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UBS gestó desde Nueva York plan para ganar dinero con bonos de la Isla (vertical-x1)
De acuerdo con fuentes de este diario, el programa de líneas de crédito y el de hipotecas, que no llegó a implementarse en la Isla, surgió porque la institución recibía fuerte presión de la matriz en Suiza (Miguel Bayón)

Al menos dos años antes de que miles de puertorriqueños perdieran prácticamente todos sus ahorros al invertir en bonos y fondos mutuos cerrados de Puerto Rico, ejecutivos de UBS Financial Services en las oficinas principales de la firma en Estados Unidos, realizaban pruebas de estrés para conocer cómo una caída en estos valores podría afectar a la firma y a los clientes.

Y a pesar de poseer información que apuntaba a que los clientes en la Isla que habían tomado prestado contra sus inversiones podrían terminar con pérdidas, desde Nueva York se promovía que la operación de Puerto Rico promoviera las líneas de crédito otorgadas por UBS Bank con el objetivo ulterior de aumentar las ganancias del banco de inversiones en Estados Unidos.

“Puerto Rico Stress Testing”

De acuerdo con varias comunicaciones de UBS en Nueva York y Nueva Jersey, examinadas por El Nuevo Día, para noviembre de 2011, Roland Antonides, entonces responsable de identificar situaciones de riesgo en las operaciones de la firma, escribió a varios ejecutivos de UBS e incluso a oficiales de otras divisiones de la casa de inversiones, tales como la unidad de investigación y análisis de UBS Wealth Management Americas (WMA), para que estos le aclararan sus dudas acerca del “papel municipal de Puerto Rico”.

“El objetivo de este proyecto es efectuar un examen de estrés al colateral que respalda los acuerdos de recompra de Puerto Rico y (las cuentas al) Margen (en) las cuentas de clientes individuales e institucionales”, dijo Antonides en un mensaje enviado a la analista Kristin Stephens, el 15 de noviembre de 2011, a eso de las 12:57 p.m.

Reacciona UBS Nueva York

El Nuevo Día preguntó a UBS acerca de la autenticidad de los correos electrónicos examinados y acerca de qué medidas se tomaron para notificar a los clientes de Puerto Rico del riesgo que encaraban tras los exámenes de estrés efectuados. “UBS no comenta en procesos no públicos que están en curso. Cualquier comentario al respecto solo sería un esfuerzo antiético para influenciar la opinión pública”, indicó la firma en declaraciones escritas. En el correo electrónico a Stephens, Antonides —entonces jefe de Control de Nuevos Negocios y Contralor Senior de Riesgo Operacional, con oficinas en Weehawken, Nueva Jersey—, explicó a la analista que tenía que conversar acerca “del proyecto crítico” que debía hacer a nombre del jefe de Riesgo y Cumplimiento de UBS y del principal oficial financiero de UBS WMA. UBS Puerto Rico, a través de diversas filiales, responde a la unidad de WMA en Estados Unidos y esta, a su vez, es parte del grupo identificado como UBS Americas, una de las áreas de negocio de UBS AG, con sede en Suiza.

Antonides, quien según su perfil en la red LinkedIn, ahora trabaja en Mercados de Capital para UBS, explicó a Stephens que para hacer su análisis necesitaba obtener niveles “realistas” de cambios en lacurva de rendimiento, el período de tiempopara ello y “posibles escenarios futuros”.

En negativo las cuentas de clientes

En el correo electrónico, Antonides dice que a marzo de 2011, el colateral de la cartera de Puerto Rico se ubicaba en unos $3,000 millones y consistía principalmente de notas del Banco Gubernamental de Fomento (BGF), los “POD” (siglas que probablemente representan un error ortográfico en referencia a los bonos de pensiones o POBs en inglés) y valores de Cofina (es decir, la Corporación del Fondo de Interés Apremiante).

El conocimiento de los retos que encaraban los clientes de UBS en Puerto Rico por parte del alto liderato del banco de inversiones en Nueva York surge en momentos en que el Gobierno puertorriqueño ha solicitado la aplicación del Título III de PROMESA a la deuda de la Isla, un procedimiento parecido al de la bancarrota.

Al presente, en esencia, casi todos los bonos del Gobierno están en impago y aquellos mencionados por Antonides en su correo electrónico, también están en serios aprietos. Los bonos del BGF están en impago y la entidad será liquidada de manera ordenada. Recientemente, el Gobierno legisló para extraer fondos de Cofina, de ser necesario y los POBs probablemente serán renegociados a través del Título III.

Según los documentos examinados por El Nuevo Día, Antonides escribió a Stephens, luego de pedir ayuda al principal oficial de inversiones de UBS WMA, Mike Ryan y a Thomas McLoughlin, uno de los analistas de renta fija más reputados de la firma.

Además, unos cuatro días antes, o sea, para el 10 de noviembre de 2011, el ejecutivo escribió otro correo electrónico a Trevor Wells, del Grupo de Evaluación de Estrés de Mercado y Riesgo Financiero, citándole a una conversación telefónica para discutir la metodología que utilizarían para analizar el riesgo que representaban las líneas de crédito y los bonos de la Isla.

