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Trump tildó el Obamacare de “un desastre” y prometió derogarlo por un reemplazo más costo efectivo. (Ilustración de Miguel Bayón para El Nuevo Día)

La salud de un millón de personas está en riesgo ante la posibilidad de que sean excluidos del Plan de Salud del Gobierno (PSG) y se queden sin cubierta médica. Con la victoria republicana a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump se anticipa, si no la eliminación del Obamacare, cambios significativos a esta ley federal que le otorgó a Puerto Rico $6.4 mil millones, dinero que se estima podría acabarse para finales del año que viene, antes de lo previsto (2019).

La proximidad del llamado “precipicio fiscal de Medicaid” con el fin de estos fondos anticipa un descalabro financiero nunca antes visto en la Reforma de Salud. Ante este escenario, expertos en el tema advierten que los cañones deben enfilarse a intentar lograr que Puerto Rico sea incluido en cualquier modificación que se le haga al sistema de salud de Estados Unidos. De lo contrario, la permanencia del PSG peligra.

“Si eliminan el Obamacare y esos fondos los congelan ahí, a los dos o tres meses (de la nueva administración de gobierno), sí que se afectaría (la Reforma de Salud). Es una preocupación bien seria que hay”, reconoció el economista José Laborde.

Durante su campaña electoral, Trump tildó el Obamacare de “un desastre” y prometió derogarlo por un reemplazo más costo efectivo, aunque no ofreció mayores detalles. Sin embargo, tras reunirse hace unos días con el presidente Barack Obama, Trump anunció que hay dos partes del Obamacare que podría continuar: prohibir que las aseguradoras nieguen cubierta médica a una persona por condiciones de salud preexistentes y permitir que jóvenes hasta 26 años que vivan con sus padres puedan beneficiarse de su cubierta médica.

Incompleto el Obamacare

Los republicanos del Congreso han votado insistentemente por la eliminación del Obamacare, lo que dejaría sin seguro médico a unas 22 millones de personas en Estados Unidos. Aumentos en las primas de seguros y dificultades económicas en compañías aseguradoras han sido algunas críticas al Obamacare.

En Puerto Rico esta ley federal no aplica en su totalidad. Una de las exclusiones es el “mandato” o la obligatoriedad de que las personas tengan un seguro médico o se exponen a multas.

“Aquí no hay mandato, ni (se creó el) Exchange (Centro de Intercambio de Seguros de Salud), ni aplican los mismos beneficios esenciales que en los Estados Unidos”, indicó Laborde.

Según el economista, la ausencia del llamado “mandato” deja al País “cojo” o “incompleto” del Obamacare y propicia que haya personas que solo busquen seguro médico cuando les surge una enfermedad mayor.

“La realidad es que estamos a la expectativa, podrían incluso haber beneficios para Puerto Rico si hay cambios al sistema Medicaid que incluyan una nueva forma de tope (‘cap’). Podrían haber oportunidades si logramos insertarnos. Hay que trabajar para que Puerto Rico sea parte del nuevo sistema, tanto en Medicaid como en Medicare Advantage”, dijo Laborde.

Bajo la presidencia de Trump también se anticipan cambios al Medicaid y al Medicare, en esencia, recortes.

Esfuerzos en Washington

 La recién electa comisionada residente, Jenniffer González, recalcó cómo el Obamacare ha obligado que Puerto Rico dé unos servicios sin los fondos necesarios.

“Para nosotros no es una opción que 300,000 vidas se queden sin servicios”, dijo con relación a las personas sin seguro médico en el País.

González anticipó que ya empezaron las conversaciones con el gobierno republicano entrante. Agregó que también está pendiente de qué ocurrirá con el proyecto conocido como el ómnibus legislativo.

“Voy a dar la pelea para que no se nos excluya de cualquier mecanismo que sustituya al Obamacare porque somos ciudadanos americanos. Además, al gobierno federal le saldría tres veces más caro (que más puertorriqueños busquen servicios de salud en Estados Unidos)”, puntualizó la abogada novoprogresista.

