Desde la izquierda: Nilda Prieto, líder de Relaciones con la Comunidad; David Trabal, director de Recursos Humanos; Jesús Ramos, director de Operaciones y gerente general; y Andrés Acevedo, generalista de Recursos Humanos. (semisquare-x3)
Desde la izquierda: Nilda Prieto, líder de Relaciones con la Comunidad; David Trabal, director de Recursos Humanos; Jesús Ramos, director de Operaciones y gerente general; y Andrés Acevedo, generalista de Recursos Humanos. (Especial para El Nuevo Día / Jorge Ramírez Portela)

Para la gerencia y empleados de Hewlett Packard Enterprise (HPE) el figurar en la lista de los Mejores Patronos es algo que han celebrado en años anteriores, pero esta vez tiene un significado especial, pues tras la experiencia que vivieron en el huracán María, pueden valorar mejor el por qué su empresa forma parte de este selecto grupo.

La multinacional, con sede en Aguadilla, tiene más de 700 empleados regulares y hay otros 300 que trabajan bajo contrato. HPE ha participado varios años en este estudio, además la corporación a nivel global realiza una encuesta en las diferentes plantas para conocer el sentir de los empleados. “Aunque hay una encuesta dentro de HPE, la de Mejores Patronos nos da una perspectiva adicional, y nuestra gente se motiva a participar. Los resultados de ambas son consistentes”, dijo el ingeniero David Trabal, director de Recursos Humanos.

No obstante, Trabal ni el resto del personal jamás imaginaron que Puerto Rico enfrentaría el pasado año una prueba tan fuerte como un huracán casi categoría cinco, como fue María.

En términos de planta física, la compañía estaba preparada y ahí los daños fueron menores. Sin embargo, el reto mayor y la preocupación principal fue asegurarse de que el 100% de sus empleados y contratistas estuviera bien.

“Más de la mitad de la gente se reportó al siguiente lunes. Procuramos contactarlos a todos. Los empleados nos ayudaron porque no había comunicaciones, había que ir a la casa y algunos caminos estaban incomunicados. El día que encontramos al último, un supervisor lo fue a buscar a un área aislada de San Sebastián”, dijo el director de Recursos Humanos.

Desde el día uno hubo una colaboración espontánea entre todos los líderes de HPE. “El proceso de escucharlos, entenderlos y comunicarnos con ellos ayudó a calmar la ansiedad que sentían. La gente quería empezar a trabajar porque, tal vez, eso les ayudaba a distraerse”, manifestó Trabal.

Jesús Ramos, gerente general, indicó que la empresa no despidió a nadie, y aclaró que tampoco adoptó la reforma laboral para los empleados nuevos. “Nuestra política fue que íbamos a tomar de esa reforma, aquellas leyes que fueran más beneficiosas para el empleado”, afirmó.

Sobre la respuesta de HPE a los empleados después del huracán, indicó que algunos perdieron todo, incluyendo su casa. Otros tenían familiares encamados y con problemas de salud. “A esos empleados, que fueron como unos 50, les dimos prioridad en las ayudas y les regalamos un generador eléctrico a cada uno”. En total, HPE adquirió casi 300 generadores, regaló 50 a los más necesitados y el resto los dio al costo a los empleados interesados.

Por falta de Internet, la empresa movió, por más de un mes, a unos 200 empleados al Holiday Inn de Mayagüez, y todas las semanas Trabal se reunía con ellos para mantenerlos informados de lo que ocurría en la planta. Y a los que se quedaron en Aguadilla, la gerencia procuró que no les faltara nada.

“La compañía se volcó en ayuda para los empleados. Les regaló comida, pañales, artículos de primera necesidad. Les dábamos meriendas y agua embotellada, cinco galones diarios. Y el que no tenía agua en la casa, podía traer a la familia a bañarse a la planta. Hubo gente hasta diciembre bañándose aquí porque no les había llegado el agua todavía”, sostuvo Ramos.

“Eso fue un ‘plus’ porque la luz y el agua tardaron meses en regresar a mi hogar”, dijo Zachary Soto, compradora y líder de Continuidad. Y más allá de esa ayuda, Soto destacó que HPE cuenta con gimnasio con instructor, canchas de tennis y de baloncesto, quiropráctico, médico que va a la planta, y servicio de café libre de costo. “Aquí todos los días hay estaciones de café gratis, y frecuentemente nos traen ‘snacks’ y otros gustitos. Esas atenciones no se ven allá afuera en otras compañías”, aseveró la ingeniera.

Otro beneficio que ella valora es que HPE paga las certificaciones y la suscripción a asociaciones relacionadas a su profesión. “A mí me han pagado dos certificaciones que cuestan miles de dólares; son cosas que uno aprecia porque va asociado a tu desarrollo profesional”, agregó Soto.

Tras María, hubo líneas de producción que no pudieron reiniciar operaciones de inmediato, pero la empresa les pagó el 100% del salario a todos los empleados. Uno de ellos fue Elvin Olivencia, empleado de Manufactura hace 24 años y quien estuvo un mes sin trabajar.

“María nos marcó, fue un huracán para la historia. Yo guiaba con temor porque había muchos escombros y árboles en la carretera, pero no estaba preocupado por no cobrar. Regresé al mes, y nunca me quedé sin mi salario. Hay que ser agradecido porque eso no lo hacen muchas empresas”, expresó Olivencia.

Para Andrés Acevedo, generalista de Recursos Humanos, la planta de Aguadilla se convirtió en un “oasis” para el personal. “Llevo cuatro años en la compañía y me llamó la atención cómo esta gente corrió la empresa, como si todos los años aquí hubieran vivido un huracán. Fue sorprendente”, dijo.


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