“Basado en los cambios de precios calculados y basado en las razones de deuda a capital en las cuentas de clientes, capital negativo fue calculado”, indica el correo electrónico de Antonides a Wells con fecha del 10 de noviembre de ese mismo año.

Objetivo: $1,000 millones

Unos 34 días antes de los correos electrónicos de Antonides, UBS en Nueva York buscaba implementar varias estrategias para aumentar sus ganancias en Estados Unidos.

En esa tarea, al parecer, colaboraba Angela Costello, actual directora ejecutiva de la principal oficina de administración de UBS.

El 7 de octubre de 2011, Costello, en calidad de directora del Equipo de Manejo de Caudales de UBS Financial Services, escribió al número dos en las operaciones de UBS en Estados Unidos, Robert Mulholland, para informarle del plan que se pondría en vigor y que buscaba que cada asesor financiero le dejara a la firma, en promedio, $1 millón en ingresos totales por año. Mulholland supervisaba las operaciones de Puerto Rico y se retiró de la firma en 2015, cuando las querellas de inversionistas locales ante la Asociación para la Reglamentación de la Industria Financiera (Finra, en inglés) llegaban a niveles históricos. UBS negó a la prensa estadounidense en ese momento que la salida de Mulholland estuviera vinculada a los eventos en la Isla.

Una de las estrategias que, según varias fuentes de este diario, se aplicó a nivel continental y también en la Isla era el otorgamiento de líneas de crédito, con la expectativa de que en unos tres años, tales préstamos representaran el 20% de los ingresos totales de la operación estadounidense, a la que se adscribe Puerto Rico.

“En aras de que alcancemos una tasa de productividad promedio de $1 millón por asesor financiero (Ingreso Total) para el 2014, tendremos que acrecer nuestros ingresos corrientes por cerca de 8% por año”, reza el e-mail de Costello a Mulholland y que lleva el título de “crecimiento de productividad”.

De acuerdo con el escrito de Costello, el que suponía un “seguimiento al tema”, el plan de negocios de WMA buscaba aumentar los ingresos totales anuales a razón de 6%. Eso permitiría que la tasa promedio anual de productividad por asesor financiero alcanzara $945,000, mientras la firma lograría aproximadamente $1,200 millones en ingresos antes de impuestos. Hacia el 2014, esos números representarían aproximadamente un margen de 15%.

UBS Américas y Suiza

De acuerdo con fuentes de este diario, el programa de líneas de crédito y el de hipotecas, que no llegó a implementarse en la Isla, surgió porque la institución recibía fuerte presión de la matriz en Suiza, donde se entendía que el negocio de inversiones en Estados Unidos no era capaz de generar $1,000 millones en ingresos al año.

Entre los años 2011 a 2014, según el documento, si la estrategia se ponía en marcha, los ingresos totales de UBS WMA irían de unos $5,837 millones a $7,353 millones para el año 2014, para un crecimiento anual compuesto de 8%.

Esos números se lograrían al prácticamente duplicar los intereses en líneas de crédito, de $380 millones en 2011 a $664 millones para 2014, y si se aumentaba de $60 millones a $208 millones, en igual período, los ingresos por intereses en hipotecas. En términos porcentuales, 20% de los ingresos que la firma generaría vendrían de líneas de crédito a clientes y otro 51% por intereses en préstamos hipotecarios.

Partiendo de los informes financieros del banco suizo, encabezado por Sergio Ermotti, la estrategia en cuestión surtió efecto.

“WMA presentó una ganancia ajustada récord antes de impuestos de $1,300 millones, un aumento de 43% año contra año y nuevo dinero neto de $15,000 millones”, reza el reporte anual del banco suizo para el año 2016.

En el informe se indica que el año pasado, WMA registró préstamos por unos $52,097 millones, de los cuales unos $39,884 millones corresponden a financiamientos garantizados con valores. En la operación de WMA, se registraron unos $26.8 millones en préstamos o líneas de crédito en menoscabo, en su mayoría correspondientes a los financiamientos garantizados con bonos del Gobierno y fondos relacionados, dice el informe.

En los años 2014 y 2015, algunos inversionistas locales intentaron que Mulholland asumiera responsabilidad por los eventos en Puerto Rico a través de la radicación de pleitos de clase en el tribunal federal. Sin embargo, tales demandas no tuvieron éxito o fueron desestimadas.

Ese fue el caso de una demanda radicada por el abogado Félix Román Carrasquillo.

Román Carrasquillo confirmó que retiró la demanda radicada en el distrito de Puerto Rico contra Mulholland, pero indicó que no podía emitir comentarios del caso. Aclaró, sin embargo, que los reclamos de su cliente contra la firma ahora aguardan su día en el proceso de arbitraje de Finra.

Las estrategias de venta implementadas por UBS para 2011, y el manejo de información interna acerca de los riesgos que encaraban los clientes de la firma en Puerto Rico, se han convertido en tema frecuente en los procesos de arbitraje que dirige Finra.

De igual forma, fuentes de este diario aseguran que las pesquisas que realizan la Comisión de Bolsas y Valores (SEC, en inglés) en torno a la deuda de Puerto Rico y el Buró Federal de Investigaciones (FBI, en inglés), continúan.


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