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El pediatra Ricardo Fontanet señaló que la medida es un disparate. (Archivo / GFR Media)

Multar  a  padres de niños obesos y acusarlos de maltrato si durante un período determinado  los menores no muestran “progreso” en su condición física es una forma “incorrecta” y “superficial” de tratar esta situación, que en muchas ocasiones no está ligada a dejadez de los padres, sino a un asunto genético o de salud que padece el menor.

Así opinaron  salubristas y expertos legales sobre el Proyecto del Senado 865 que busca crear el Programa de Niñez Saludable para combatir la obesidad infantil e imponer  acciones punitivas contra  padres de menores que estén fuera de un peso saludable.

“No es la forma correcta de hacerlo. Va a traer complicaciones porque hay nenes obesos por complicaciones médicas y factores genéticos”, dijo el doctor  Ricardo Fontanet, presidente del capítulo local de la Academia Americana de Pediatría.

“El Departamento de Educación será el responsable de identificar a los casos en mayor riesgo de obesidad infantil que no sea producto de una condición de salud preexistente o aleatoria”, indica la exposición de motivos de la medida que ya comenzó a evaluarse en  vistas públicas.

Según la pieza, Educación (DE)  deberá identificar a niños obesos y orientar a sus padres sobre  las consecuencias de la obesidad en el desarrollo y salud del menor. Si a los seis meses el DE considera que el menor no ha mejorado su condición, el trabajador social podrá referir el caso al Departamento de la Familia bajo  querella de maltrato. Si a los seis meses subsiguientes la situación del menor persiste, se le podrá imponer una multa a los padres o encargados del niño de hasta $500. Si seis meses después tampoco hay progreso, los padres o encargados podrían recibir otra multa de hasta $800.

“El problema fundamental que tiene (la medida) es que si hay unas sanciones económicas es necesario que el Estado pruebe que un padre, por intención o negligencia, incurrió en maltrato de menores. La pregunta entonces es, ¿tener hijos obesos implica que un padre o madre ha incurrido en maltrato de menores?”, planteó Julio Fontanet, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana. Según el abogado, aparte de serios cuestionamientos legales, tal como está ideada,  la medida probablemente no resultaría muy efectiva.

“Además, se enfrenta a posibles injusticias porque la causa (de la obesidad del niño) no necesariamente es por una condición de negligencia o intención de los padres”, sostuvo.

De acuerdo con el senador  José Luis Dalmau, lo que propone la pieza es identificar a niños con problemas de obesidad para orientar y educar a sus padres sobre las consecuencias que esta condición tiene sobre su salud.

“Aquí en la Isla del Encanto no hay consecuencias. Ese niño (obeso) es un problema de salud y puede convertirse en una carga económica porque podría desarrollar enfermedad del corazón, diabetes y otras enfermedades”, dijo Dalmau, quien insistió en que tienen que haber consecuencias para los padres de niños obesos que no atiendan esta situación.

Enfoque superficial. Para la nutricionista  Milly García, la penalización de esta situación es una manera superficial de ver el problema de obesidad en Puerto Rico.

García resaltó que dentro del problema de la obesidad impera también una barrera económica ya que alimentos saludables, como frutas y vegetales frescos, muchas veces son difíciles de comprar por sectores con escaso poder adquisitivo.

“Que la mitad (de estos casos de obesidad infantil) esté relacionado a estilos de vida no da derecho a entrar en estos espacios. Esto no es maltrato, es una enfermedad. Sería entrar en una intimidad que no creo que el gobierno deba de entrar. La obesidad es el resultado de muchos factores y hay que buscar otras soluciones”, dijo García.

La nutricionista  Nélida Maldonado  también mostró preocupación sobre el aspecto punitivo de la pieza.

“Me preocupa que se tome la ley para retirar al niño de su hogar si al papá se le acusa de maltrato. ¿Qué profesionales van a darle seguimiento a esto? Lo que deberíamos es tener un equipo multidisciplinario, que podamos medir resultados”, puntualizó la nutricionista.

“Hay que invertir en actividad física, talleres fuera de horas de escuela, parques con seguridad donde los padres se sientan cómodos llevando a sus hijos. Sancionar a los padres no  resuelve nada. Es un disparate”, dijo, por su parte, el doctor Fontanet.