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Sergio Gutiérrez Negrón (vertical-x1)
Sergio Gutiérrez Negrón publica una columna mensual en el Buscapié de El Nuevo Día.

Ejercitar la creatividad, imaginar posibilidades. En tiempos en que Puerto Rico es azotado por una de las peores recesiones económicas en su historia, la literatura sirve para escapar de una realidad repleta de caos hacia la cordura.

“La literatura, las artes en general, tienen el potencial de expandir las posibilidades que somos capaces de imaginar en situaciones de crisis que parecerían no tener salida. Estamos en una crisis económica, política y social… la gente dice que no se puede hacer más nada, que las únicas opciones son las que ofrece el gobierno, eso es pobreza de imaginación. La literatura no necesariamente da respuestas, pero impulsa esa imaginación que es necesaria en cualquier situación de crisis”, analiza el escritor puertorriqueño Sergio Gutiérrez Negrón.

La literatura, y la cultura en general quedan a un lado mientras el País encara una crisis complicada que tiene muchos frentes, ya que no presenta una solución económica palpable.

“El rol de la literatura no es directo, pero tiene una función imaginativa que puede ayudarnos a pensar otras posibilidades. No digo que es la solución ni hay dinero en ella, pero nos ayuda a ser más críticos o imaginarnos un mejor futuro”, argumenta el autor de Palacio.

El escritor y columnista fue seleccionado entre los 39 mejores escritores de ficción menores de 40 años de América Latina. La elección forma parte de la lista Bogotá39-2017, la cual busca resaltar el talento y la diversidad, así como promover el trabajo de los escritores jóvenes, y establecer puentes entre la industria literaria de los distintos países de América Latina. 

La primera vez que se hizo fue hace 10 años, en donde se escogió a la puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro.

Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guatemala, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, son otros de los países que quedaron representados en esta lista. 

Gutiérrez Negrón no es el único boricua en lograr el reconocimiento. Costa Rica está representado por el escritor Carlos Fonseca Suárez, nacido en el país centroamericano de madre puertorriqueña y criado en Puerto Rico.

“La forma más práctica y humilde entender esas listas es verlas como una invitación a la lectura. Habrá quien las lea y cuestione la selección, quien critique la calidad o la inclusión de equis o ye personaje, y súper bien, pero la mejor forma de hacer eso bien, es darse una lectura. Lanzarse a ella sin expectativas y ver con quénos tropezamos. Ver cómo se compara la producción de los incluidos con otras selecciones, con otras listas, con otros momentos en las letras latinoamericanas”, comenta.

Aunque hace siete años está radicado en Estados Unidos, sus novelas están ancladas en la idiosincrasia puertorriqueña. El escritor explica que fue la distancia lo que le creó esa curiosidad por entender mejor las situaciones que se viven en la Isla.

“A partir de la segunda novela (Dicen que los dormidos) siento un interés muy grande de escribir sobre Puerto Rico. Son novelas bastante locales. Hay libros de historia para entender lo que pasó antes, pero lo que pasa entre los ‘90 y 2000 es importante para entender lo que pasa ahora. Se trata de explorar ese Puerto Rico que nos llevó a lo que estamos, que se siente superlejano. Esa historia reciente me interesa mucho”, cuenta Gutiérrez Negrón.

Dicen que los dormidos”, novela que le ganó el certamen del Instituto de Cultura de Puerto Rico y el premio Nuevas Voces del Festival de la Palabra, trata sobre la violencia en la Isla. Mientras que la tercera “Los días hábiles”, toca el tema del trabajo a tiempo parcial en el País.

Como parte del reconocimiento, el también columnista de El Nuevo Día formará parte de una antología, junto al resto de los seleccionados, que publicaría para enero del próximo año. Además, tendrá la oportunidad de circular entre diferentes festivales que buscan juntar y hacer conexiones entre los escritores latinoamericanos.

Asimismo, brinda una mayor exposición a la obra de Gutiérrez Negrón de parte de las grandes editoriales internacionales. “Para los escritores de países periféricos como Puerto Rico, que no tienen en el mundo literario acceso directo a las grandes editoriales, ayuda un montón, da visibilidad”, describe.

Esa exposición trae consigo unos retos a la hora de presentarse como representante de la Isla en los distintos foros internacionales. Los escritores puertorriqueños se convierten en embajadores no solo de la cultura sino de la complicada historia del país.

“Las grandes tradiciones literarias de las cuales todo el mundo habla son la mexicana, la argentina, la española. Escritores de países como Puerto Rico, República Dominicana y Centroamérica en general, nos vemos obligados casi a dar un discurso de la historia de nuestro país. Nosotros tenemos que poder opinar de nuestra situación. Nos volvemos representantes de nuestro país, especialmente. cuando no tenemos una visibilidad tan amplia en literatura, como la tenemos en la música o los deportes”, detalla.

Cuando unescritor puertorriqueño entra a estos círculos internacionales se da como una cuestión casi anecdótica, entre otras razones, por la falta de embajadas, según Gutiérrez Negrón.

“No tenemos instituciones culturales suficientemente fuertes y nos afecta un montón. Si es cierto que casi siempre llegamos a registros internacionales, pero siempre es por cuestiones casuales. Si tuviéramos instituciones culturales más fuertes definitivamente tendríamos más visibilidad”, reflexiona.

“El mundo cultural de México, por ejemplo, tiene un sistema de becas que motivan a los escritores nuevos. Te dan un salario de un año, por ejemplo, para que te dediques a escribir unas obras. Ese tipo de incentivos crean un desarrollo. Obviamente, hay dinero detrás del asunto y eso es un problema que tenemos”, añade. 


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