El proyecto del Centro de Apoyo Mutuo de Las Carolinas surgió tras el azote del huracán María, y atiende principalmente a personas viejas, postradas en cama y enfermas.  (Suministrada) (semisquare-x3)
El proyecto del Centro de Apoyo Mutuo de Las Carolinas surgió tras el azote del huracán María, y atiende principalmente a personas viejas, postradas en cama y enfermas. (Suministrada)

Una guagua negra conocida como el “SWAT del hambre” viaja tres días a la semana a la casa de las hermanas María y Nayda Valdés Vázquez para llevarles almuerzo.

María, de 68 años, está en silla de ruedas, y cuida a Nayda, de 66. Las hermanas viven solas en la comunidad Las Carolinas, en Caguas.

El “SWAT del hambre”, que provee la fuente principal de sustento de María y Nayda, pertenece al proyecto Centro de Apoyo Mutuo de Las Carolinas.

Cada lunes, miércoles y viernes, un grupo de voluntarios de la comunidad prepara alimentos para los vecinos necesitados.

“Esa comida caliente que nosotros le llevamos a las 11:30 a.m. o a las 12:00 p.m., esa es la única comida caliente que comen ciertos participantes”, resaltó la voluntaria María del Rosario “Charito” Arroyo.

El Centro de Apoyo Mutuo de Las Carolinas surgió el 6 de noviembre, tras el letal paso del huracán María por la isla, con el fin de alimentar a los miembros de la comunidad en el barrio Bairoa.

El proyecto forma parte de las iniciativas de la organización sin fines de lucro Centro para el Desarrollo Político, Educativo y Cultural. El Centro de Apoyo Mutuo comenzó en el centro urbano de Caguas y, luego, un grupo de voluntarias llevó la iniciativa a Las Carolinas.

Hasta abril pasado, el Centro de Apoyo Mutuo de Las Carolinas sirvió unos 11,900 platos. El proyecto cuenta con 10 voluntarias para las labores de cocina. El personal comienza la jornada a las 8:00 a.m. y prepara unos 85 almuerzos.

El menú usualmente consiste en arroz, habichuelas y alguna carne. En ocasiones, también preparan majados de vianda, y utilizan soya para sustituir la carne.

Los alimentos se distribuyen en dos rutas. La guagua que visita a las hermanas Valdés Vázquez recorre el trayecto más largo, que dura aproximadamente una hora, e impacta a 56 personas.

La mayoría de los residentes que reciben los almuerzos son personas viejas, postradas en cama o enfermas. El grupo también lleva comida para los cuidadores.

“Aquí (en Las Carolinas), hay muchas personas mayores solas”, comentó Arroyo, quien viaja desde Cidra para trabajar en el proyecto.

Según el presidente de la Asociación de Residentes de Las Carolinas, Miguel Ángel Rosario Lozada, el 70% de los casi 3,000 habitantes de la comunidad son ancianos. La mayoría de esos adultos mayores cuida a otra persona de similar edad, como María Valdés Vázquez.

Además de preparar comidas, el proyecto busca ayudas externas que puedan beneficiar a los participantes. Con ese fin, un grupo de misioneros de una iglesia en Estados Unidos arregló recientemente el baño, las puertas y el techo de la casa de las hermanas Valdés Vázquez después que el Centro de Apoyo Mutuo de Las Carolinas las nominara para recibir la asistencia. “A través del Centro de Apoyo Mutuo, les arreglaron la casa”, indicó Arroyo.

Carmen Texidor, una de las voluntarias que inició el proyecto en Las Carolinas, destacó la satisfacción que siente al ayudar a otros vecinos. “Creo que, más que servir a la comunidad, la comunidad nos está sirviendo a nosotros”, sostuvo.

A 10 meses del paso del poderoso ciclón, el proyecto busca ampliar su misión y expandir sus servicios para atender otros problemas que aquejan a los residentes en Las Carolinas. “Cuando vino la luz, nos dedicamos a otras necesidades de la comunidad. Estamos trabajando ahora con esos aspectos”, explicó Texidor.

Hasta el mes de abril, el Centro de Apoyo Mutuo de Las Carolinas había organizado cinco brigadas salubristas, cinco talleres educativos, cinco actividades culturales, cuatro entregas de suministros y una feria de vacunación.

Además, esperan registrar el centro de operaciones de la iniciativa -un plantel escolar que el Departamento de Educación cerró en mayo de 2017- como un refugio.

“Por no estar funcionando como escuela, no cualifica para refugio, pues no nos pueden dar los catres. Vamos a tener que pedir (catres) donados”, señaló Texidor.

De igual forma, planifican crear un centro de actividades para adultos mayores en Las Carolinas.

A largo plazo, la voluntaria espera tener la capacidad para repartir alimentos cinco días a la semana, e impactar otras comunidades en Caguas.

“Lo que pretendo es que Puerto Rico completo sea un Centro de Apoyo Mutuo, pero tengo que empezar por mi casa”, concluyó.


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