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Oscar López Rivera en San Sebastián. (Jorge Ramirez Portela)

San Sebastián – Al regresar a su pueblo natal, el ex prisionero político Oscar López Rivera reiteró hoy, sábado, su llamado a la unidad, y a luchar por crear condiciones en Puerto Rico que permitan retener a sus recursos humanos y mejorar la calidad de vida.

López Rivera llegó al centro urbano del montañoso municipio a las 11:00 a.m., junto a su hija, Clarisa López. Allí, lo esperaban decenas de personas que llenaron la Sala Municipal de Exposiciones, y lo recibieron entre aplausos y vítores en los que le daban la bienvenida y celebraban su reciente excarcelación.

Rodeado por sus compueblanos, familiares y otros allegados, López Rivera afirmó que, a sus 74 años, espera tener energías y tiempo suficiente para continuar sus luchas. En especial, se refirió a la independencia de Puerto Rico, a crear mejores condiciones en el país, y a mantener y mejorar el acceso a la educación.

“Yo sé dos cosas en este mundo, sé trabajar y sé luchar. A mis 74 años, espero todavía tener suficiente energía para hacer las dos cosas. Creo en la unidad, creo que podemos crear una carpa amplia donde quepamos todos y todas las que aman la patria porque necesitamos amar la patria para logra que Puerto Rico sea la nación que tiene el potencial de ser”, afirmó en su mensaje.

El nacionalista pepiniano defendió enérgicamente a la Universidad de Puerto Rico (UPR), y censuró el anunciado cierre de 179 escuelas del sistema público.

“Hoy día la UPR está siendo amenazada. De la UPR, muchos y muchas aquí han salido… Le debemos mucho, le debemos mucho a esa universidad. Hoy día, hay una amenaza grande por su destrucción, y nos incumbe a todos y todas luchar para que esa universidad no se cierre, no caiga, para que esa universidad logre ser la mejor universidad en el Caribe, logre ser una de las mejores universidades en el mundo porque tiene el potencial de serlo”, subrayó.

Además de su hija, acompañaron a Oscar en la actividad sus hermanas Zenaida y Mercedes, y su hermano José, quien dirige el Centro Cultural Puertorriqueño de Chicago, ciudad a donde emigró el ex prisionero político a finales de la década de 1950 y desde donde viajaron otros allegados para acompañarlo hoy en su pueblo de origen.

El alcalde de San Sebastián, Javier Jiménez, celebró el regreso de su compueblano, e igualmente destacó cómo la lucha por lograr la excarcelación de López Rivera unió al país a pesar de sus diferencias ideológicas.

“El ser humano, nosotros somos muy propensos a juzgar y somos muy propensos a resaltar nuestras diferencias más allá de las cosas que nos unen, y muchas veces creemos que tenemos la verdad, y la verdad no es absoluta… Una de las cosas que más he admirado de la gente es las convicciones que puedan tener, podemos tener diferencias, no creo en la independencia para Puerto Rico, pero respeto a todos los que creen en la independencia”, sostuvo el alcalde del Partido Nuevo Progresista.

La actividad en honor a López Rivera se extendió por cerca de una hora, y terminó apruptamente, sin que hubiera culminado el programa que se había preparado, por las múltiples personas que se acercaron al ex prisionero político para saludarlo o fotografiarse con él luego de su mensaje.

Al abandonar el centro urbano del pueblo, el vehículo en el que era transportado López Rivera fue escoltado por los Cadetes de la República del Partido Nacionalista. Se informó que durante la tarde tendría una actividad privada junto a sus familiares.


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