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Ricardo Cobián, gerente general del centro, habló de los logros y los desafíos que enfrenta este escenario. (Suministrada)

El 9 de abril de 1981 inauguró oficialmente el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, en Santurce, iniciándose así una nueva era en la promoción y desarrollo de las artes en el País.

El proyecto comenzó a gestarse a finales de la década del 60 por iniciativa del escritor y dramaturgo puertorriqueño Francisco Arriví y el historiador Ricardo Alegría, quienes entendían que como parte del plan de desarrollo económico del País, era necesario la construcción de un centro que propiciara el fomento de las artes, ofreciera un espacio para los artistas nacionales e incentivara el intercambio artístico y cultural. 

En el camino, el proyecto encontró varios escollos, entre ellos, la ubicación que tendría el centro. A finales de la década del 50, cientos de familias que vivían en la Parada 22, en Santurce, fueron desplazadas de sus hogares por el gobierno y trasladadas al residencial público Luis Llorens Torres, para allí construir el Centro Gubernamental Minillas. Fue en ese espacio que los gestores del Centro de Bellas Artes entendían debía construirse el edificio de este lugar de las artes. El proyecto para iniciar la construcción del centro fue aprobado por la Legislatura en 1967, luego  de que fuera presentado por el senador Antonio Fernós Isern y el representante Manuel Méndez Ballester.  El gobernador Roberto Sánchez Vilella, sin embargo, vetó el proyecto pues no estaba a favor de la ubicación del proyecto.

Finalmente en marzo, de 1971, el gobernador Luis A. Ferré, en compañía del entonces presidente del Senado, Rafael Hernández Colón, estampó su firma en el proyecto que asignaba $1.2 millones para el inicio de la construcción del Centro de Bellas Artes, en Santurce.

Una década después, Carlos Romero Barceló hacía el corte de cinta del Centro de Bellas Artes,  en medio de fuertes protestas. Romero Barceló había creado la Administración para el Fomento de las Artes y la Cultura (AFAC) para que estuviera a cargo del nuevo centro, dejando fuera de la ecuación al Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). Esto provocó gran malestar entre un grupo de artistas e intelectuales del país, entre ellos Ricardo Alegría y Francisco Arriví, quienes entendían que este nuevo ente administrativo  provocaría el desmantelamiento del ICP y  subordinaría la cultura puertorriqueña al concepto de cultural universal, según reportes de la época. Por esta razón, tanto Alegría como Arriví, se negaron a acudir a la inauguración del centro y protestaron ese mismo día a las afueras del edificio del proyecto que ellos habían iniciado.

Luis A. Ferré, quien también estuvo presente en la apertura del Centro de Bellas Artes, lamentó entonces que Alegría y Arriví no hubiesen asistido a la inauguración, agregando, “verán que aquí se va a hacer patria: no la que separa, sino la que une a los hombres”. Con la llegada de Rafael Hernández Colón a la gobernación, se derogó la AFAC y se creó la Corporación del Centro de Bellas Artes de Puerto Rico,adscrita al Instituto de Cultura Puertorriqueña. 

Hoy, 35 años después de aquellos inicios, este espacio sigue siendo el principal centro de las bellas artes en Puerto Rico y testigo de innumerables eventos artísticos nacionales e internacionales. La Sala de Festivales Antonio Paoli, la Sala de Teatro René Marqués, la Sala Experimental Carlos Marichal y la Sala Sinfónica Pablo Casals, conforman este gran espacio, cargado de luchas y de historias, que hoy enfrenta nuevos retos ante la realidad económica que vive el país. Para repasar el pasado, presente y futuro de este escenario,  El Nuevo Día, entrevistó al doctor Ricardo Cobián, gerente general del CBA, quien conversó sobre lo que considera “patrimonio nacional” del pueblo de Puerto Rico.

¿Cómo van a celebrar estos 35 años?

Tenemos una serie de actividades que llevaremos a cabo en la Plazoleta (Plaza Juan Morel Campos), entre abril, mayo y junio, que haremos en colaboración con el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Se llevarán a cabo unas coreografías improvisadas de Petra Bravo, en homenaje a las barriadas de Santurce y a su gente; celebraremos el centenario de Daniel Santos, con los organizadores del Festival de Bomba y Plena de Puerto Rico; llevaremos a cabo el primer foro sobre el sistema alimentario en Puerto Rico y celebraremos la tercera feria agroambiental.

¿Cómo surge este Centro de Bellas Artes?

Surge como iniciativa de Ricardo Alegría y de Francisco Arriví para ampliar las facilidades de salas de conciertos y de teatro en el País y para incentivar y desarrollar, sobre todo, el teatro puertorriqueño y el teatro internacional. Por eso, hemos desarrollado el Programa de Residencias para reivindicar esa visión y apostar por la experimentación teatral y nuevas propuestas estéticas.

