Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

Los primeros datos de prevalencia de autismo en niños de 4 a 17 años -divulgados ayer por el Departamento de Salud- reflejan que Puerto Rico tiene una de las tasas más altas del mundo, y expertos consultados coincidieron en que seguirá subiendo.

La encuesta reveló que en el País hay 11,743 niños autistas, es decir, el 1.62% de la población entre 4 a 17 años. La población de todas las edades con autismo se estimó en 28,745 personas.

Los datos también se leen como que, anualmente, 1 de cada 62 bebés que nacen en la Isla tiene alta posibilidad de desarrollar autismo, dijo el profesor en el Programa de Demografía de la Escuela Graduada de Salud Pública de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Hernando Mattei.

Según Joyce Dávila, presidenta de la Alianza de Autismo y Desórdenes Relacionados de Puerto Rico, ese último dato es el que pone al País en las primeras posiciones de prevalencia de autismo en el mundo.

Por ejemplo, indicó Dávila, en Estados Unidos 1 de cada 110 niños tiene alta posibilidad de desarrollar autismo. En España la proporción es igual. Mientras, en Chile es 1 de cada 250 y en Canadá es 1 de cada 165.

“Puerto Rico ha salido tan alto como los estados de mayor prevalencia de autismo”, agregó al detallar que en Minnesota, 1 de cada 67 niños tiene alta probabilidad de ser autista.

Estados como Nueva Jersey y California también tienen altas tasas de autismo. Sin embargo, -y a diferencia de Puerto Rico- estos han tomado medidas para mejorar los servicios que requiere la población autista.

“Esos estados mejoraron los servicios y la gente se muda para allá para ser bien atendida. En el caso de Puerto Rico, la gente se va porque los servicios son malos. Aquí hay una mentalidad de incumplimiento y de dar los menos servicios posibles”, expuso Dávila.

Más en varones

El doctor Mattei precisó que el 86.6% de los niños autistas en Puerto Rico son varones, mientras que el 13.4% son hembras. Geográficamente hablando, no hay una región que muestre más prevalencia que otra.

“En los últimos años la prevalencia en los datos de autismo ha ido aumentando. Es un fenómeno que se está observando en todos los países, pero las razones no las sé”, dijo Mattei.

El secretario de Salud, Lorenzo González, no estuvo disponible para hablar sobre este asunto.

Empero, Dávila y la doctora Mayra Bonnet, presidenta entrante de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría, confirmaron la tendencia alcista.

De hecho, en el 2009, la Organización Mundial de la Salud subrayó la necesidad de “priorizar, implementar y financiar” proyectos destinados a tratar el autismo. Hasta hace poco la tasa en EE.UU. era 1 de cada 150 niños.

“Hay que profundizar más en este estudio. Las estadísticas pudieran ser más altas”, advirtió Bonnet.

Se refirió a que los síntomas del autismo pueden “sospecharse” y referirse a terapias mucho antes de los 4 años, edad que tomó el estudio como la más baja para identificar casos.

A tales efectos, Bonnet destacó la importancia y el rol de las terapias en el diagnóstico temprano del autismo. Lamentó que, en Isla, los padres llevan a sus hijos a un médico generalista o de familia, en vez de a un pediatra, para diagnosticar el mal.

Los tres entrevistados manifestaron que los resultados de la encuesta ayudarán a que la población autista puertorriqueña reciba más fondos -estatales y federales- para sus servicios y equipos, ya que ahora se tiene una idea más precisa de cuántos son.

Información relacionada :8


💬Ver 0 comentarios