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En la primera semana de abril, el municipio de Ponce les retiró la aportación de $100,000  a los Leones del Baloncesto Superior Nacional (BSN). (horizontal-x3)
En la primera semana de abril, el municipio de Ponce les retiró a los Leones del Baloncesto Superior Nacional (BSN) la aportación de $100,000. (Tony Zayas)

El futuro del deporte profesional en Puerto Rico parece pender de un hilo, ya que sin la acostumbrada aportación económica de los municipios,  diversos directivos de equipos y  de  ligas coinciden en que será imposible continuar operando.

Esto pondría en riesgo de desaparecer no solo a innumerables franquicias de los principales deportes, sino a las mismas ligas que los cobijan.

La eliminación de $350 millones en transferencias del Fondo General del Gobierno central a los ayuntamientos  significaría que más de la mitad de los municipios de Puerto Rico verían recortado su presupuesto en cerca de un 50 por ciento.

Situaciones apremiantes en los municipios, como la solución al problema del manejo de desperdicios sólidos, entre otros, hacen suponer que algunos ayuntamientos podrían optar por cortar su inversión en el deporte, incluyendo el que se practica en ligas profesionales del País.

En la primera semana de abril, el municipio de Ponce les retiró la aportación de $100,000  a los Leones del Baloncesto Superior Nacional (BSN). Además, la alcaldesa María ‘Mayita’ Meléndez estableció un precio de $42,000  por el uso del auditorio Juan ‘Pachín’ Vicens en la temporada, aunque finalmente ese total se redujo a $27,750. La alcadesa aludió a la situación de emergencia fiscal de Ponce como la razón por la repentina cancelación del acuerdo de colaboración, a días de iniciar la temporada.      

El Nuevo Día consultó a varios propietarios y apoderados de clubes del BSN, de las Ligas de Voleibol Superior Masculino (LVSM) y Femenino (LVSF), y de la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente, y según información ofrecida por estos, todavía los ayuntamientos han continuado haciendo sustanciales aportaciones  a pesar de la recesión que comenzó hace más de una década.

Pero esas aportaciones podrían llegar a su fin en muchos casos con los recortes propuestos ante la crisis fiscal que vive el País. 

Cabe aclarar, sin embargo, que en la mayoría de los casos las aportaciones municipales significan solo una parte de la operación total de los equipos, aunque hay ejemplos de municipios como los de Mayagüez y  Carolina, que aportan $600,000 y $500,000, respectivamente, a sus equipos de béisbol profesional de los Indios y los Gigantes.

En el caso de Carolina, esos $500,000 cubren no solo la nómina completa del equipo, sino casi la totalidad de la operación.

Deporte como prioridad

El caso de Mayagüez es un claro ejemplo de una ciudad que apostó en grande al deporte. Un rápido análisis de lo que invirtió el municipio en cada uno de los equipos de la Sultana del Oeste en el presente año fiscal reveló que el ayuntamiento aportó más de un millón y medio de dólares.

Mayagüez tiene equipos en el béisbol profesional, en el BSN y el BSNF (torneo femenino), en las ligas masculina y femenina de voleibol, y en la pelota Doble A. Entre esos seis equipos, el municipio occidental invirtió $1,675,000 del año pasado al presente. Tan solo entre los Indios del béisbol invernal y los Indios del BSN, Mayagüez endosó $1,100,000.

Las cifras anteriores no incluyen el hecho de que por los pasados dos años Mayagüez ha invertido también más de medio millón de dólares por la celebración de las Justas de Atletismo de la Liga Atlética Interuniversitaria.

El tema de las inversiones municipales en el deporte profesional ha sido discutido abierta y públicamente en la última década, y ventilado en medios como El Nuevo Día. Los alcaldes no ocultan las aportaciones, justificándolas como una inversión no solo por el aporte social del deporte en la ciudadanía, sino por ser un instrumento que mueve la economía de sus ciudades.

Inversión que aporta

El reconocido economista José Alameda no considera que los recortes al deporte profesional por parte de los municipios debe ser  automático. Sí es consciente de que ante los recortes propuestos de $175 millones por cada uno de los próximos dos años fiscales, 2018 y 2019, el análisis de cómo y dónde recortar es individual de cada municipio.

“El problema es que eso va a depender del juicio valorativo que puedan hacer los ejecutivos municipales, de cómo valoren las diferentes actividades. Un municipio como Mayagüez, que tiene una amplia oferta deportiva, que tiene íconos como los Indios del béisbol, y que tiene equipos de pequeñas ligas, que es una base sólida para evitar la delincuencia… muy posiblemente, con cortar por ahí comenzaría a tener problemas reales el municipio”, dijo Alameda, quien ha estudiado ampliamente la inversión deportiva como motor económico.

