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Un nuevo enclave de puertorriqueños surge rápida y firmemente en Texas, pero con características muy distintas a las de los protagonistas de éxodos boricuas en el siglo pasado.

Contrario a los miles de puertorriqueños establecidos en Nueva York a partir de 1920, los borinqueños en Texas son mayormente profesionales que llegan a importantes ciudades del estado sureño, reclutados por compañías privadas o agencias gubernamentales para tareas especializadas y, en general, bien remuneradas.

“Según cálculos del Censo, la Florida sigue siendo el destino preferido de los migrantes puertorriqueños. Aunque Texas aparece en séptimo lugar, lo que sí parece ser cierto es que los puertorriqueños en Texas tienen una mejor situación económica que en la Florida y otros estados”, dijo Jorge Duany, catedrático de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

Según el especialista en movimientos migratorios, “los puertorriqueños en Texas tienen niveles de ingresos per cápita, educación y ocupación más elevados que en otros estados”.

El puertorriqueño Marvin Pabón contó su historia: “Llevo un año y tres meses viviendo en Texas. Me tuve que mudar por mi trabajo con American Airlines. Fui uno de los cientos de empleados que la compañía tuvo que trasladar. En estos momentos ya estoy con mi esposa e hijos, pero los primeros nueve meses fueron una agonía. Ellos por allá y yo por acá. Ya gracias a Dios estamos encaminándonos”.

La movida de Pabón es una práctica común, confirmada por empresarios de mudanzas de Puerto Rico a Estados Unidos. Susan Soldevilla, presidente de Sol Moving Group, dijo a El Nuevo Día que en meses recientes sus principales mudanzas de boricuas han sido a Florida y Texas.

“Gana el estado de la Florida y después Texas. Allí van más a Dallas, Houston y también a Corpus Christi”, indicó Soldevilla. “Cuando se mudan generalmente se va primero el papá y luego viaja toda la familia. Con los que se van a Texas al menos uno de los dos (del matrimonio) tiene un trabajo ya”, agregó Soldevilla.

La llegada de puertorriqueños profesionales a Texas es una constante reciente. Según el profesor Federico Subervi, en Austin, por ejemplo, un grupo grande se integró de inmediato a la fuerza laboral. Además, hubo los casos de relocalizados desde la Isla, como resultado de cambios en empresas multinacionales, recordó el educador.

“Contrario a otras ciudades (de Estados Unidos) la situación de empleos no ha estado muy mal en estos lares”, dijo Subervi, director del Centro para el Estudio de Medios y Mercados Latinos en la Universidad del Estados de Texas en San Marcos, al referirse al desempleo asociado a la recesión en Estados Unidos.

De acuerdo con el Negociado del Censo federal, en Texas residen 69,504 puertorriqueños, pero los mexicanos son el grupo hispano mayor con 5,071,963 personas.

Las cifras del Censo de 2000 reflejan que en Estados Unidos viven al menos 3,406,178 puertorriqueños y en la Isla 3,623,392.

De los puertorriqueños que radican en los Estados Unidos, unos 427,435 llegaron en la pasada década y se han establecido principalmente en la Florida, Nueva York, Texas y Chicago, según un análisis de cifras del Censo de especialistas en migraciones hispanas.

Más allá del reclutamiento profesional, la seguridad y la calidad de vida que han visto mermada en la patria aparecen como razones que llevan a los puertorriqueños a Texas. “He logrado tener un mejor nivel de vida acá. Hay menos desempleo y menos criminalidad. El Paso tiene de 15 a 19 asesinatos en un año y todos se resuelven en un promedio de 48 horas”, manifestó Manuel Ríos, oriundo de Bayamón.

“A mí me encanta Texas porque es muy tranquilo y limpio. Aquí se crean muchas ordenanzas a los ciudadanos y todos las obedecen sin protestar. Se pagan los impuestos, pero todos nos beneficiamos de cómo el Gobierno invierte el dinero en la ciudad. Los parques, escuelas, hospitales y carreteras las mantienen como si fueran nuevas”, dijo Mildred González, de Carolina.

Sin embargo, los mejores sueldo son citados con elocuencia por otros puertorriqueños mudados a Texas.

“Soy maestro y me mudé para Texas en mayo de 2007. Mi esposa también es maestra. Entre los dos ganamos más del doble de lo que ganábamos en Puerto Rico. En junio de este año compramos casa y gracias a Dios nos va de maravilla”, reveló Carlos Molina González. Sin embargo, extraña mucho la comida isleña y no pierde la oportunidad para ir de vacaciones a su patria.

En Texas, además, se han desarrollado hace más de una década, artistas como Rubén Miranda, diseñador del Dallas Morning News. Miranda, es producto de la generación guiada por maestros como Luis Hernández Cruz.

La compositora puertorriqueña Lourdes Pérez también se ha catapultado internacionalmente desde Texas. Ha compuesto temas para varias películas y promueve la música de nueva trova, entre otros géneros. Su trabajo ha sido grabado incluso por artistas libaneses. Cantó con Mercedes Sosa y en el 2003 presentó un concierto en Belén, para los refugiados palestinos.Decenas de médicos especialistas puertorriqueños laboran en prestigiosos hospitales, centros investigativos o tienen consultorios particulares. Tambien son miles los boricuas integrantes de las fuerzas armadas estadounidenses que residente temporalmente o de forma regular en Fort Hood, una de las principales instalaciones militares de los Estados Unidos.




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