Los medios especializados en moda y estilo de vida no tardaron en añadirlo a sus listas de “superalimentos”. (horizontal-x3)
Los medios especializados en moda y estilo de vida no tardaron en añadirlo a sus listas de “superalimentos”. (Archivo)

El té matcha, cuyo significado literal es “té en polvo”, aunque tiene su origen en China, es Japón el único proveedor, especialmente desde la región de Uji.

Hace unos años entró fuerte en el mercado internacional, pero repuntó en su popularidad hace tan solo unos meses, cuando famosas como al actriz Gwyneth Paltrow, o la bloguera estadounidense Leandra Medine, comenzaron a compartir en sus redes sociales fotos de esa bebida de un color verde brillante, del que dicen es uno de los tés más “puros” del mundo.

Los medios especializados en moda y estilo de vida no tardaron en añadirlo a sus listas de “superalimentos” y, "El libro del té matcha" recoge desde su historia, hasta recetas para incorporarlo a la cocina diaria. 

El libro supone un paso más en la labor de sus autores, los británicos Louise Cheadle y Nick Kilby que, en 2006, se propusieron “hacer que la nación británica volviera a beber té de verdad”, tal como explican en la tienda online Teapigs, que fundaron juntos.

El manual recoge los beneficios que tiene para la salud, entre los que destacan, según los autores, su impacto en la termogénesis del cuerpo, que facilita la oxidación de grasas durante el ejercicio; o sus propiedades contra el envejecimiento de la piel, gracias a su contenido en polifenoles, que inhiben los daños causados por la radiación UV.

El té matcha también es utilizado como un ingrediente multiusos, para bebidas frías (con leche) y preparar aperitivos y postres.

Es, además, una buena fuente de energía, una característica que, si bien comparte con el resto de tés, Cheadle y Kilby indican que es más intensa en este. “Una dosis diaria de matcha natural proporciona el equivalente a cubos de energía”, aseguran los autores, quienes explican que esta variante tiene un valor nutritivo “10 veces mayor que el té verde normal”.

Estos atributos son los que han llevado a Cheadle y Kilby a bautizar al matcha como el té verde “superpotente”, y vienen dados por su producción, distinta de las otras variedades, porque los arbustos de matcha crecen a la sombra, lo que aumenta la concentración de aminoácidos y clorofila, que es la que le da el característico color verde intenso.

Finalmente, las hojas se cosechan a mano y se les extrae el tallo y las venas, para después molerlas en piedras de granito hasta obtener un polvo.

Tatiana Castilla, experta en té y administradora del Taller del Té, en Bogotá, comenta que gran parte de sus propiedades y beneficios –“pone la piel divina”, agrega– se debe a que se usa en polvo y no en hebras. “Las hojas se muelen y ese polvo se disuelve en el agua con todas sus propiedades.Te estás tomando la hoja completa, no una infusión que depende de lo que las hebras suelten”. 

Para sacar el máximo partido al superalimento, El libro del té matcha recoge recetas en las que los polvos verdes demuestran ser un ingrediente multiusos, utilizado para bebidas, componer aperitivos, realizar dulces e, incluso, preparar con él platos principales como ñoquis.

Sin embargo, Castilla prefiere seguir la tradición japonesa: usar un batidor de bambú, cuchara de bambú, agua y el maravilloso polvo, siguiendo la ceremonial del té. 


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