Para el comisionado residente Pedro Pierluisi, la prioridad para Puerto Rico debería ser lograr una fuente de fondos estable que sostenga la Reforma. Recordó que, al paso en que se han usado los fondos Obamacare en el País, estos se agotarán en el 2017.

Según explicó, los fondos federales que recibe la Administración de Seguros de Salud (ASES) surgen de dos fuentes: asignación permanente a Medicaid ($400 millones al año) y fondos Obamacare ($1,200 millones al año).

“Como mínimo, se debe lograr mantener una asignación anual de no menos de $1,600 millones al año”, dijo.

Su aspiración, recalcó, es que el Medicaid aplique en Puerto Rico en igualdad de condiciones que en los estados, lo que ya peticionó Obama.

Vaticinó que el gobierno entrante podría inclinarse a otorgar fondos en bloque a los estados para su población médico indigente (Medicaid), con más flexibilidad para administrarlos. Anticipó que, de esto no ocurrir, el reclamo debe ser mantener los fondos inyectados al Medicaid.

Pierluisi recordó que el Congreso ha autorizado los desembolsos necesarios para que el gobierno federal continúe operando hasta el 9 de diciembre. Antes de esa fecha, el Congreso anunciará si extiende las asignaciones actuales por varios meses más o si impulsa un paquete de legislación más comprensiva (ómnibus).

Reclamo por la paridad

 Ricardo Rivera, director de la ASES, enfatizó que el reclamo de paridad en Medicaid se está gestionando desde antes de que surgiera el Obamacare.

Recordó que un millón de personas podrían quedar sin seguro médico cuando se acaben los fondos de Obamacare que recibe Puerto Rico.

“Son pacientes que no van a poder tratar sus condiciones. Y no todos están sanos, hay gente con diálisis, cáncer, hemofilia, trasplantes de órganos, niños con asma, diabetes”, señaló.

Comentó que, debido a una ley federal que obliga a los hospitales a proveer servicios de emergencia (EMTALA), muchos podrían irse a la quiebra al no poder cobrar por los servicios.

“El Obamacare nos tiró un salvavidas, un parcho”, sostuvo, y comentó que el norte ahora debe ser la unidad de todos los sectores de la salud en reclamo a la paridad de Medicaid y Medicare.

“Esto es un ejercicio de persistencia. Ahora con los republicanos tenemos que volver a presentarles los reclamos, educarlos sobre la disparidad”, dijo.

Recordó que el costo de un paciente (Medicaid) en Puerto Rico es de $167 por mes, mientras que en Estados Unidos es de un promedio de $500 a $600.

Rivera observó que los republicanos en el Senado carecen de la supermayoría que necesitan para eliminar el Obamacare completamente, aunque podrían hacer cambios sustanciales.

A prepararse

Para el doctor Víctor Ramos, presidente del Colegio Médico, con el Obamacare millones de personas adquirieron seguro médico, lo que, a su juicio, convierte la situación en un “problema político”.

“Si sacan (en la Isla) a un millón de personas (de la Reforma), ellos no se van a quedar sin seguro, sino que muchos se mudarán a Estados Unidos, donde saldrán más caros (los servicios médicos de esas personas). Les conviene (al gobierno federal) que se queden en Puerto Rico”, sostuvo.

Jaime Plá y Marta Rivera, de la Asociación de Hospitales, coincidieron en que debe continuar el cabildeo hacia la paridad.

“Sin el ómnibus se nos pone la situación más difícil cuando en diciembre de 2017 se acaben los fondos Medicaid (del Obamacare)”, dijo Plá, quien recordó que 1.6 millones de personas en Puerto Rico dependen de la Reforma para tener acceso a los servicios de salud.

Rivera anticipó que la industria de salud en el País debe estar preparada para ambos escenarios: que continúen o se paralicen los fondos del Obamacare o un proyecto sustituto.

Mientras tanto, desde 1974 se estudia la posibilidad de crear en el País un seguro de salud universal, aunque los costos atados a esta posibilidad siempre han sido una preocupación.


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