El gobernador critica al presidente de Estados Unidos luego de que este rechazara la estadidad para Puerto Rico. Mira la entrevista.

El gobernador Ricardo Rosselló Nevares afirmó que, desde el lunes, el avance de la anexión de Puerto Rico a Estados Unidos depende de la salida del presidente Donald Trump de la Casa Blanca o de la presión política que puedan ejercer los puertorriqueños desde la llamada diáspora, alternativa que políticos locales han tratado de usar en los últimos años sin mayores resultados.

Rosselló Nevares ya había condenado las expresiones de Trump rechazando la estadidad para Puerto Rico debido a la pobre calidad de políticos en la isla. Las catalogó de “insensibles e irrespetuosas”. Hace unas semanas, Trump tildó al gobierno puertorriqueño como uno de los más corruptos en Estados Unidos.

Aun así, Rosselló Nevares evitó pasar juicio sobre el presidente estadounidense. Dijo, en cambio, que la gestión de las agencias federales en la isla muestra resultados mixtos. Habló de progresos con los departamentos del Tesoro y de Vivienda federal y de fracasos en la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos.

Asimismo, el gobernador dejó entrever que prefiere evadir confrontaciones de modo que los programas que se están implantando con fondos federales continúen y se puedan corregir las áreas en las que hay obstáculos.

“Lo cierto es que tengo que establecer una relación con ellos para asegurar que todo lo que está yendo de manera correcta continúe y lo que está yendo mal tenga un vehículo para mejorarlo”, dijo Rosselló Nevares en una entrevista con El Nuevo Día.

Cuando usted ganó las elecciones del 2016 dijo que iba a ser el último gobernador de la colonia y el primero bajo la estadidad. ¿Piensa lo mismo tras las expresiones de Trump?

—Yo rechazo totalmente las expresiones del presidente. Tratar de vincular lo que es una pelea de derechos civiles y de derechos democráticos a una diferencia por el trabajo ‘subpar’ que ha hecho la alcaldesa de San Juan (Carmen Yulín Cruz, a quien menciona Trump), me parece inadecuado y no lo voy a aceptar.

Lo que mencionó ayer el presidente era una política pública en contra de la estadidad.

—El policy (política pública) previo, cuando era candidato, era de que iban a apoyar un proceso de autodeterminación para Puerto Rico, e iban a provocar que se solucionara el asunto de status, con cualquier alternativa viable, incluyendo la estadidad. Esto amerita que el presidente tenga que responder sobre lo que es su propuesta como candidato y la intervención que tuvo en la radio.

En el pasado, Trump ha dicho que el gobierno de Puerto Rico es uno de los más corruptos. ¿Cómo usted ve la Casa Blanca y sus ejecutorias?

—Aquí típicamente la gente espera que uno diga que algo ha sido un fenómeno o ha sido fatal. Creo que estamos un tanto en ese mundo. Yo opto por escoger otra vertiente e identificar las cosas buenas y las malas.

El Congreso legisló un préstamo de $4,000 millones para Puerto Rico que no se desembolsó, usted habla de la burocracia en FEMA, se menciona la lenta respuesta federal por Puerto Rico ser una isla y del total de $40,000 millones que se han asignado para la emergencia solo han liberado el 13% del dinero. ¿No percibe un patrón?

—Yo tengo que presumir que todas las agencias responden a Casa Blanca. Hay distintos comportamientos en torno a esto. Por eso, hago un llamado para que todo se alinee.

¿No habrá una política pública del presidente detrás de esto?

—Cómo explicas entonces el desembolso de fondos CDBG que fue adelantado a lo que se otorga, con programas que dan muchas ayudas a Puerto Rico y los “opportunity zones” a toda la isla. Valido la posición de que han retrasado una serie de cosas, pero dar el salto a decir que es algo coordinado, cuando veo entes como el Tesoro, HUD y Autopistas federal, que es otra que ha trabajado muy bien con Puerto Rico...

El desembolso de los fondos CDBG se tardó más de un año para la primera asignación y el proceso burocrático para la segunda apenas arranca.

—Los fondos CDBG se supone que empiecen a funcionar y a llegar a la jurisdicción afectada, dos años o tres años después de la devastación.

Usted percibe notas de desempeño mixtas...

—Yo le daría “F” al Cuerpo de Ingenieros y una “A” a HUD (Vivienda federal). Todo lo demás está entre medio.

¿Y a la Casa Blanca?

—Para mí lo fácil es decir que este tipo es grandioso o este tipo es la cosa más fatal. Lo cierto es que tengo que establecer una relación con ellos para asegurar que todo lo que está yendo de manera correcta continúe y lo que está yendo mal tenga un vehículo para mejorarlo. He trabajado en esa dirección. No tengo reparo en decir lo que está mal. Pero hay señales mixtas.

¿Cómo haría para que, en el caso de la estadidad, cambie esa política pública contra la anexión?

—Una forma es que el presidente cambie su punto de vista... La otra forma es en las elecciones. Ahora vienen las elecciones de medio término y voy a estar envuelto para asegurarme que los candidatos que velan los mejores intereses de Puerto Rico sean electos y los demás rechazados.


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