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Al centro, Ivonne Martínez, junto a su hija Camila Isabel, de 13 años, y Mateo Gael, de 9. (Gerald López Cepero)

La “triple jornada” de la ejecutiva Ivonne Martínez comienza en la oficina, continúa en el parque o la cancha con sus hijos y culmina en casa frente a la computadora.

Para la gerente de mercadeo de Fiat Chrysler Automobiles (FCA) este es un reto que acomete con gusto, porque “para quedar mal, nunca hay tiempo”, afirmó.

Martínez destacó que durante los 15 años que ha laborado en la compañía que maneja las marcas Fiat, Chrysler, Jeep, Alfa Romeo, Dodge y Ram ha tenido la dicha de que sus responsabilidades profesionales han evolucionado en armonía con el crecimiento de su familia.

“Comencé como gerente de relaciones públicas y luego de mercadeo y publicidad. Ahora superviso y lidero toda el área de mercadeo y publicidad, los esfuerzos de eventos, de lanzamientos, del ámbito digital”, enumeró. “Es bien interesante porque nunca hago lo mismo. Somos seis marcas diferentes, cada cual con su estrategia y personalidad, con tecnologías y vehículos que cambian continuamente”.

De forma paralela, se convirtió en madre de Camila Isabel hace 13, casi 14 años, y de Mateo Gael hace 9.

“Mis hijos nacieron y crecieron aquí literalmente. Me los traía aquí desde que estaban en coche. Con una mano en la botella y la otra en la computadora”, recordó.

Superada hace tiempo esa etapa, siguen acompañando a su mamá al trabajo en las tardes o cuando no hay clases.

“Como son más grandes, pues les traigo los electrónicos y me esperan tranquilos. La niña ya me ayuda a clasificar materiales y a la vez va viendo el valor del trabajo, que es parte de las cosas importantes que tenemos que enseñarles a nuestros hijos”.

Estas vivencias en el ambiente han calado en la crianza de sus hijos, porque “ellos son los primeros defensores de decirme algo sobre las marcas. Son críticos de lo que observan”. Más aún, desde ya, Mateo Gael procura influenciar las decisiones de compra de quien exprese necesitar un nuevo auto, al punto de que “se busca un problema” quien adquiera un vehículo de otra marca que no maneje su mamá, bromeó.

Martínez es consciente de cuán afortunada es por estar insertada en una cultura corporativa donde la gerencia ha demostrado que no limita el potencial de crecimiento de su personal, sin importar su género, aún cuando al visitar cualquier concesionario de autos se podría concluir que esta industria está dominada por hombres.

“Ciertamente en el lado de la fuerza de ventas todavía hay muchos más varones que mujeres. También en mis oficinas al principio yo era la única mujer en el grupo gerencial. Ahora somos tres, porque la gerente de Finanzas y también la de Ventas son mujeres”, detalló.

Recordó que, hace unos 14 años, cuando aún no se había dado este aumento en la inclusión de mujeres en la esfera gerencial y ella era la única joven en vías de convertirse en mamá primeriza, “el trato siempre fue y ha sido de mucho apoyo, de respeto y de mucha consideración también”.

Martínez puntualizó que estaactitud de confianza en su capacidad, sin siquiera insinuar que su nueva etapa como madre podría menoscabarla, “me ayuda a apreciar más el ambiente de trabajo en el que estoy”.

La flexibilidad de horario ha sido un componente esencial para ejercer con éxito sus funciones: “Cuando me tengo que quedar, me tengo que quedar. El día que me tengo que ir más temprano para una actividad, pues lo hago, y así”. Y, en el camino, los avances tecnológicos han sido clave para mantener su nivel de productividad y a la vez estar presente en su rol como custodia primaria de sus dos retoños.

“He pasado por varios cambios gerenciales y siempre reconocen el trabajo, porque podemos manejar múltiples roles, porque cuentan conmigo por el día o por la noche. Y ahora con la conectividad en todas partes, se hace más fácil que antes. Me puedo conectar sin problema desde una práctica de pelota de mi hijo o desde la cancha de voleibol de mi hija”, manifestó.

Sin embargo, admitió que ese trabajo remoto a veces no pasa desapercibido en su núcleo familiar. “El niño a veces me reclama si estoy conectada mientras estoy en el parque”, reconoció. En esas ocasiones, Martínez aprovecha para educarlo sobre el manejo del tiempo y las responsabilidades, porque “puedo ver el juego y agilizar un par de cosas del trabajo a la vez”.

Por otro lado, resaltó que en la medida que los niños siguen creciendo y nutriendo su agenda con más actividades extracurriculares, la colaboración de unos “tremendos vecinos” ha sido central. “Vivo un poco más lejos de mis papás, y como estoy sola con los niños, es más retante”.

Al reflexionar sobre cómo lucirán estos malabares entre la crianza y el trabajo para la generación que se levanta, opinó que “están programados de forma diferente para moverse a donde estén mejor”. Por ello, auguró que las firmas tendrán que continuar haciendo ajustes porque esta tendencia “ya se ha estado viendo con los ‘millennials’”.

A la vez, procura que su experiencia se traduzca en demostrar que “al ser mamá, aunque tenemos más retos de logística, desarrollamos más habilidades para tomar decisiones rápido, para actuar y no limitarnos”. “Somos unas fajonas”, finalizó.


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