Los hermanos Matías y Luis Fernández son los propietarios de VIVO Beach Club, que ubica en Isla Verde, donde anteriormente ubicaba el Club Tropimar. (GFR Media) (horizontal-x3)
Los hermanos Matías y Luis Fernández son los propietarios de VIVO Beach Club, que ubica en Isla Verde, donde anteriormente ubicaba el Club Tropimar. (GFR Media)

El complejo de entretenimiento VIVO Beach Club, en Isla Verde, aspira a duplicar sus ventas este año gracias a mejoras y expansiones en sus ofrecimientos, dirigidos a atraer por igual a turistas y a residentes en la isla.

Así lo revelaron ayer los hermanos Matías y Luis Fernández, propietarios del club, durante la reapertura oficial de las instalaciones tras un cierre forzado por los daños causados por los huracanes Irma y María a la propiedad de 3.9 acres.

“El club sufrió al estar frente al mar, pero nada catastrófico”, sostuvo Matías. El gerente general de VIVO, Patrick Tracy, abundó que se realizaron reparaciones a los techos, a los acondicionadores de aire y a la piscina, que se llenó de arena y agua de mar.

Ya repuesto de los ciclones, el club cuenta con amenidades para sus más de 800 miembros, así como con instalaciones y eventos para turistas y el público general. Para quienes tienen membresía hay una piscina, cinco jacuzzis y varios gacebos frente a la playa. Esa oferta se ampliará, ya que agregarán un “game room” y canchas de arena para la creciente cantidad de familias con niños que reciben, informaron.

Para los miembros y para el público general están los restaurantes y el centro de convenciones, que entre ambos constituyen un 60% de las ventas de VIVO, según Matías. Cuenta con más de 12,000 pies cuadrados para salones de actividades con equipo audiovisual, conexión a internet y vista al mar, así como una cocina de banquetes con capacidad para preparar platos para 10,000 invitados.

Al lado está el restaurante Voodoo, con capacidad para 110 comensales, que reabre con cambios en su menú, que ahora combina sushi y carnes.

En una estructura aledaña está el Ocean Lab Brewing Co., que combina un restaurante casual con una cervecería artesanal. “La cervecería va subiendo rápidamente y para el año que viene podría ser nuestra línea de negocio número uno en ventas”, dijo Matías.

“Ahora producimos al año unas 40,000 cajas de 24 botellas de cerveza y luego esperamos llegar a 90,000”, agregó Luis. Para lograrlo, están en proceso de adquirir más equipos que les permitan duplicar la producción. Además, el edificio de Ocean Lab sufrirá cambios, ya que el primer nivel se destinará por completo a la producción de cerveza, mientras que el restaurante ubicará en el segundo piso.

Las variedades de cerveza elaboradas allí aumentarán de 5 a 16. Asimismo, incrementarán la cantidad de lugares fuera de VIVO en donde estarán a la venta.

Ocean Lab también es parte de una apuesta al turismo, ya que VIVO mantiene acuerdos con varios hoteles y líneas de cruceros para ofrecer a los turistas recorridos sobre la elaboración y degustación de cervezas artesanales. Otro de los “tours” para turistas les permite relajarse en la piscina y los jacuzzis.

A estos recorridos, los dueños esperan agregar otros que comiencen con visitas a El Yunque, en Río Grande, o a El Morro, en San Juan, y culminen en VIVO. “Esto representa de un 20% a 25% de nuestro ‘revenue’ (ingresos), pero es un área en la que estamos empezando y eso debe aumentar”, dijo Matías.

Entre los dos restaurantes ubica el remodelado AT&T Arena, un escenario en el que este año se presentarán artistas como De la Guetto, Los Cafres, Cheap Trick y Enanitos Verdes, entre otros, al aire libre con capacidad para 5,000 personas.

En todas las renovaciones que se van a realizar este año, los hermanos esperan invertir $500,000 adicionales a los $9 millones que ya han invertido desde antes de la apertura de VIVO en 2012. “Debemos alcanzar los $14 millones en ventas este año”, aseguró Matías.


💬Ver 0 comentarios