¿Cuál es su visión del Centro de Bellas Artes?

Parte de mi visión es que lleguemos a ser autosuficiente económicamente, pero sin descuidar el criterio de calidad. Si llevas el empresarismo como prioridad única, pues entonces todo lo que venga aquí lo vas a aceptar y no va a haber criterio alguno de selección, y esto no es el “Choliseo”, donde el criterio es cuánto paga el productor. Cuando yo llego aquí, ya yo venía un poco con la impresión de que la oferta cultural había que remozarla. No porque lo que se estaba dando estuviese mal, pero lo que se estaba dando dejaba fuera otras manifestaciones artísticas.

¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con la experimentación teatral, lo que tiene que ver con el teatro de autor, el teatro dramático, clásico. Aquí hubo un relevo generacional, como para la época de los noventa, en donde el teatro se fue desplazando más y más hacia lo que es el sainete glorificado, y no me malinterpretes, eso tiene su espacio, lo que pasa es que no puede ser lo único,porque sino, ¿dónde están esos otros artistas? ¿cómo se forman nuevos públicos? ¿cómo se crean nuevas sensibilidades?

¿Cuál es la situación económica actual del CBA?

El Centro de Bellas Artes, por diseño, está obligado a consumir inevitablemente una enorme cantidad de electricidad. Por ejemplo, en el mes de noviembre pagamos casi $95,000 en electricidad  y casi $14,000 en agua, y no hay otra, esto es un inmenso búnker. Estamos gastando $1.3 millones al año en agua y luz de un presupuesto ya reducido. Ahora mismo estamos operando con $4.6 millones, es decir,  $1.8 millones menos que en el año 2011-2012.

Ante ese escenario que no parece que va a mejorar, ¿cómo va a seguir operando el Centro de Bellas Artes?

Ese es el reto. Nosotros establecimos unas estrategias, de reducción de gastos y de aumento de ingresos. Y esas estrategias nos han permito, por ejemplo, hacer economías de $350,000 y hemos logrado ingresos de $341,000. 

¿Hay algún temor a que ustedes de aquí al año que viene no puedan operar?

Objetivamente es posible ante la condición actual que vivimos. Nosotros apostamos a tener, entre gastos e ingresos, una cuota de $2 millones, de modo, que si bien todavía no podemos destetarnos del Fondo General, podríamos operar a nivel de emergencia.

Algunos productores han criticado varias de sus decisiones de austeridad porque ellos y los artistas se han visto afectados.

No es fácil armonizar dos precariedades, aquí estamos en situaciones precarias, difíciles, y tenemos que ayudarnos. Tenemos que remar juntos y ayudarnos. Porque que esto cierre o se privatice, que es una posibilidad, así como una posibilidad de que cierre, sería peor para todos.

¿Qué se perdería, si algo, si este centro se privatizara?

Se perdería en gran medida la calidad del servicio humano, personalizado, un importante taller de trabajo, tanto para empleados, como para artistas y vendrían decisiones que no serían dialogadas, sino impuestas. Dejaría de ser el espacio de taller de vida y de creación. Sería un golpe a la industria creativa nativa.

¿Cuál es la pertinencia de que exista hoy un Centro de Bellas Artes?

El Centro de Bellas Artes es patrimonio cultural de Puerto Rico. Tanto a nivel arquitectónico, artístico, de promoción y de desarrollo cultural. De modo que la posibilidad de que el público tenga un lugar como el Centro de Bellas Artes como parte de su vida, como experiencia de vida, es vital para la calidad social, para el enriquecimiento espiritual, cultural y para mantener un relevo de generaciones que disfruten del arte. Y está el hecho de que esto es del pueblo de Puerto Rico, que ese centro nos pertenece.

¿Y usted cree que el pueblo de Puerto Rico siente que este centro le pertenece?

Totalmente, totalmente. Tócale el Centro de Bellas Artes a este País para que tú veas.

Datos históricos del CBA

-Se inauguró el 9 de abril de 1981, luego de una década de haber sido aprobada su creación.

- En 1994 este importante escenario fue bautizado con el nombre Luis A. Ferré.

-Sirve de sede oficial de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y del Festival Casals.

-El cantante Wilkins fue el primer intérprete de música popular en presentarse en el CBA, en 1981, abriéndole las puertas de este escenario a otros vocalistas de su género.

-La estructura  cuenta con cuatro salas y un pabellón de usos múltiples. Hay siete salones de ensayos y 26 camerinos.

-Se han presentado los más importantes exponentes de la música clásica, popular, teatro, danza, ópera y zarzuela.

-Un proyecto futuro para el CBA es el “Pórtico de las artes”, una entrada que conectaría al centro con la ciudad. 

-Como parte del 35 aniversario, el CBA participará en junio del Festival Internacional de Teatro de la República Dominicana  con la pieza “Hay Motín Compañeras”, que produce la CBA Teatro Ensamble.


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