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Oscar López lleva más de 30 años encarcelado.

Una de las clemencias más solicitadas -incluso a coro por diversos sectores nacionales e internacionales- es la del prisionero político Oscar López Rivera sin que aún se haya producido su excarcelación.

Recientemente,  el artista puertorriqueño Lin Manuel Miranda le preguntó al presidente estadounidense Barack Obama por la petición de clemencia para López Rivera. La respuesta de que estaba “sobre su escritorio”, provocó una ola de reacciones. Entre los que reaccionaron se encuentra  el congresista demócrata Luis Gutiérrez (Illinois), quien planteó que al escritorio de Obama, a esta fecha, no había llegado ninguna petición.

“No es fuera de lo común. Ellos (los presidentes) tienen una tradición de no expresarse sobre solicitudes pendientes. Es bastante frustrante. Yo apuesto a que  nunca ha habido -en la historia de los Estados Unidos- una solicitud que tenga tanto apoyo como la de Oscar”, sostuvo Jan Susler, abogada del prisionero político puertorriqueño. 

“No es una expresión material. Es una expresión política que significa ‘lo tengo bajo mi consideración'”, agregó  el portavoz del Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico, Eduardo “Tuto” Villanueva.

 Obama ha concedido indultos particularmente a convictos por casos de droga, como parte de su campaña a favor de una reforma del sistema de justicia. La Casa Blanca ha dicho a través del portavoz, Brandi Hoffine, que Obama se dispone a conceder clemencias ejecutivas en los meses subsiguientes que le quedan en el cargo. 

¿Por qué al momento no se ha producido la excarcelación?, preguntó este diario. 

“Por lo mismo que ha ocurrido con Cuba, que Estados Unidos no quería que se convirtiera en un símbolo en Latinoamérica y el mundo, de que resistiendo y luchando para defender su derecho a la autodeterminación e independencia se podía vencer a Estados Unidos. Aun siendo la primera potencia del mundo y Oscar ha venido a ser, en micro, el ejemplo en macro de lo que ha sido Cuba cuando un país se decide a resistir, luchar y vencer”, puntualizó Villanueva. 

Relató cómo hace 24 años comenzó la gesta con la intención de sacar a López Rivera de prisión. No han faltado las manifestaciones, caminatas, ayunos, congresos internacionales, tribunales internacionales y el reclamo ininterrumpido de liberación ante la Organización de las Naciones Unidas. Precisó que la lucha de López Rivera es por la descolonización e independencia de Puerto Rico. Eventos recientes como la imposición de una junta de control fiscal y las decisiones del Tribunal Supremo de los Estados Unidos que desenmascaran la situación colonial del País, “han sido eventos que le han dado la razón a Oscar por su lucha por la autoderminación e independencia de Puerto Rico y contra el coloniaje que ha sido declarado por Naciones Unidas como un crimen contra la humanidad”, destacó. 

Por eso, un indulto para López Rivera es muy significativo a pesar de que el aspecto procesal para la clemencia ejecutiva es igual al que recibiría cualquier prisionero, indicó. 

“Oscar no es comparable con ningún criminal común. Oscar es un preso político y por eso es tan complicado su caso porque se tienen que tomar en cuenta muchas otras consideraciones que van más allá de lo meramente jurídico”, explicó Villanueva. 

De hecho, el carácter político y el significado de un indulto a Oscar han pesado más, hasta el momento, que el amplio consenso  a favor de la excarcelación del prisionero político en América que más tiempo lleva en prisión, pues no han logrado que Obama emita la tan esperada clemencia.

López Rivera lleva 35 años en una cárcel federal, más que ningún otro prisionero político en la historia de Puerto Rico. Durante su encierro, ha estado 12 años en aislamiento total. Fue sentenciado a 70 años de cárcel por cargos de conspiración sediciosa debido a sus vínculos con las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), grupo clandestino de lucha por la independencia de la Isla. Por años, organizaciones comunitarias como el Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico y figuras públicas han clamado por la libertad de López Rivera.

En 1999, el presidente estadounidense Bill Clinton ofreció clemencia a una docena de prisioneros políticos puertorriqueños vinculados a los grupos FALN y Los Macheteros. En 1999, Hillary Clinton, entonces candidata al Senado de Estados Unidos, se opuso a la excarcelación de prisioneros políticos puertorriqueños, incluido López Rivera. Ahora, Clinton quien es la candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, solo ha dicho que apoya que se revise la petición de clemencia para López Rivera. Esto contrario a quien fuera su oponente el senador Bernie Sanders, quien dijo que si llegaba a ser presidente,  indultaría a López Rivera.

En el 1999 el presidente estadounidense propuso a López Rivera un indulto condicionado a que cumpliera otros 10 años en prisión, lo que le hubiese permitido ser excarcelado en 2009. El prisionero político lo rechazó porque la clemencia no incluyó a dos de sus compañeros, Haydee Beltrán y Carlos Alberto Torres, ahora liberados.

Desde 2011, López Rivera sometió su petición de clemencia a Obama, después de que la Comisión de Libertad Bajo Palabra le denegara la posibilidad de ser excarcelado a corto plazo. Bajo los procesos rutinarios, la liberación de López Rivera no ocurriría hasta junio de 2023, cuando tendría 80 años. 

Así las cosas, las esperanzas están cifradas en que antes de que Obama finalice su mandato, este año, conceda la clemencia ejecutiva a López Rivera, dijeron tanto Villanueva como Susler. “No es que lo crea porque no tengo demasiada esperanza en ningún político norteamericano porque muchos de ellos se caracterizan por incumplir con su palabra. Pero espero que lo haga porque es para el mejor interés de Estados Unidos y del Partido Demócrata, en ese orden”, puntualizó Villanueva. 


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