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La Editorial de la Universidad de Puerto Rico (UPR) se apresta a publicar próximamente un libro escrito por el nuevo profesor del Recinto de Ciencias Médicas, Ricardo “Ricky” Rosselló, quien así le robó el turno a escritores que llevan años esperando la publicación de sus obras en la editorial de la principal institución docente.

El libro “Un mejor Puerto Rico es posible”, escrito por Rosselló, cuyo rápido nombramiento como catedrático auxiliar de Ciencias Naturales ha causado un revuelo, fue aprobado en marzo de este año por La Editorial y podría salir al mercado tan pronto como en uno o dos meses, lo que ha creado malestar entre los amantes de la letra pues hay obras importantes en espera.

“Como autor es ofensivo porque soy consciente de que debe haber autores esperando. Imagino que esto es favoritismo”, sostuvo el escritor y profesor de biología Rafael Joglar. Este profesor dijo que publicó dos libros con La Editorial, pero no cuenta con esta para el tercero pues da por sentado que no le van a hacer caso.

El Nuevo Día intentó comunicarse sin éxito con la administración universitaria y de La Editorial para conocer la lista de manuscritos en espera. No obstante, la profesora y exasesora de la Editorial de la UPR, Mayra Santos, confirmó que la administración no está dando prioridad a varios autores que tienen contratos allí.

Contó que ella misma entregó al pasado director ejecutivo de La Editorial, Héctor Ríos Maury, una lista de publicaciones que merecen prioridad, pero todavía brillan por su ausencia. Entre estas mencionó la revista “La Torre” del escritor Edgardo Rodríguez Juliá, que lleva dos años en espera de publicarse, así como la nueva edición crítica de Miguel Ángel Náter sobre la novela La Charca.

También, lleva aguantada por casi tres años la antología personal del escritor cubano Leonardo Padura Fuentes.

“Las personas con contrato anteriormente están molestas. Lo peor que le puede pasar a un autor es que su manuscrito esté aguantado en una imprenta, en una editorial en la que tú confiaste y firmaste contrato”, sostuvo Santos Febres, al agregar que hay autores que tienen contratos con La Editorial por tres y cinco años.

El problema es que hasta que no culmine el contrato el autor no puede ir a otra editorial y si esta no le cumple, el autor cae en un limbo editorial. Ese atascamiento trae nefastos efectos para el autor pues se afectan sus invitaciones a conferencias, y sus manuscritos aún no publicados pueden perder vigencia.

Muchos autores, según Santos Febres, dependen de ver publicados sus estudios, antologías y tesis para pedir ascenso, además sin libros publicados no se pueden recomendar lecturas a los estudiantes.

“El caso de Rosselló es uno pero puede haber miles más. El problema que veo es que había un orden a seguir, unos compromisos a seguir y no se siguieron”, dijo. El proceso está en que un autor somete un manuscrito y se pasa a la junta asesora de la editorial, que decide qué textos son meritorios para contratar y cuáles no.

A juicio de Santos Febres, el problema de estancamiento de publicaciones se debe a la falta de fondos y al cambio de mando. Pero otros precisan que el gobierno de turno utiliza La Editorial como vehículo del Partido Nuevo Progresista.

En una entrevista reciente con este diario el director ejecutivo de La Editorial, José Ortiz, aseguró que la propuesta de Rosselló fue aprobada a base del valor de la obra, que trata sobre el impacto del status político en asuntos sociales de la Isla, y no por las credenciales de su autor.


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