“Mayagüez tenía 10,000 empleos por la 936. Era el que más empleos directos tenía por las 936, con todas esas atuneras y la ropa. Cuando se fue esa sección, nos quedamos prácticamente sin nada. ¿Qué hizo el municipio? Recuerdo que dijeron que la economía del deporte era una alternativa”, añadió, recordando la estrategia de desarrollo.

El economista mayagüezano sabe que uno de los escollos es la percepción general entre la población, de ver como “dinero malgastado” lo que se invierte en el deporte, en lugar de reconocerlo como una actividad económica.

“Tienen que ver que el deporte puede generar ingresos. Es cierto que das un millón (el municipio), pero los que van al parque gastan, pagan IVU y de eso entra un porcentaje a Mayagüez. Hay retribución de esa actividad en la que ellos invierten. Aunque todo parece indicar que deberías recortar, tienes que recortar quizás del área que menos rentabilidad tiene”.

En ese sentido, piensa que los municipios tendrán que ser selectivos en qué deportes y equipos invertir, y en cuáles no, a menos que decidan reducir  las aportaciones a todos por igual.

Colaboración entre pueblos

Caguas, otra ciudad destacada por su énfasis en la inversión en el deporte, aportó en la pasada temporada del béisbol invernal la suma de $230,000 a la franquicia de los Criollos, según reveló Raúl Rodríguez, propietario del equipo.

Rodríguez piensa que para enfrentar la crisis y la potencial disminución o desaparición de las aportaciones municipales, los equipos profesionales van a tener que ir pensando en aunar esfuerzos entre varios municipios.

“Tenemos que visualizar las fortalezas en finanzas que pueda tener cada municipio, y quizás jugar en varios parques”, mencionó Rodríguez como una idea, al tiempo que aseguró que como propietario de los Criollos, vigentes campeones de Puerto Rico y de la Serie del Caribe, buscará el apoyo de otros municipios del área.

El consenso, sin embargo, es que sin las aportaciones muchos equipos no podrán operar, por lo que están convencidos de que es momento de reinventarse y buscar otras alternativas.

“Reconozco que esta liga no hubiese podido operar sin la colaboración de los municipios, tanto en facilidades (estadios) como en aportaciones razonables (de dinero). Nunca lo que dan los municipios da para correr los equipos, pero sin esa aportación, la liga no hubiese existido”, opinó el licenciado Héctor Rivera Cruz, presidente de la Liga de Béisbol Profesional.

Consciente de esto, dijo que el organismo discutió la pasada semana varias posibles medidas que la liga implementaría en busca de economías para las franquicias, como la imposición de un tope salarial por equipo, la reducción de jugadores importados, y el cuadre de la temporada regular en dos meses exactos entre noviembre y diciembre.

Máxima dependencia 

Pero el béisbol no es el único que funciona con las aportaciones de los municipios. Tal vez en el caso de la pelota lo que aportan los ayuntamientos no cubre los costos de operación, pero en otros deportes como el voleibol, los equipos dependen casi en su totalidad del aporte municipal.

Siete de los ocho equipos de la liga masculina recibieron dinero de los municipios en la temporada 2016-2017, por un total combinado de cerca de $1 millón, mientras que ocho de los nueve sextetos de la liga femenina tuvieron endosos económicos, por una suma de $1.2 millones. Los Indios del voleibol y las Criollas recibieron, además, dinero de otras asignaciones. Los Indios obtuvieron $200,000 de su municipio de Mayagüez, más $21,000 de un donativo legislativo. Las Criollas recibieron del ayuntamiento de Caguas $200,000, y $50,000 del Departamento de Recreación y Deportes municipal.

En el caso del BSN, para la temporada en curso, seis de los 10 equipos tuvieron asignaciones para  una suma global de $1,125,000.

A todo lo anterior hay que hacer la salvedad de que los municipios también aportan dinero a distintas insituciones y asociaciones deportivas.

“Con lo que se vislumbra con las aportaciones municipales (el recorte del Gobierno central), estoy seguro que todos los equipos se van aafectar. Y si las cosas están malas para todos, lo primero que tiene que sucederes bajar los gastos en los equipos”, dijo por su parte  José Quiles, presidente de la Federación de Béisbol, en referencia a los equipos de la Doble A. “Los jugadores van a tener que acceder a la reducción de las dietas”, agregó, apenas días antes de que la Federación emitiera una orden ejecutiva en la que se estipula que todos los equipos tendrán que bajarle un 30 por ciento de las dietas a todo su personal, lo que implicará una reducción de $150 a $105 por juego.

José Ayala y Jorge Figueroa colaboraron en esta historia.


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