

31 de mayo de 2017 - 3:02 PM

LA HABANA, Cuba - La concentración de la riqueza provocada por las insipientes medidas de negocios privados en Cuba se convirtió en el tema central en las discusiones del parlamento cubano, cuerpo legislativo que fue convocado de forma extraordinaria para revisar por dos días los lineamientos económicos del país, un proceso que el presidente Raúl Castro Ruz ha decidido dirigir en primera fila.
La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el equivalente cubano al parlamento, inició ayer una importante sesión extraordinaria de dos días para revisar la “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista”, así como los “Lineamientos de la Política del Partido y la Revolución para el periodo 2016-2021”, dos importantes documentos que delinearán el futuro social, económico y político del país.
Los participantes en el conclave recibirán igualmente información sobre las “Bases del Plan de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030: Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos”, el escrito que completa una triada que regiría la actualización de una propuesta socioeconómica que enfrenta duros retos en su implementación.
El primer día de trabajos, realizado ayer en el Palacio de Convenciones habanero bajo la dirección de Castro Ruz, reunió a las comisiones permanentes de la ANPP para dar su visto bueno a los tres documentos, que fueron sometidos a un intenso proceso de consulta popular que el gobierno afirma alcanzó a 1,600,000 personas.
El diputado y exministro de Finanzas, Marino Murillo Jorge, quien es jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos y vicepresidente del Consejo de Ministros, presentó un informe sobre el proceso de análisis del proyecto, del cual no se dieron los detalles pues el acceso de la prensa internacional a los trabajos está vetado.
Murillo Jorge afirmó que como parte del proceso el 98 por ciento de los lineamientos aprobados en los documentos originales, que datan del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en el 2011, sufrieron algún tipo de alteración.
El trío de documentos constituye la espina dorsal del proceso de reforma económica y social impulsado por Castro Ruz, que arrancó con firmeza tras el Congreso de 2011.
La “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista” es un documento que recoge las transformaciones necesarias para que la economía cubana se desarrolle sin renunciar a su “esencia socialista”. Es, por llamarlo de alguna manera, la fórmula económica que seguirá Cuba para su economía, un poco a la manera que hicieron en su momento China y Vietnam. Representa un plan de acción a corto plazo.
Los “Lineamientos de la Política del Partido (Comunista de Cuba, PCC) y la Revolución para el periodo 2016-2021” establecen las reglas de juego para que ese modelo económico pueda ponerse en ejecución. Está compuesto por 274 lineamientos que fueron revisados y reenfocados por segunda ocasión en las organizaciones de base de la sociedad cubana. Es la táctica económica a mediano plazo.
Mientras, las “Bases del Plan de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030: Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos” viene a enmarcar las dos gestiones anteriores en un contexto de largo plazo, de modo que las “contingencias del momento” no saquen al país de los objetivos sociales más críticos para su dirigencia, como son la justicia social, el salud y educación gratuita, la seguridad y la defensa, y el desarrollo económico sin concentración de riqueza.
Más allá de las preocupaciones procesales, como el tiempo para establecer los proyectos de ley o los mecanismos reglamentarios para poner en ejecución las propuestas contenidas en los lineamientos, la preocupación fundamental de los parlamentarios se centró en lo que consideraron un problema social fundamental, la concentración de la riqueza.
Estos lineamientos que revisa hoy la ANPP fueron los mismos que dieron paso a las iniciativas de pequeñas empresas privadas y la flexibilización en la entrada de capital extranjero que impulsó el presidente Castro Ruz, las cuales arrancaron a todo vapor en el 2012 tras su validación en el 2011.
Desde entonces, Cuba ha visto un crecimiento sostenido de trabajadores que sacan sus licencias para dedicarse a alguna de las sobre 200 formas de negocios privados que son permitidos en el país. El 2016 cerró con 535,000 “cuentapropistas” y la suma, se presume, es mucho mayor si se integra a quienes optan por no sacar licencia y actuar en el mercado informal.
Ese escenario ha causado lo que en Cuba se conoce como la “pirámide invertida”, fenómeno que provoca que, por ejemplo, un vendedor de frutas cobre más dinero que un profesional con título universitario.
En Cuba el salario promedio de los trabajadores del Estado ronda los 18 dólares al mes. Un cuentapropista medianamente exitoso, hace esa cantidad al día.
Ante ese escenario, no son pocos los profesionales que han renunciado a sus puestos en el gobierno para irse a montar sus negocios por cuenta propia o, como pasa en muchos otros casos, combinar su labor pública con otro trabajo como empleado en algún negocio privado.
