Activistas hacen ultima petición a Barack Obama por Oscar López Rivera (horizontal-x3)
Líderes políticos, familiares y activistas cargaron 35 cajas que contienen sobre 105,000 peticiones adicionales en reclamo de que Obama otorgue clemencia a Oscar López Rivera. (Especial GFR Media / Akash Ghai)

Washington - En un último evento en Washington en busca de estimular que el presidente estadounidense Barack Obama excarcele al prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera, líderes electos, familiares y activistas llevaron a cabo una manifestación hasta los alrededores de la Casa Blanca.

“Sigo abrazada a la esperanza”, dijo este miércoles en la tarde Clarisa López Ramos, hija del prisionero independentista, en momentos en que la manifestación se detuvo frente a la casa de gobierno estadounidense.

López Ramos sostuvo que como su padre, “estoy optimista”. “El viejo es más que un preso político, es un caso humanitario”, agregó.

Un día después de que Obama ofreciera su mensaje de despedida, representantes de la diáspora puertorriqueña y de Puerto Rico llevaron a cabo un mitin en la plaza Farragut, en Washington D.C., y luego marcharon hasta los alrededores de la Casa Blanca, donde se construye la tarima para la toma de posesión del presidente electo Donald Trump.

“Obama, escúchanos, queremos a Oscar López libre”, corearon los manifestantes mientras recorrían por la calle 17 de la capital estadounidense, cruzaban luego por el frente de la histórica Casa Blair y se colocaban frente a la Casa Blanca.

En representación de los años que lleva en prisión, líderes políticos, familiares y activistas cargaron 35 cajas que contienen sobre 105,000 peticiones adicionales en reclamo de que el presidente Obama otorgue clemencia al antiguo militante de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), quien cumplió 74 años el pasado viernes.

A finales del año pasado, otras 108,000 peticiones en reclamo de la libertad de López Rivera fueron sometidas a través de la página de internet de la Casa Blanca.

Los congresistas demócratas Luis Gutiérrez (Illinois) y Darren Soto (Florida), ambos boricuas, y el congresista demócrata Adriano Espaillat (Nueva York), natural de República Dominicana, estuvieron entre los oradores del evento.

También participaron la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz; la presidenta del Concejo Municipal de Nueva York, Melissa Mark Viverito; el representante estatal de Nueva York José Rivera; y los concejales de Lorain (Ohio), Angel Arroyo; Springfield (Massachusetts), Adam Gómez;  y Chicago (Illinois), Roberto Maldonado, José Moreno (de origen mexicano) y Carlos Rosas.

Al mencionar el respaldo de líderes de otras nacionalidades y una llamada que le hiciera a Mark Viverito el cantautor cubano Silvio Rodríguez, Gutiérrez recordó que el evento coincidió con el natalicio 178 del prócer puertorriqueño Eugenio María de Hostos, quien concibió una confederación antillana.

“En tiempos de Donald Trump, Oscar López Rivera es un símbolo de resistencia. Si (el presidente Obama) tiene corazón y alma, debe darle la libertad a Oscar López Rivera”, dijo el congresista Espaillat, primer dominicano en el Congreso. Espaillat es -además- la primera persona elegida al Congreso después de haber llegado a Estados Unidos como indocumentado.

A Gutiérrez, quien conoce a Oscar López Rivera desde que él tenía 19 años, le emocionaron las palabras de Espaillat, en momentos en que al presidente Obama le quedan solo ocho días de trabajo en la Casa Blanca para decidir si libera al prisionero. “Le queda poco para tomar la decisión correcta”, indicó Soto, primer boricua elegido al Congreso por un distrito de Florida.

Gutiérrez sostuvo que para él, Oscar López Rivera “es familia”. “Me enseñó a luchar por la comunidad y la justicia social. (Los López Rivera) son mi familia y es bien difícil para mí este momento”, indicó el congresista Gutiérrez, quien no pudo evitar las lágrimas.

El congresista Gutiérrez ha visitado frecuentemente a López Rivera en la cárcel, por ser el congresista del distrito en que vivía.

La más reciente visita de Gutiérrez a la cárcel de Terre Haute, Indiana, fue poco antes de la Navidad, junto a la concejal Mark Viverito y José López Rivera, hermano de Oscar López Rivera y quien también habló en el evento. “Oscar está de buen ánimo. Su espíritu es inquebrantable”, señaló Mark Viverito, quien ofreció su mensaje justo cuando una delegación de Nueva York llegó a la plaza Farragut.

Para José López Rivera, el caso de su hermano es “el asunto más importante con el que tiene que bregar el presidente Obama en sus últimos días en la Casa Blanca”. “Ya es hora de que él libere a Oscar”, agregó López Rivera, quien es un líder comunitario en Chicago, y considera que “hemos llegado a un número de personas cercanas al presidente”.

José López Rivera sostuvo que aunque la Casa Blanca no da indicios de nada, “esto se trata de un asunto político que el presidente Obama puede decidir solo con su firma”.

“Oscar está libre, lo que necesitamos es que salga de la cárcel”, sostuvo la alcaldesa Cruz, quien llegó anoche a Washington D.C. para participar en el evento.

Tras marchar hasta la Casa Blanca, la manifestación regresó a la plaza Farragut, a tres cuadras, donde entonces se dirigió a los manifestantes el artista René Pérez, el residente de Calle 13.

López Rivera ha cumplido 35 años en cárceles estadounidenses, después de ser convicto de conspiración sediciosa, portación de un arma y más tarde de intentar fugarse.

Desde 2011 tiene pendiente su solicitud de clemencia al presidente Obama, quien cerrará su trabajo en la Casa Blanca a la medianoche del 19 de enero, para al otro día recibir al presidente electo Trump y acompañarle hasta el Capitolio para su toma deposesión.

Mairym Ramos, organizadora del evento y quien atiende los temas de Puerto Rico en las oficinas centrales del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU), afirmó que las 35 cajas serían llevadas oficialmente a la Casa Blanca, aunque tendrán que pasar primero por el almacén de Maryland en que el gobierno examina los paquetes que se le envían al presidente Obama.

Mientras se desarrollaba la manifestación, el abogado puertorriqueño Manuel Rivera tuvo una reunión en el Capitolio federal en busca de que el Caucus Negro del Congreso reclame al presidente Obama la liberación de López Rivera, lo que ya han hecho los caucus Hispano y Progresista.

Para la alcaldesa Cruz, la funcionara electa de más alto rango en el opositor Partido Popular Democrático (PPD), “mantener en prisión a Oscar López Rivera sería un legado nefasto para un presidente que ya ha sido cruel con Puerto Rico al desgarrarnos el poco poder político por medio de la ley PROMESA”.


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