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Por primera vez, luego de siete años de descensos consecutivos, el monto de préstamos otorgados en Puerto Rico fue al alza durante el 2018. Pero también, y a pesar de la profunda crisis económica que ha experimentado la isla, la puntuación crediticia de los consumidores puertorriqueños se encuentra en su mejor momento.

Según datos de la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF), la Corporación para la Supervisión y Seguro de Cooperativas (Cossec) y tres entrevistados, el huracán María explica parte del rebote en la actividad prestataria de Puerto Rico. Pero a su vez, los números confirman lo que parecer ser una transformación callada de la intermediación financiera en Puerto Rico. Si bien la banca comercial continúa siendo el sector que más otorga prestado en Puerto Rico, las cooperativas, las uniones de crédito federal y entidades no depositarias han sido los grandes ganadores de cuota de mercado en el pasado lustro. En tanto, jugadores no tradicionales como las plataformas “Fintech” han entrado definitivamente al mercado puertorriqueño.

“El crecimiento de las uniones de crédito ha sido prácticamente excepcional en los pasados años”, dijo a Negocios, Rodney Curbelo, gerente general de TransUnion en Puerto Rico.

Según Curbelo, las uniones de crédito o cooperativas federales y las cooperativas de ahorro y crédito se han convertido en la primera alternativa financiera de muchos consumidores en la isla.

“El promedio de la cartera de préstamos es de 70% a 75% del total de depósitos, lo que demuestra que las cooperativas de ahorro y crédito están bien activas en la fila prestataria”, sostuvo por su parte, Pedro Roldán, presidente ejecutivo interino de Cossec.

“Por primera vez, las cooperativas pasaron el millón de socios”, agregó Roldán en referencia al hito alcanzado el año pasado.

Según datos de la OCIF, al concluir el 2018, los préstamos vigentes en Puerto Rico totalizaban unos $49,089 millones. Luego de siete años a la baja, el total de préstamos aumentó en $1,067 millones, es decir, un 2% más en relación al 2017. Empero, se trata de un alza en nuevos mínimos. El total de préstamos en Puerto Rico se encuentra en su nivel más bajo en 14 años.

Más préstamos suele ser preludio de ganancias. Al concluir el 2018, según la OCIF, y ya excluidas las pérdidas en casas de corretaje y fondos de inversión, el ingreso neto del sector financiero rondó $1,000 millones.

La cuota de la banca

De acuerdo con el titular de la OCIF, George Joyner, parte de los créditos otorgados en el 2018 respondieron a la reconstrucción de instalaciones comerciales o residencias que fueron afectadas por el huracán María.

Entre los años 2013 al 2018 y excluyendo los préstamos de gobierno, la cartera de préstamos en la banca comercial experimentó una merma de 22%. En realidad, la cartera de préstamos de la banca comercial en la isla nunca ha sido la misma desde el pico de $62,664 millones en el 2008, dos años antes del colapso de una tercera parte del circuito bancario de la isla.

Hasta el año pasado, según datos del regulador estatal, los bancos en la isla mantenían $35,109 millones en préstamos y sus niveles de capital eran más altos en relación a sus contrapartes en Estados Unidos, ubicándose en $8,164 millones.

Hace poco más de una semana, en su primera visita a Puerto Rico, el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, John C. Williams, reconoció que la actividad prestataria en la isla se encontraba en niveles bajos. Desde la perspectiva de Williams, líder de la unidad del banco central estadounidense que supervisa el sector bancario en Puerto Rico, al parecer, la baja en la demanda por crédito responde más a la debilidad económica y al cambio poblacional que a cortapisas reglamentarias.

Para Joyner, en cambio, parte del descenso en la actividad prestataria bancaria sí parece responder a presiones regulatorias.

“Los niveles de capital que los reglamentadores federales están requiriendo (a los bancos) son altos en comparación al resto de la banca de Estados Unidos, en parte por la concentración de riesgo de esas instituciones en Puerto Rico”, dijo Joyner al agregar que los ejecutivos del sector han planteado la situación tanto a la Reserva Federal como a la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, en inglés).

“Me parece que habrá algunos cambios a la reglamentación, pero creo que pasará a lo largo del tiempo”, dijo Joyner.

Una estructura reglamentaria más rigurosa se traduce en costos que pasarán al consumidor en la forma de tasas de interés más altas o gastos de cierre, sea un préstamo de auto, una tarjeta de crédito o una hipoteca, dijo Joyner.

Al cerrar el 2018, unos 72 centavos de cada dólar prestado en la isla obraban en los libros de los bancos comerciales. Hace cinco años, cuando en ese momento entidades de gobierno como el Banco Gubernamental de Fomento (BGF) financiaban el 19% de los préstamos otorgados, la cuota de la banca comercial en préstamos rondaba 67%.

Auge de los canales tradicionales

De acuerdo con Curbelo, aunque se trata de entidades que han operado en Puerto Rico por años, ahora las cooperativas y las uniones de crédito surgen como la principal alternativa financiera de muchos consumidores.

