Doña Vera Zabala y su familia subastarán Guantes de Oro, Bates de Plata y otros premios del fenecido número 21 de los Piratas (horizontal-x3)
Doña Vera Zabala y su familia subastarán Guantes de Oro, Bates de Plata y otros premios del fenecido número 21 de los Piratas. (Archivo Histórico)

Lo que está próximo a ejecutar la familia Clemente con parte de los premios y la memorabilia del afamado y legendario exjugador de los Piratas de Pittsburgh no es nada nuevo entre figuras deportivas de gran prestigio.

Según figuras ligadas al béisbol, es una práctica común entre los peloteros en cuestión, sus familias o representantes, subastar parte o la totalidad de los premios que consiguieron durante sus carreras,  ya sea por necesidad económica o para donar parte de sus ganancias a entidades benéficas. 

Los Clemente subastarán en julio nueve de los doce Guantes de Oro que obtuvo el ‘Astro Boricua’, Bates de Plata, el uniforme como local de la Serie Mundial de 1960; la placa de exaltación del Salón de la Fama y el auto Dodge Charger que se ganó luego de ser escogido Jugador Más Valioso en la Serie Mundial de 1971, según detalló Luis Rodríguez Mayoral, quien fuera un estrecho colaborador del fenecido jugador y su familia.

La subasta se va a celebrar en el Fan Fest del Juego Estrellas en el Miami Beach Convention Center del 7 al 11 julio.

“Esa subasta tiene el aval total de la oficina del Comisionado. Aunque no se ha determinado, parte de lo que se recaude va para causas benéficas en lo que está envuelto Major League Baseball. Eso es parte de lo bonito de todo eso”, dijo el veterano hombre de béisbol.

Antes de entrar en el detalle, Rodríguez Mayoral reveló que en el pasado diez miembros del Salón de la Fama en algún momento subastaron parte de sus memorabilias.  Mencionó a los legendarios Joe DiMaggio, Ted Williams, Yogi Berra, Brooks Robinson y Johnny Bench, entre otros.

 “Ellos mismos o sus representantes subastaron gran parte de su memorabilia en determinado tiempo. Lo que está haciendo la familia Clemente no es algo nuevo. Han habido otros peloteros que lo han hecho. La placa de novato del Año de Jackie Robinson se vendió por $402,000 en una subasta. Y no hubo revuelo ”, enfatizó. 

“La gente se pregunta ‘¿por qué?’ Esos premios y la mayor parte de los peloteros cuando reciben el premio se sienten glorificados por un tiempo, pero después se convierten en piezas de colección que ni les dan mantenimiento”.

Rodríguez Mayoral, quien lleva varias décadas residiendo en Texas, tiene un largo historial como asesor de varias de las principales figuras del béisbol puertorriqueño en las Grandes Ligas.

Este indicó que ya ha recibido llamadas de coleccionistas millonarios indagando sobre el material que estará disponible en la subasta,  la cual será llevada a cabo por la reconocida casa Hunt Auctions.

“Esto tiene mucho valor. Son personas que si van a invertir van a cuidar esas piezas. Sé de un millonario de California que me llamó para preguntarme qué está pasando y ese señor  puede ir fácil allí y llevarse los Bates de Plata.”

Pero, ¿en cuánto podría calcularse el valor de los objetosque serán subastados?

“Lo estuve calculando. Con el Dodge Charger, con las dos sortijas de Serie Mundial, en mi humilde opinión, creo que si eso se conduce bien,  entiendo que entre $3.5 y $5 millones. Ese es mi estimado. Las agencias de subasta cobran un 20%. Eso es lo que usualmente cobran. Lo bonito de esto es que Major League lo avala, que una parte del dinero no especificada va a ir a donación”.

Por su parte, Jorge Colón, un veterano historiador de béisbol, coincidió con Rodríguez Mayoral.

“Esto es normal en el mundo del béisbol de los Estados Unidos. Muchas familias de peloteros famosos de las Grandes Ligas llegan  al momento que se han desprendido de las memorabilias y eso es completamente normal. Lo que pasa con Roberto y lo triste, es que es el atleta más admirado y querido en Puerto Rico”, dijo.

“No es para criticar. No se puede criticar a la familia Clemente por eso. Por lo que sea, es válido. Ha sucedido en Estados Unidos con atletas grandes. La familia de Thurman Munson lo hizo. Hay otros que no,  como Yogi Berra. Estableció un museo de lo que le quedaba en su memorabilia. En la mayoría de los casos, o se venden  o terminan en el Salón de la Fama de Coooperstown”.

Colón sí lamentó el que en Puerto Rico nunca se creó algún museo para dejar para la posteridad todo ese material de Clemente.


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