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Artistas hablan sobre la bandera vandalizada en Viejo San Juan

Antonio Martorell y Haydeé Landing aplaudieron este acto de arte político

10 de julio de 2016 - 12:00 AM

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Esta historia fue publicada hace más de 10 años.
La bandera, ubicada en la calle San José, fue intervenida nuevamente el viernes con una marca roja –parecida al símbolo de anarquía-, pero ya se encuentra nuevamente pintada de blanco y negro.
La bandera, ubicada en la calle San José, fue intervenida nuevamente el viernes con una marca roja –parecida al símbolo de anarquía-, pero ya se encuentra nuevamente pintada de blanco y negro. (vanessa.serra@gfrmedia.com)

La bandera de Puerto Rico ha sido en los pasados días  protagonista de un nuevo e  interesante debate que ha generado una diversidad de opiniones, principalmente en las redes sociales. Todo comenzó el pasado 4 de julio cuando la bandera de Puerto Rico, pintada en una puerta de un edificio abandonado en la calle San José, cercano a la esquina de la calle San Sebastián, amaneció vestida con los colores blanco y negro.

La bandera que lleva cuatro años pintada en la estructura  y que cuenta con autorización del reconocido artista puertorriqueño Nick Quijano, dueño del edificio, es considerada parada obligatoria de muchas personas que visitan a diario el Viejo San Juan y que posan frente a la monoestrellada, la cual está expuesta a la intemperie, abierta a cualquier intervención. La obra es de la joven artista puertorriqueña Rosenda Álvarez, según un artículo de la agencia de noticias EFE, publicado en el 2015, que se hizo con motivo del auge de la pieza.

Más allá de un acto frívolo o de vandalismo, como algunos catalogaron de inmediato el acto de “enlutar” la bandera de Puerto Rico, esta expresión se trata de un manifestación de arte político que responde a la situación de crisis que vive el país y muy específicamente a las decisiones que los Estados Unidos ha tomado sobre la Isla en el pasado mes, donde se ha reconocido el carácter colonial de Puerto Rico.

De esa forma lo expresó en una carta abierta el colectivo Artistas Solidarixs y en Resistencia, que se atribuyó la intervención, la cual describió como un acto de resistencia ante los últimos acontecimientos sociales, políticos y económicos que enfrenta el país.

“Este acto de resistencia demuestra que hay una comunidad artística que no está de brazos cruzados, que está dispuesta a luchar contra todos los atropellos, contra la imposición de un gobierno absolutista y sus políticas de austeridad, la más reciente, la junta de control fiscal (PROMESA)”, puntualizó el grupo en una comunicación pública.

El colectivo agregó que  reemplazar con negro el color rojo y azul de la bandera crea nuevas lecturas y habla sobre “la muerte” de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, que representa el triángulo de la bandera. Destacó que el acto no debe verse como pesimista, sino todo lo contrario. “Habla sobre la muerte de esos poderes tal cual los conocemos, pero la esperanza sigue ahí representada en las franjas blancas que simbolizan libertad del individuo y su capacidad para reclamar y hacer valer sus derechos”.

Aplauden la intervención

En la misma estructura donde se encuentra la bandera de Puerto Rico, hay varias xilografías de reconocidos artistas puertorriqueños, que estuvo a cargo del colectivo Grabadores por Grabadores. Figuras como Lorenzo Homar, Rafael Tufiño, Carlos Marichal, así como Myrna Báez, Antonio Martorell y Haydeé Landing se encuentran entre los destacados. Tomando en cuenta que estas figuras son “testigos” silentes de la intervención, El Nuevo Día se comunicó con Antonio Martorell y Haydeé Landing para recoger sus voces sobre dicho acto.

Ambos artistas aplaudieron la intervención, la cual entienden está enmarcada en un contexto muy específico que no necesita mayor explicaciones: El pueblo está de luto.

“Creo que el que la hizo fue una idea excelente”, compartió la artista Haydeé Landing en entrevista telefónica. 

