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Keleher expresó frustración con las presuntas listas que han salido a la luz de escuelas que podrían cerrarse, pues aseguró que son falsas (horizontal-x3)
Keleher expresó frustración con las presuntas listas que han salido a la luz de escuelas que podrían cerrarse, pues aseguró que son falsas. (Especial GFR Media / Enid M. Salgado )

El Departamento de Educación va a cerrar escuelas públicas, se trata de una decisión que no tiene marcha atrás. No obstante, la agencia ha aprendido de los errores del pasado y este semestre ha decidido llevar a cabo un proceso de reuniones, visitas y consultas que permita escuchar las ideas y soluciones de todos los miembros de la comunidad escolar sobre cómo se deben dar los pasos para cerrar un plantel.

De esta manera, la decisión sobre qué escuelas cerrarán a partir de este verano no se tomará desde las oficinas administrativas en Hato Rey, sino que se intentará que la lista de planteles a los que se les pondrá el candado sea producto del consenso de los maestros, padres, directores escolares y empleados de distrito, entre otros, que conocen directamente las escuelas, destacó la secretaria del Departamento de Educación, Julia Keleher.

“Hay que ajustar el tamaño del sistema y tenemos que cerrar escuelas. Lo que estoy tratando de hacer es realizar eso de una forma respetuosa, que añada máximo valor con el menor margen de error, de una manera que fortalezca las comunidades y que sientan que son parte de ese proceso de crear este sistema nuevo”, expresó la secretaria, sentada detrás de una mesa repleta de voluminosos cartapacios y carpetas en los que guarda cada uno de los informes que tiene sobre la reestructuración de escuelas. Dentro de una de esas carpetas, identificó al menos tres listas de las escuelas que están bajo evaluación para cierre -cada una más detallada que la anterior- pero aseguró que ninguna es final y no se harán públicas hasta entonces.

En el Departamento de Educación hay 1,292 escuelas públicas para 365,181 estudiantes. En los últimos años, el sistema educativo ha perdido un promedio de 20,000 alumnos cada año escolar, lo que, unido a la crisis fiscal que enfrenta el gobierno, ha provocado el cierre de cientos de planteles. Solo en el cuatrienio pasado, Educación cerró 177 escuelas.

Keleher sostuvo que el cierre de escuelas responde tanto a una reestructuración para permitir que la organización actual del sistema educativo funcione de manera eficiente -y que así los recursos económicos lleguen a donde más se necesitan- como a las directrices de la Junta de Supervisión Fiscal. En diciembre, el ente federal que controla las finanzas de la Isla detalló la necesidad de ajustar el tamaño del sistema educativo y establecer medidas de control de gastos.

Las consultas en la escuelas se realizarán tanto en los planteles que podrían cerrarse como en las llamadas “escuelas receptoras”.

“Esas visitas a las escuelas nos dan información que no nos dan las estadísticas”, indicó Keleher.


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Al momento, la secretaria aseguró que no tiene una meta sobre la cantidad de escuelas que cerrarán este verano.

Sin embargo, a largo plazo, sostuvo que ha considerado que su meta debe ser tener menos de 1,000 escuelas públicas, lo que conllevaría el cierre de alrededor de 300 planteles.

Evaluación detallada

La recopilación de estadísticas sobre las condiciones de las escuelas del País comenzó a inicios de febrero, cuando se identificaron unas 370 escuelas que podrían cerrar por baja matrícula. Esta lista se ha ido depurando a medida que el Educación, a nivel central, obtuvo detalles sobre cada plantel, por ejemplo, cuántos de ellos están clasificados como escuelas de excelencia o cuántos tienen ofrecimientos académicos especializados, así como los recursos que tienen disponibles para la población de Educación Especial.

A la par, cada una de las siete regiones educativas creó un comité evaluador que visitó todas las escuelas del País.

Originalmente, Keleher se había propuesto tener el plan de cierre de escuelas listo para el 31 de marzo. Sin embargo, en el camino se percató que se trata de un tema sumamente complejo, que requiere de la toma de decisiones que no quiere tomar sola.

“Se necesita más tiempo y la conversación ojalá pudiese cambiar de ‘cuántas escuelas se van a cerrar’ porque es algo que va mucho más allá. Vamos a sacar un montón de beneficios por realizar el proceso de una manera respetuosa y disciplinado. Creo que vamos a obtener más beneficios si diseñamos e implementamos un proceso de cierre y rediseño de escuelas que sea respetuoso, bien pensado, metódico, transparente y que provea una verdadera oportunidad para que todos tengan una voz y que ayude a que cada persona que es parte de esta situación entienda su rol y cómo pueden contribuir. Todo dentro del contexto de la realidad económica que tenemos”, manifestó la titular de Educación quien, no obstante, reconoció que será difícil que todo el mundo esté contento con los planes que se diseñen al final.

Lo que sí está claro para la secretaria es que buscará desarrollar opciones para que los maestros de las escuelas que cierren se queden en las escuelas receptoras.

Entre sus planes está modificar los reglamentos existentes en la agencia para que los educadores que lo deseen tengan un período de dos años para obtener una certificación para dar clases de una materia distinta.

“La idea es que ninguno quede fuera, necesitamos a los maestros. Buscaremos que, si los grupos de estudiantes son pequeños, se queden dando apoyo académico en las escuelas”, aseguró Keleher.


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