(horizontal-x3)
Andy Kopplin, CEO de The Greater New Orleans Foundation, y ex director ejecutivo de la Autoridad par la Reconstrucción de Luisiana. (Ramón “Tonito” Zayas)

El velo que descorrió el huracán María sobre Puerto Rico, que ha dejado ver el deterioro de la infraestructura y la pobreza en la que viven muchos ciudadanos, es una experiencia que han vivido también otras ciudades en Estados Unidos, de las cuales la isla podría aprender.

Con ese objetivo en mente, el Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), capítulo de Puerto Rico, celebró ayer la conferencia “El rol del sector privado en la reconstrucción de Puerto Rico”, en la que figuró como orador principal Andy Kopplin, principal oficial ejecutivo de The Greater New Orleans Foundation, y quien fuera el primer director ejecutivo de la Autoridad para la Recuperación de Luisiana (LRA, por sus siglas en inglés), puesto que ocupó de octubre de 2006 a enero de 2008.

La LRA fue la agencia encargada de dirigir la reconstrucción de Luisiana después del azote de los huracanes Katrina y Rita en el año 2005. Kopplin creó una coalición con líderes bipartitas, con el fin de recabar la mayor cantidad de fondos posibles del Congreso, y lo logró, pues en tres años la LRA aumentó la inyección de fondos de $13,000 millones a $28,000 millones.

Katrina, tal y como hizo María aquí, destruyó la infraestructura eléctrica y de transportación de Luisiana, causó decenas de muertos -se estima en 1,500 las pérdidas de vida- y dejó a miles de personas sin hogar.

Kopplin reconoció que la destrucción fue inmensa y la ciudad quedó prácticamente inundada, debido a que el sistema de diques no resistió el embate. Sin embargo, la ciudad se ha levantado y está más próspera que hace 13 años.

“Katrina expuso la pobreza, el abandono y los problemas de la ciudad. Pero pusimos atención en las oportunidades que nos dejó ese evento. Fue difícil superar muchos retos, pero se puede reconstruir una ciudad o un país más fuerte y resiliente si nos enfocamos en resolver muchos de los problemas que teníamos”, dijo.

Enfatizó en que hay que destinar la mayor parte de los fondos a la reconstrucción de la infraestructura, pero no a levantarla como estaba antes del huracán, sino a como debió construirse correctamente desde un principio. Explicó que en New Orleans se reconstruyó el defectuoso sistema de diques y bombas por uno más eficiente y “verde”; y se modernizó la transportación, a la que se le incorporaron carriles para bicicletas y áreas para caminar.

Asimismo, las viviendas que albergaban a la gente más pobre se reemplazaron por edificios multifamiliares donde viven residentes de ingresos mixtos. El sistema hospitalario y el de educación también se renovaron. Este último se transformó totalmente, según Kopplin, no solo en términos de la infraestructura, sino que el 100% de las escuelas públicas se convirtió en charter, un modelo que Puerto Rico ha intentado implantar desde hace tiempo.

Aunque Puerto Rico está en quiebra, existen fondos federales, como el Programa de Desarrollo Comunitario (CDBG, por sus siglas en inglés) y FEMA, destinados para la reconstrucción después de un desastre natural. Los fondos CDBG son para la recuperación a largo plazo de las viviendas e infraestructura de las comunidades, y a Puerto Rico se le asignaron $1,500 millones de dichos fondos, de un total de $18,000 millones que podrían llegar. Kopplin instó a los empresarios a unirse y presentar propuestas para desarrollar proyectos con esos fondos, que permitan reconstruir la isla de una mejor forma.

Señaló que tras Katrina, el empresarismo es más vibrante en New Orleans, muchos residentes que se habían ido han regresado a abrir negocios, mientras también ha llegado gente de otros lugares para desarrollar nuevas iniciativas. Aseguró que algo así podría ocurrir en Puerto Rico en una década si su gente se lo propone.


💬Ver 0 comentarios