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Una barricada de agentes de la Policía recibió a los estudiantes en los predios de La Fortaleza, en el Viejo San Juan, adonde llegaron los manifestantes en marcha desde el Capitolio. (Jose Cruz Candelaria)

La Universidad de Puerto Rico (UPR) está cada vez más cerca de identificar las fuentes de fondos externos que necesita para cumplir con la meta de $300 millones en ahorros que le exigió la Junta de Supervisión Fiscal como parte del plan fiscal que deben entregar a finales de próximo mes.

A tres días de asumir el cargo, la presidenta interina de la UPR, Nivia Fernández, aseguró ayer que la próxima semana se reunirá con miembros del Ejecutivo para lograr que varias agencias de gobierno destinen al sistema universitario los fondos que utilizan para contratar empresas externas.

“Yo estimo, para ser conservadora, que nos pueden traer unos $50 millones en fondos nuevos”, expresó la presidenta interina de la UPR, Nivia Fernández.

Con esta alternativa, la tabla de salvación de la institución universitaria serían dependencias del propio Gobierno, a pesar de que el Ejecutivo durante años ha mantenido millonarias deudas con la UPR.

No obstante, la presidenta interina aseguró que son conscientes de esto y buscarán que los servicios sean costeados con dinero que no salga del presupuesto que reciben las agencias del Fondo General.

“Las primeras entidades que vamos a mirar son agencias que tengan proyectos (financiados) con fondos externos, que sean esas necesidades que están diseñadas con fondos externos que son para unas necesidades en particular, para unos servicios que sea la UPR su principal o única opción de servicio”, expresó Fernández, sin ofrecer detalles del tipo de acuerdo que se podría firmar más allá de que serían servicios de consultoría o mejoramiento profesional, entre otros.

La creación de estas alianzas se viabilizó a través de la Orden Ejecutiva número 21 que firmó el gobernador Ricardo Rosselló la semana pasada. Al momento de anunciar la directriz, el mandatario informó que las agencias del Ejecutivo destinan unos $450 millones en contrataciones externas, dinero que potencialmente podría pasar a las arcas de la UPR.

El sistema universitario tiene hasta el 31 de marzo para entregar a la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF) el plan fiscal que requirió la JSF.

La administración de la UPR determinó hacer recortes ascendentes a $112 millones, cifra que no es posible aumentar, destacó ayer la presidenta interina en entrevista con este diario. El camino hacia los $300 millones se debe completar a través de la búsqueda de fondos externos que puedan sustituir la dependencia de la institución del Fondo General, indicó Fernández.

En un borrador de plan fiscal dado a conocer el miércoles, los principales renglones que sufrirán recortes serán los beneficios a empleados, eliminación de puestos de confianza, reducción en las exenciones de matrícula que se otorgan a los estudiantes, hacer ajustes en los gastos operacionales, reducir la reserva de fondos de contingencia y eliminar la partida de fondos que se separa para el pago de la deuda con el Banco Gubernamental de Fomento (BGF).

Entre los fondos nuevos que la UPR ha identificado al momento se destaca la creación de una escala para que los estudiantes paguen costos de matrícula en base a los ingresos familiares y el fortalecimiento de los programas de educación a distancia y la oferta académica nocturna. Estas medidas adicionales para allegar fondos elevan la cifra de ajustes que identificó la UPR a unos $197 millones.

La presidenta interina aseguró que los fondos que puedan obtener de las alianzas interagenciales serían distintos a los cerca de $52 millones que se detallan en el borrador que esperan obtener a través de la capacitación de empleados públicos y los ofrecimientos de educación continuada.

De este modo, Fernández destacó que en unos días ya podrían estar hablando que hicieron ajustes que rondan los $240 millones.

“Pero ojalá y sea más, ojalá y podamos superar los $300 millones”, añadió la presidenta interina tras su primera reunión con representantes de la AAFAF.

Abre la puerta al diálogo

El malestar por los recortes y ajustes que se le exigen a la UPR desembocó ayer en una manifestación masiva de estudiantes y profesores que inició frente al Capitolio y llegó en la tarde hasta La Fortaleza.

La presidenta interina reconoció la validez de los reclamos que realizan diversos sectores de la comunidad universitaria, pero exhortó a los estudiantes, profesores y empleados no docentes a entregar sus propuestas sobre alternativas para la institución.

“Estamos escuchando negación y frustración, pero en la medida que puedan visualizar la universidad que todos debemos aspirar, ese es el proyecto de futuro que tenemos que ver”, expresó Fernández.

La funcionaria aseguró que los cambios que se están discutiendo para el sistema universitario son medidas que se debieron tomar hace tiempo para crear una institución que responda a las necesidades del País. De primera instancia, recordó que desde hace varios meses –y mientras ocupó el cargo de vicepresidenta de Asuntos Académicos– se encamina una evaluación de todas las ofertas académicas del sistema mediante un proceso que busca la “eficiencia académica”.

Mediante este proceso evaluarán la necesidad de mantener los ofrecimientos académicos tal cual existen o si es posible modificarlos o cerrarlos. “Todos los programas van a ser evaluados. Si hay eficiencia, el programa es más pertinente y me llegan más estudiante. Pero si no hacemos nada y lo dejamos sin ninguna acción de mejoramiento, están destinados a que esos programas no sean pertinentes”, expresó Fernández.


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