“Las cooperativas federales se hicieron de un espacio con tasas de interés muy bajas en préstamos de autos. Hay una percepción distinta del consumidor hacia ambos tipos de cooperativas”, comentó Curbelo.

Para el 2013, las uniones de crédito y las cooperativas de ahorro y crédito mantenían una cuota del 7%, cifra que cinco años más tarde alcanza 11%. Cuando a ello se suman instituciones no depositarias como las de financiamiento de autos, casi 25 centavos de cada dólar prestado en Puerto Rico han sido otorgados por estas entidades.

De acuerdo con el jefe interino de Cossec, el empleo de herramientas de servicios financieros en línea por parte de las cooperativas de ahorro y crédito ha contribuido a aumentar las relaciones prestatarias. El año pasado, el sector cooperativo acreció su cartera en $199 millones, contribuyendo a un nuevo récord de $4,916 millones en financiamientos.

Según Roldán, el renglón de mayor alza fueron los préstamos de autos, pero dicho segmento fue seguido por préstamos comerciales e hipotecas.

Roldán cree que el rol que las cooperativas jugaron -al facilitar efectivo a clientes bancarios- en los días subsiguientes al huracán María propició que clientes bancarios cesaran sus relaciones con estos o entablaran nuevas relaciones con las entidades que supervisa Cossec.

Además, según Roldán, ciertas cooperativas han apostado a diversificar sus productos, apelando al nicho comercial, pues hay una tendencia entre ciertos empresarios de “maximizar sus operaciones con tasas de interés más competitivas”.

Las cifras de la OCIF apuntan a que en el pasado lustro, el centenar de cooperativas de ahorro y crédito acreció su cartera de préstamos en 11%, pero en ese mismo período, la decena de uniones de crédito federales que opera en Puerto Rico aumentó su portafolio de préstamos en 44%.

La llegada de los Fintech

De otra parte y de la misma forma en que luego del desastre empresas dedicadas a seguir los fondos federales para la recuperación llegaron a Puerto Rico, nuevos prestatarios digitales aprovecharon la oportunidad que suponía reponerse del huracán María.

Según el líder de TransUnion en la isla, luego del huracán María, en el primer trimestre de 2018, “hubo un envío masivo de ofertas a clientes preseleccionados” en Puerto Rico de parte de empresas de préstamos en línea vinculadas a firmas como American Express, Discover y Marcus by Goldman Sachs.

De acuerdo con Curbelo, la inteligencia crediticia recopilada por TransUnion apunta a que la tasa de respuesta a las ofertas de estas firmas llegó a ser de doble dígito, “muy por encima de la respuesta que recibe la industria”.

“Esta dinámica siempre ha existido, pero lo que no había estado son estos nuevos jugadores”, agregó el ejecutivo.

“Esto produjo un repunte en el volumen de crédito y fue por el retraso en las reclamaciones de seguro y los pagos de FEMA (la Agencia Federal de Manejo de Emergencia). Esa fue la línea de defensa que tuvo el consumidor”, dijo Curbelo.

La puntuación crediticia

Según Curbelo, en Puerto Rico, todavía “no habido el ‘boom’ que se ha visto en Estados Unidos” con los Fintech, pero aseguró que es cuestión de tiempo para que suceda en la isla y no solo con productos de crédito para individuos sino para negocios.

Curbelo explicó que cada vez con más frecuencia, TransUnion recibe pedidos de nuevas plataformas de crédito digitales para acceder a la puntuación crediticia de los consumidores en la isla.

“Sacando las hipotecas a un lado, los niveles de mora en préstamos de auto, consumo y tarjetas en todos los segmentos de la industria, al día de hoy, son más bajos de lo que se haya visto en los pasados años y a eso responden las ofertas a clientes preseleccionados”, dijo Curbelo al señalar que otro dato novel es el alto número de consumidores en Puerto Rico que ahora emplea herramientas digitales para monitorear su puntuación crediticia.

De acuerdo con Joyner, el auge de plataformas de crédito digitales trae consigo retos que todavía los consumidores no asimilan como podría ser la posibilidad de ofertas que a la larga, puedan ser discriminatorias contra ciertos grupos, evento que ya ha sucedido a nivel continental.

Según el jefe de la OCIF, el alza en la actividad prestataria podría repetirse este año como secuela de la mejora económica y tomando en cuenta que las tasas de interés continúan en niveles relativamente bajos. Pero ello está supeditado a la llegada de fondos federales y de iniciativas como las Zonas de Oportunidad, que todavía no acaban de concretarse.

Para Joyner, el gran reto para la banca comercial será cómo atender la presión en costos, una realidad que no encaran las “Fintech” y que tiende a ser menos fuerte en las cooperativas o las uniones de crédito.

De acuerdo con Roldán, los socios cooperativos muestran ahora puntuaciones de crédito más altas -de unos 500 puntos hace unos años a indicadores en los altos 600 en la actualidad- lo que contribuiría al desempeño favorable de los préstamos.

Pero según el funcionario, las cooperativas no estarán exentas de retos, en especial, la urgente necesidad de capturar la población joven. Ello, porque a medida que envejece la población, se toma menos prestado.


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