“El símbolo de la bandera puertorriqueña siempre trae pasión, pero más que eso, convertirlo en blanco y negro, que uno ya sabe en Occidente el blanco y negro lo que significa, que uno lo asocia al luto, pues eso en este momento preciso no hay que decir nada más, no hay que hacer un texto mayor. Uno sabe a qué se refiere. Fue una excelente y maravillosa forma de representar la realidad. Es un símbolo increíble”, agregó la también profesora de la Escuela de Artes Plásticas. 

Antonio Martorell, por su parte, indicó que más allá del luto, para él esta expresión representa una señal de duelo, en el doble sentido de la tristeza y de la lucha que vive el país.

“Es un momento terrible para el país. Triste porque es la señal de luto del Estado Libre Asociado, recién enterrado. Y también de duelo porque estamos en duelo, en franca situación de hostilidades con respecto a los Estados Unidos, que insiste en imponer su voluntad imperial sobre nuestro destino y bolsillo”.

“Entonces, yo respeto la decisión de los artistas que tomaron la ocasión para vestir de luto la bandera porque es ese un símbolo nacional muy llevado y traído y acompañado inmisericordemente por la (bandera) norteamericana. No deja de ser un símbolo nacional y reflejo de todas nuestras vicisitudes”, expresó Martorell, quien destacó que la intervención también sirve como recordatorio de que es momento de decir las cosas en blanco y negro, refiriéndose a que hay que llamar las cosas por su nombre.

El artista, además, precisó que si esta intervención ha levantado tantas pasiones es precisamente porque ese símbolo para Puerto Rico sigue siendo motivo de conflicto. 

“Es una bandera todavía en búsqueda de un país y un país en búsqueda de una bandera”, reflexionó.

Al abordar a los artistas sobre la marca roja –muy parecida al símbolo de anarquía- que apareció recientemente en la bandera blanca y negra, y que ya fue removida, tuvieron opiniones diversas. Haydeé Landing catalogó ese acto como “vandalismo”, mientras Martorell dijo que es otra manifestación.

“La bandera puertorriqueña nunca la grafitearon, pero sí grafitearon la bandera de luto. Eso a mí me pareció algo único y tendría a pensar que la persona que lo hizo es porque entiende que no estamos de luto, que es algo obvio porque yo uso transportación pública y de lo único que se habla es de la Junta, así que eso es tapar el cielo con la mano”, compartió.

Martorell, en tanto, expresó que para él ese símbolosobre el otro símbolo es representativo de  una “bandera huérfana buscando apellidos sin fin”.

“Cada uno viene a hacer su marca en ella y esperemos que esas marcas sean para bien y sean inspiradoras y no simplemente señales de defunción”.

Ambos creadores coincidieron en que esta manifestación artística es un acto importante y que no debe tomarse como algo simple o frívolo, sino todo lo contrario, debe invitar a la reflexión y hacia la discusión sobre la compleja situación que atraviesa el país.

“Creo que esa intervención es la representación clara no solo de una forma artística, sino de un sentimiento colectivo”, observó Landing, que le parece que el logro de la pieza es lo efectivo y contundente de su mensaje. 

“Es un acto significativo y quienes lo hicieron estoy seguro que le dieron profundo pensamiento. Además es una imagen con mucho sentido. No es para nada algo caprichoso y mucho menos vandalismo. Es un acto, a su modo, constructivo de expresar un sentir nacional”, abundó Martorell, quien terminó sus observaciones invitando a los artistas de todas las ramas a no callar y a seguir expresándose desde sus respectivos medios y con sus voces diversas. 

“En este momento y en cualquier otro hay que manifestarse, pero hay que darle la bienvenida a toda declaración, sea visual, literaria, sonora, y sobre todo política, donde los puertorriqueños expresemos nuestro rechazo a esta situación y establezcamos posiciones”, concluyó Martorell, demostrando que un símbolo siempre es mucho más que un símbolo.

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