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El secretario de la agencia, Rafael Román, responde a señalamientos luego de que ELNUEVODIA.COM experimentara cómo es un día en una escuela. (Alberto Bartolomei)

En tiempos en que se discute la urgente necesidad de una reforma al sistema de educación del país, este medio se dio a la tarea de visitar una escuela pública, con el propósito de plasmar lo que ocurre en un día de clases.

Desde las 8:00 a.m., se acudió a todas las clases de un grupo de noveno grado. Se observó el comportamiento de los estudiantes, su relación con los maestros y las maestras, y el ambiente en la Escuela Juan Antonio Corretjer, en Cupey.

Durante este día se pudo constatar varias deficiencias y, aunque un día no es suficiente para establecer un marco completo de los serios problemas que enfrenta el Departamento de Educación, sirvió de guía para señalar ciertos puntos que merecen atención.

Con una lista de algunos de los hallazgos, ELNUEVODIA.COM se reunió con el secretario de Educación, Rafael Román, para discutir qué medidas, si alguna, se están tomando para atenderlos.

Las escuelas no tienen la potestad de reclutar y despedir a los maestros, por lo que hay directores que no están satisfechos con el trabajo de algunos de sus educadores, pero alegan que tienen las manos atadas. Existen propuestas que buscan brindarle más autonomía a las escuelas, pero el camino parece ser largo.

¿Qué se puede hacer ahora para lograr un mejor control de la calidad del trabajo de los maestros en las escuelas?

Para el secretario, el mayor problema que existe actualmente en el Departamento es la falta de documentación que es requerida a la hora de determinar que un maestro debe ser relevado de sus funciones.

“Es bien fácil decir que el maestro es malo, pero cuando vienes a división legal, no hay documentación científica y específica para que ese maestro pueda removerse de su cargo”, manifestó.

Sin embargo, Román apuesta a la implementación el próximo agosto del nuevo Plan de Flexibilidad, en el que se establecerá un sistema de evaluación a los maestros y directores, con el que se pretende retratar la labor de los educadores e identificar áreas en las que deben mejorar.

El maestro tendría entonces un periodo de tres años para corregir los señalamientos. A preguntas de este medio sobre la cantidad de tiempo que se le estaría brindando y la responsabilidad que tiene un educador con los niños del país, Román insistió que es el tiempo justo antes de determinar que el maestro no cumple con sus funciones.

“No es demasiado (tiempo) cuando nunca se ha hecho”, sostuvo Román sobre el proceso de evaluación, que comenzó como un plan piloto hace un año en 223 escuelas. Los resultados de este piloto no tendrán consecuencias para los maestros evaluados en ese periodo.

En cuanto a la autonomía que podrían tener las escuelas y la potestad de reclutar y despedir maestros, el secretario adelantó que no sería posible por el momento, pero que sí, a partir de agosto existirá un plan piloto con el que algunas escuelas podrán reclutar maestros transitorios.

“La autonomía es buena, pero trae más responsabilidad y se tendría que brindar más recursos a la escuela, pero eso es lo que va a hacer el piloto”, sostuvo.

En la reunión con Román también se discutió el tema de la conducta de los estudiantes en la escuela y cuánta responsabilidad sobre esto tiene la administración.

El uso descontrolado de los celulares en el plantel es un problema, según constató ELNUEVODIA.COM en su visita a la escuela.  ¿Cuál es la posición del Departamento en cuanto al uso de estos dispositivos durante las horas de clase?

A pesar de que el uso de los celulares está prohibido en las escuelas públicas, Román anunció que su inclinación como secretario es levantar esa prohibición, al considerar que se trata de un instrumento pedagógico.

“Los maestros deberían estar integrándolos al salón del clase como experiencia educativa”, afirmó.

Al defender su propuesta, Román opinó que esta nueva postura no crearía una desventaja para los estudiantes que no tienen un celular, por lo que no lo podrían utilizar como herramienta.

“Pretendo que se regule la utilización. No obligar a los estudiantes a comprar celulares y el Estado no puede proveerle un celular a cada estudiante”, dijo.

El grupo se transformaba de clase en clase. En algunas, se comportaban, mientras que en otras, no respetaban las instrucciones de las maestras, según se pudo apreciar en el recorrido que realizó este  medio.

“Hay maestros que tienen control. Para eso es el sistema de evaluación, para que el que no tenga estrategias para trabajar, se pueda fortalecer. Le podemos dar la ayuda, pero si le das la ayuda y no mejora, tiene que buscar otra escena laboral”, sentenció Román.

Sin embargo, insistió en que la conducta de los estudiantes no solo recae en el maestro, si no en la administración y los padres.

“Los padres nos tienen que ayudar. El estudiante es un reflejo del hogar. Muchas veces el estudiante viene así porque en la casa pasa lo mismo, no respeta, no hay disciplina y el padre tampoco tiene la destreza”, opinó, al recalcar la importancia que tiene la relación entre maestros y padres y cómo ésta influye en la conducta del estudiante en el salón.

Además de los cambios drásticos que se percibieron en la conducta de los niños, se notó que el mantenimiento de los salones variaba tanto, que parecían no ser de la misma escuela.

Román argumentó que el ambiente del salón, no la infraestructura, es responsabilidad del maestro, pero que le sorprenden los señalamientos presentados, debido a que la escuela recibió hace poco una inversión, puesto que recibió estudiantes de las escuelas que clausuraron.

Sin embargo, no supo qué arreglos se le hicieron al plantel, en el que en un salón se observaron filtraciones, pedazos del plafón del techo rotos y telarañas. 


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