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El congresista republicano Rob Bishop, a la derecha, abogó por darle espacio a la Junta de Supervisión Fiscal en este momento crucial. (Archivo/GFR Media)

Washington -  El liderato republicano del Congreso mantiene una actitud pública de manos afuera, tras la decisión de la Junta de Supervisión Fiscal de poner en marcha el mecanismo de la quiebra territorial para reestructurar la deuda pública de Puerto Rico.

Para el presidente del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano Rob Bishop (Utah), lo mejor es darle espacio a la junta que controla las decisiones fiscales de Puerto Rico para que tome sus propias decisiones.

“No quiero  que el Congreso se sobreimponga por encima (de los miembros de la junta) y trate de micromanejar los asuntos”, indicó Bishop, en declaraciones que recoge el diario The Washington Post.

El congresista Bishop manejó en 2016 la legislación PROMESA que creó la junta federal y  abrió la puerta, por medio del título III, a una abarcadora reestructuración de la deuda del gobierno de Puerto  Rico a través de un nuevo sistema de quiebra territorial.

Aunque por medio del  subcomité de Asuntos Insulares, Bishop supervisó una audiencia pública en marzo dedicada a la reestructuración de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y  dijo que contemplaba una segunda sesión, ha preferido mantener un perfil bajo sobre los trabajos de la junta.

“Es una decisión que se esperaba”, dijo ayer a El Nuevo Día el  republicano Carlos Curbelo (Florida),  sobre la quiebra territorial, 

El congresista Curbelo indicó que “el tema del cuidado de salud es el que ha acaparado la mayor parte de la atención en el Congreso”. “(La quiebra por la vía judicial) no es una sorpresa y nos recuerda una vez más que es importante actuar para apoyar a Puerto Rico lo antes posible”, agregó el legislador federal republicano.


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