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Cierra el bufete Fiddler, González & Rodríguez (vertical-x1)
El bufete, fundado en 1933, enfrenta “serios problemas”, y tan reciente como esta semana negó que hubiesen radicado quiebra, como se rumoraba. (Archivo / GFR Media)

Todo apunta a que el bufete Fiddler, González & Rodríguez cerró sus puertas, efectivo hoy a las 5:00 p.m., según fuentes de este rotativo que prefirieron no identificarse.

El bufete, fundado en 1933, enfrenta “serios problemas” y tan reciente como esta semana negó que hubiesen radicado quiebra, como se rumoraba.

Mientras, en el Tribunal federal de Quiebras en San Juan se radicaron ayer, martes dos peticiones de quiebra en sobre sellado, es decir con una orden de protección de la confidencialidad de récords.

Este tipo de radicación, aunque permisible por los tribunales, es muy poco común. “Es la primera vez que veo, en más de 30 años trabajando con quiebras, este tipo de caso”, dijo Humberto García del Boletín de Puerto Rico, publicación especializada en recopilar los casos radicados en el Tribunal federal de Quiebras en la Isla.

Los casos son el número 2017-03283 y el 2017-03284. En ninguno de los dos se puede tener acceso al nombre del deudor, a la cuantía que adeudan, al tipo de quiebra que solicitan y ni siquiera se puede ver el nombre del abogado que las radica. “Yo espero que esto no se convierta en uso y costumbre entre las corporaciones”, comentó García.

Por su parte, el abogado Rolando Emmanuelli, experto en casos de quiebra, coincidió con García en que las quiebras en sobre sellado son la excepción, y no se radican con regularidad. Esto porque la petición envuelve cumplir con ciertos trámites y justificaciones de por qué el caso amerita la confidencialidad que se pide.

Indicó el letrado que usualmente la petición de confidencialidad se circunscribe a cierta información o documentos del caso; pero no así a su totalidad, como ocurre en estos dos casos.     

“Se supone que al radicar una solicitud de quiebra, todos los acreedores se enteren de la orden de paralización de cobro. Pero en estos dos casos, cuando vayan a ver el caso electrónicamente, no podrán porque está sellado”, sostuvo Emmanuelli.

Carmen Conde, otra abogada que trabaja casos de quiebra por más de dos décadas, dijo que es la primera vez que ve algo así. “Peticiones de quiebra selladas yo nunca las había visto. He consultado a compañeros abogados en quiebra y ninguno las han visto”, dijo Conde, quien señaló que ella suele solicitar órdenes de protección de ciertos documentos en casos de quiebra corporativa, pero no del todo el caso.

“La verdad es que se trata de una estrategia innovadora”, agregó Conde.

Emmanuelli, por su parte, dijo que le corresponderá a los acreedores cuestionarle al Tribunal la confidencialidad de los casos. “Va a depender de si los acreedores se quejan”, expresó, al tiempo que señaló que el propio juez podría también determinar, sin esperar a la petición de los acreedores, que deniega la petición de confidencialidad o podría pedirle a las partes que se expresen.  


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