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La legislación republicana busca derogar Obamacare y sustituir los subsidios que otorga ese estatuto para los que adquieren un plan médico por créditos contributivos.

WASHINGTON.-  El liderato republicano de la Cámara de Representantes de Estados Unidos dio a conocer anoche las dos medidas con las que persiguen desmantelar la ley Obamacare y reformar el programa de Medicaid, ninguna de las cuales atiende el abismo fiscal hacia el que va el sistema de salud de Puerto Rico.

“Esa legislación va a cambiar”, dijo, esperanzado,  el director ejecutivo de la Administración de Asuntos Federales de Puerto Rico (PRFAA), Carlos Mercader. 

El plan Mi Salud del gobierno de Puerto Rico va hacia un precipicio de alrededor de $1,200 millones debido al agotamiento quizá a finales de año de los fondos de Medicaid asignados por Obamacare.

Los proyectos republicanos persiguen derogar Obamacare y sustituir los subsidios que otorga ese estatuto para los que adquieren un plan médico privado por créditos contributivos. El plan republicano elimina, a su vez, el mandato en EE.UU. a los ciudadanos para adquirir un plan médico o enfrentar multas.

Una de las medidas también tiene el propósito de reformar Medicaid, convirtiéndolo en un programa de asignaciones en bloque y con un tope, como ocurre en Puerto Rico. La idea es ir reduciendo paulatinamente la expansión que autorizó Medicaid en los estados.

En el Senado, cuatro republicanos –Rob Portman (Ohio), Lisa Murkowski (Alaska),  Shelley Moore Capito (Virginia Occidental) y Cory Gardner (Colorado) se sumaron ayer a los que han advertido  que no respaldarán una reforma que deje millones sin un plan médico.

Cuando se aprobó Obamacare, recordó un cabildero demócrata, tampoco hubo inicialmente ninguna iniciativa para Puerto Rico. En aquel entonces, hubo que legislar por medio de una medida suplementaria las asignaciones de Medicaid para Puerto Rico, tras las presiones al presidente Barack Obama del entonces comisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi, y el Caucus Hispano del Congreso.

Una fuente legislativa dijo que todavía se negocia con el liderato republicano “el vehículo que se va a utilizar” para atender el abismo fiscal en el sistema de salud de Puerto Rico pero “están muy enterados de las necesidades”, incluido el secretario de Salud, Tom Price.

El plan del liderato republicano es llevar a votación los proyectos que sustituyen Obamacare hoy, miércoles, en los comités de Medios y Arbitrios, y Energía y Comercio.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, indicó que el plan “bajará  los costos, alentará la competición y le dará acceso a todo estadounidense a un plan médico de calidad y asequible” Pero, el hecho es que no mitiga los problemas de salud de la Isla.

“Trumpcare no reemplaza a la Ley de Cuidado de Salud sino que obliga a millones de estadounidenses a pagar más dinero por menos cuidado médico. Este plan establecería límites y reduciría los fondos para Medicaid, cortaría los fondos para Planned Parenthood, y forzaría a estadounidenses - en particular a las personas de mayoredad - a pagar más dinero por su cuidado médico para que las compañías de seguro puedan asegurar sus ganancias”, indicó el líder de la minoría demócrata del Senado, Charles Schumer (Nueva York), al prometer combatir la legislación.

“Puerto Rico necesita unos $1,200 millones para estar cuadrado"

El liderato republicano tiene listo desde hace unas semanas un proyecto de reconciliación al que agregarían gran parte de la derogación de Obamacare. Las enmiendas al proyecto de reconciliación se pueden hacer sin requerir la supermayoría de 60 votos en el Senado. Los republicanos tiene una clara mayoría en la Cámara baja, pero dominan el Senado solo 52-48.

El plan republicano mantienen dos de las medidas más populares de Obamacare: la posibilidad de mantener los dependientes en el plan médico hasta que cumplen 26 años; y la obligación de ofrecer un plan médico a personas que han tenido condiciones de salud preexistentes.

En Puerto Rico esos dos asuntos están también legislados a nivel local.

Tanto el gobernador Ricardo Rosselló como la comisionada residente en Washington, Jenniffer González, han tenido conversaciones con el secretario Price sobre el precipicio fiscal hacia el que va el sistema de salud de Puerto Rico con o sin Obamacare.

La industria de la salud de Puerto Rico también ha visto en esta legislación una posibilidad para atender el abismo fiscal que causaría el agotamiento de los fondos de Medicaid que ha otorgado Obamacare.

“Puerto Rico necesita unos $1,200 millones para estar cuadrado. Cuando deroguen Obamacare, nuestro interés es que nos incluyan como van a incluir a los estados”, indicó el presidente de la Asociación de Hospitales, Jaime Plá.

La otra idea que han llevado al Congreso y al gobierno de Trump el gobierno y el sector privado, es lograr un “puente financiero” en espera de la reforma que ahora comienzan a legislar los republicanos. Para eso, una posibilidad es un posible ómnibus presupuestario antes de que termine abril o la reautorización del programa de salud infantil CHIP, que puede aprobarse este verano.


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