Los cuentapropistas más exitosos -concentrados la mayoría en los negocios de bares, restaurantes, salones de belleza y alquiler de inmuebles- han comenzado a hacerse notar con su renovado poder adquisitivo, al comprarse vehículos de último modelo, viajar, vestir ropa de diseñador y contar con casas de alto calibre.
Ese escenario, común en las sociedades capitalistas, es todo un hito en Cuba, donde el Estado promueve la igualdad de acceso a las oportunidades y los servicios básicos, pero ve con recelo la concentración de riqueza en individuos o empresas.
El tema salió a flote en las comisiones que se reunieron hoy en la sesión extraordinaria de la ANPP.
Pastor Batista, diputado por la provincia de Las Tunas, planteó la preocupación a sus colegas, pues entiende falta regulación estatal para impedir ese fenómeno.
“Lo más importante sería saber qué estamos haciendo para evitar que se concentre la riqueza, un fenómeno que constituye hoy una realidad en un pequeño sector de la población”, dijo Batista según publicó el diario Juventud Rebelde.
El presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos, José Luis Toledo Santander, hizo hincapié en que se deben reconocer “las formas no estatales”, como se le conoce a la actividad privada en Cuba, lo cual trae implícita la generación de riqueza para los sectores productores.
El tema es peliagudo.
El propio Murillo Jorge, arquitecto intelectual del proceso de renovación económica en Cuba, reconoció que la concentración de la riqueza ha sido uno de los temas más debatidos en las consultas populares y representa “uno de los riesgos más grandes que estamos corriendo”.
“Estamos reconociendo un modelo multisectorial en la economía, y la posibilidad de contratar fuerza de trabajo necesariamente conlleva un excedente económico”, sostuvo según los medios nacionales, pues la prensa internacional no tiene acceso a los debates de la ANPP.
“Tenemos que seguir perfeccionando el trabajo por cuenta propia, pues se trata de un fenómeno negativo que ya está ocurriendo, y ningún documento podrá definir cómo enfrentarlo”, dijo.
“Donde hay propiedad privada hay un determinado nivel de concentración. Tenemos que precisar qué entenderemos por concentración de la riqueza. Después hay que evaluar el régimen de impuestos que tenemos, para conformar una adecuada política tributaria que nos permita una adecuada redistribución de los ingresos”, agregó.
Los medios nacionales no especificaron si hubo alguna intervención de Castro Ruz durante los debates, pues a pesar de ser el principal propulsor de las iniciativas de negocios privados, el mandatario cubano también ha sido un férreo crítico a que surja una “burguesía” que acapare la riqueza en lo que el gobierno entiende va en detrimento de la mayoría de la población.
Quien sí tomó un rol principal en la discusión fue el primer vicepresidente Miguel Díaz Canel, que es considerado como el principal candidato para remplazar a Castro Ruz en la presidencia cuando deje el poder en el 2018, como él mismo ha dicho en varias ocasiones.
Según las imágenes de la Televisión Cubana y las fotos de los medios nacionales, Díaz Canel estuvo sentado todo el tiempo al lado de Castro Ruz, intercambiando ideas y dirigiendo uno de los debates de las comisiones permanentes, lo cual envía un mensaje claro de quién es el personaje que el presidente de Cuba tiene en la mira para comandar el proceso de transición política.
“Este proceso demuestra unidad, responsabilidad, participación y el compromiso de nuestra gente con el presente y futuro del país. Son documentos densos, complejos y hubo una participación personal y colectiva extraordinaria. Es también una de las cosas que te llena de orgullo de ser cubano”, dijo el primer vicepresidente cubano a Granma.
Las discusiones sobre el modelo económico cubano continúan hoy con una sesión plenaria de la ANPP.
Los trabajos legislativos se dan justo cuando medios de comunicación de Estados Unidos informan de que el presidente Donald Trump pretende echar atrás varias de las concesiones económicas negociadas con Cuba por Barack Obama como parte del proceso de normalización de las relaciones diplomáticas entre los dos países.
Cuba no ha reaccionado a esa posibilidad y su respuesta ha sido continuar con el intento de imprimir dinamismo a un proceso de transición económica y social que marcha lento en un clima hostil, pues navega en medio de la turbulencia causada por Trump, la crisis en Venezuela (su principal socio) y una recesión económica que ha desacelerado el crecimiento del país.
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