablo sobre el proceso creativo, y estoy educando y entreteniendo a la vez. La gente no se intimida por la ciencia, sino que la disfruta de una forma muy amena.

¿Sus películas son siempre de astronomía?

Usualmente es astronomía por mi preparación (académica), pero he hecho otros proyectos que caen fuera de la disciplina. Por ejemplo, hicimos un trabajo con un dúo de arpas, que fue un estudio de la Universidad de Northwestern, en Chicago, sobre los efectos de la música en el cerebro. Ese trabajo lo hemos presentado en vivo; es una minipelícula de unos 10 minutos, que hemos presentado incluso en Puerto Rico. También, el líder de la banda Thompson Twins, Tom Bailey, tiene un grupo audiovisual conmigo, el Bailey-Salgado Project, y en este caso yo hago unas películas basadas en visuales de ciencia y del mundo, como fotografía, infrarrojo, de nubes, imágenes de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, en inglés), etc., y él escribe la música adaptada para las películas. 

¿Se visualizó alguna vez como hoy día?

Cuando yo tenía como 14 o 15 años, un grupo muy popular para aquella época combinaba música con visuales en sus conciertos, cosa que ahora es muy común pero antes no lo era. Eso despertó en mí una curiosidad, pues era apasionado de la fotografía; yo tomo fotos desde los 13 años y pensaba qué podía pasar si las combinaba con algún tipo de música. Pero no fue algo que se materializó hasta que llegué a una madurez profesional. Nunca fue el plan llegar a donde estoy hoy, pero una serie de eventos me llevó al punto donde combino todas las disciplinas que me apasionan.

¿De qué forma, si alguna, su trabajo se relaciona con Puerto Rico?

Mi filosofía de trabajo se puede resumir con algo bien sencillo: mi intención es presentar algo que despierte la curiosidad en la gente para que lo vea, que la gente diga que quiere aprender más sobre ello. Para mí no hay diferencia entre que alguien diga que quiere aprender sobre un sitio en la Tierra o un fenómeno astronómico. Sobre Puerto Rico, tengo muchos deseos de resaltar la belleza natural de mi Isla, por ejemplo, la bioluminiscencia, el bosque pluvial y muchos otros tesoros. No es un proyecto que esté muy definido, pero espero lograr algo y con música adecuada. Además, el 7 de noviembre tengo un concierto con la Orquesta Sinfónica, donde voy a presentar “Los planetas”, de Gustav Holst. Ya lo presenté en 2009 en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, pero ahora será en la Sala Sinfónica del Centro de Bellas Artes de Santurce, además de una pieza sobre las auroras, las luces del norte, que se llama “Borealis”. Esta será la segunda vez que se presente esta pieza en el mundo.

¿Qué expectativas tiene de esa presentación en la Isla? 

Cada vez es un honor regresar a mi Isla y presentar mi trabajo. Espero inspirar al público en general, pero más a los jóvenes, a seguir una carrera relacionada a lo que verán en la película; todos tenemos un momento Eureka donde vemos algo y decidimos que eso es lo que queremos hacer, y eso es precisamente lo que quisiera provocar. Esta presentación rompe un poco con la idea de que un científico es un señor con bata de laboratorio blanca, en un lugar encerrado. Hay mucho trabajo de campo y en este caso, que lo que hago es capturar los cielos nocturnos y otros fenómenos, sin duda me lleva a lugares remotos.

¿Eres o conoces a algún científico boricua triunfando dentro y fuera de la Isla? Escribe a [email protected] 


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