Brett Kavanaugh espera hoy testificar ante el Comité de lo Jurídico del Senado federal, quien está en el tercer día de su audiencia de confirmación. (AP) (semisquare-x3)
Christine Blasey Ford intenta controlar sus emociones durante su testimonio. (AP)

Washington - Aunque Christine Blasey Ford dijo estar aterrada, la mujer que acusa de abuso a Brett Kavanaugh, el nominado a la Corte Suprema, dio un valiente testimonio sobre lo que ocurrió cuando  habría asaltada sexualmente por el candidato de Donald Trump. “Se reía a carcajadas”, dijo ante la Comisión de Asuntos Jurídicos del Senado y un Estados Unidos pegado a los televisores.

Según dijo Ford, Kavanaugh la atacó junto con un amigo en un cuarto cerrado durante una fiesta de secundaria en la década de 1980. 

Esta profesora de psicología de 51 años, hizo su relato con voz suave y en ocasiones entrecortada ante el panel judicial que inició una sesión extraordinaria en la cual los republicanos esperan poder salvar las posibilidades de acceso de Kavanaugh a la Corte Suprema. Ante la pregunta crucial sobre el presunto incidente, dijo sin vacilar que tenía “100 por ciento” de certeza de que su agresor fue Kavanaugh.

La confirmación del jurista conservador parecía asegurada hasta que Ford y luego otras dos mujeres hicieron sus acusaciones públicas. Kavanaugh, de 53 años, ha rechazado todas las acusaciones y aguardaba su turno para declarar en las próximas horas.

A raíz de estos testimonios, han surgido dudas de si el liderato republicano podrá mantener el respaldo de los senadores del partido a Kavanaugh, postulado al cargo por el presidente Trump.

En una batalla en plena campaña electoral que se libra ante una nación polarizada, Trump y la mayoría de los republicanos mantienen su apoyo a Kavanaugh. Acusan a Ford y las otras mujeres de hacer denuncias infundadas y preguntan por qué no las revelaron públicamente sino décadas después de los presuntos sucesos.

Sin embargo, con los televisores de la nación sintonizados en la audiencia, no estaba claro cómo evaluarían en definitiva la credibilidad de Ford los legisladores en cuyas manos está la suerte de Kavanaugh.

Ford ha dicho que Kavanaugh la sujetó sobre una cama e intentó desvestirla, apretó su cuerpo contra el de ella y le tapó la boca con una mano. “Creí que iba a violarme”, dijo en su declaración inicial.

Los demócratas respaldas enérgicamente a Ford y rechazan a Kavanaugh como candidato.

Preguntada por el senador Patrick Leahy cuál era su recuerdo más vívido del presunto incidente, Ford mencionó la “risa” de los muchachos: “Las carcajadas de los dos que se divierten a costa mía”.

"No estoy aquí hoy porque quiera estarlo. Estoy aterrada", dijo Ford al describir el presunto ataque sexual. "Estoy aquí porque creo que es mi deber ciudadano relatarles lo que ocurrió".

Los 11republicanos del panel -todos hombres- encomendaron sus preguntas a Rachel Mitchell, unafiscal veterana especializada en crímenes sexuales. Ella comenzó con una expresión de solidaridad con Ford: “Quiero que sepa que lo lamento mucho. Eso no está bien”.

Con sus preguntas, Mitchell hizo que Ford relatara detalladamente los sucesos del día del presunto incidente, pero las normas de la comisión la limitaron a cinco minutos por vez, intercalados entre las preguntas de los demócratas, lo que produjo un efecto entrecortado al tratar de armar el relato.

Antes de su declaración, el presidente de la comisión, Chuck Grassley, defendió la manera como los republicanos han manejado las audiencias de confirmación hasta el momento. Ofreció disculpas por el duro trato -que ha incluido amenazas de muerte- padecido tanto por Ford como por Kavanaugh.

Grassley se quejó de que los abogados de otras acusadoras no han brindado información al panel y dijo que “la comisión no puede investigar si los abogados ocultan información”.

La demócrata de mayor jerarquía de la comisión, Dianne Feinstein, dijo a Ford: "Le estoy muy agradecida por su fuerza y valor al presentarse. Sé que es difícil". Criticó a los republicanos que rechazaron el pedido demócrata de demorar la confirmación de Kavanaugh para que el FBI investigue las denuncias. "Lo que no entiendo es tanta precipitación para emitir juicio", agregó.

La profesora habló cuidadosa y deliberadamente durante la audiencia, y en ocasiones recurrió a la terminología científica para explicar cómo un cerebro es capaz de recordar detalles de eventos sucedidos décadas antes. La risa de los muchachos quedó “indeleble en el hipocampo”, dijo en referencia a una de las estructuras principales del cerebro.

Los republicanos han calificado las denuncias de Ford de calumniosas y de formar parte de una conjura demócrata para hundir la postulación de Kavanaugh, pero al surgir denuncias de otras dos mujeres, una de ellas la puertorriqueña Déborah Ramírez, algunos senadores republicanos han reconocido que mucho dependerá de lo que diga el postulado.

El mismo Trump, que postuló a Kavanaugh y lo defiende tenazmente, dijo el miércoles que estaba "dispuesto a cambiar de opinión". "Quiero mirar, quiero ver", dijo en conferencia de prensa en Nueva York.

Kavanaugh ha rechazado todas las denuncias y dijo que no conocía a la mujer que lo ha denunciado más recientemente y cuyas acusaciones calificó de "ridículas y provenientes de la Dimensión Desconocida".

Es mucho lo que está en juego para los partidos y para el país. Los republicanos quieren confirmar a Kavanaugh antes de las elecciones de noviembre, cuando los demócratas podrían obtener el control del Senado y el nombramiento de otro postulante sería aún más difícil. El ascenso de Kavanaugh a la corte significaría una mayoría de derecha para muchos años.

Sin embargo, los republicanos corren el riesgo de ser rechazados por los votantes en noviembre si no muestran pleno respeto por las mujeres y sus denuncias.

Las probabilidades de Kavanaugh de obtener la confirmación se debilitaban, como saltó a la vista cuando la senadora republicana Susan Collins expresó su preocupación en una reunión con colegas acerca de una tercera acusadora, según una persona con conocimiento de esas deliberaciones.

Los republicanos tienen mayoría de 51-49 en el Senado y solo pueden perder un voto. Collins es uno de los pocos senadores que no ha dicho claramente cómo piensa votar.

Mientras tanto, la boricua Deborah Ramírez, quien dice que Kavanaugh se expuso desnudo durante una fiesta de los tiempos en que ambos iban a la Universidad de Yale, apoyó a Ford en un tuit: "Ellos quieren que nos sintamos solas y aisladas, pero yo estoy allí, abrazándote, y espero que sientas a la gente de esta nación abrazándonos a todos nosotros".


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