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Un equipo de 60 voluntarios recogió 1,200 libras de basura ayer en Isla de Cabras, como continuación de la iniciativa de limpieza de playas del Programa del Estuario.

Gladys Rivera, coordinadora de educación y participación ciudadana, explicó que organizó el grupo de estudiantes, sus padres y otros ciudadanos para aprender más acerca del estuario y también ayudar al medio ambiente.

“Nadie sabía qué es un estuario”, dijo al explicar que la actividad había servido tanto para educar a la comunidad como para limpiar el área, un lugar donde el agua de los ríos se une con el agua del mar.

La actividad de ayer comenzó a las 9 a.m. La mayoría de los voluntarios fueron estudiantes de escuelas públicas y privadas.

Los voluntarios sacaron la basura para poner en bolsas grandes. Según Rivera, el tipo de basura más común fueron los objetos de plástico. También hubo bolsas de basura, “foam” y latas de aluminio.

El estuario de Isla de Cabras es uno de los 28 en Puerto Rico que recibe fondos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para educar a la comunidad y limpiar la costa, según Rivera. También recibe fondos locales y donaciones ciudadanas.

Laura Roldán, una estudiante de 17 años, ha sido voluntaria en pro del estuario por cuatros años. Ahora está en el programa Vigilantes del Estuario, para aprender a organizar eventos de la limpieza de la costa como el de ayer.

Roldán dijo que siempre ha estado interesada en ayudar al estuario porque hay un cuerpo de agua contaminado cerca de su casa. Explicó que quiere estudiar ingeniería ambiental a nivel universitario, para seguir limpiando lugares como Isla de Cabras.

Ya tiene su propia iniciativa, una página de Facebook que se llama “The Green Example”, dedicada al aumentar el conocimiento y la ayuda comunitaria al medio ambiente.

“Podemos incorporar a la comunidad como parte de la solución”, afirmó.

Entretanto, Sandra Giraldo, empleada de un banco internacional colombiano en la Isla, dijo que ayer fue al estuario para ayudar por primera vez.

Reconoció la necesidad de practicar “la responsabilidad social” y reclamó que va a regresar al estuario con sus colegas.

“Me interesan mucho las actividades ambientales”, exclamó Giraldo. “Tengo mucha satisfacción personal”.

Aunque los voluntarios extrajeron muchos desperdicios, están conscientes de que siempre se va a necesitar la atención y la ayuda de la comunidad.

La limpieza es un proceso largo.

Rivera confirmó que el evento fue una parte pequeña de lo que hace para mejorar la condición del estuario.

“Es adictivo”, opinó Giraldo. “No quiero irme porque falta mucha basura”.


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